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Azabache

Azabache

Status: En proceso
Genre:Romance / Intrigante / Juego del gato y el ratón / Amor-odio / Mundo de fantasía / Edad media
Popularitas:30.6k
Nilai: 5
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Séptimo libro de la saga colores.

Lord Leandro Mercier ha regresado a la sociedad aristócrata después de muchos años desaparecido, nadie lo reconocerá, ya no es el joven gordito que era objeto de mofas en las celebraciones, ahora es el soltero codiciado de la capital de Floris, pero el destino lo pondrá frente a una ladrona que intentará robarle todo, sin esperarlo, también su tesoro más preciado, su corazón.

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20. Proposición

...MAUDE:...

Pensé que podía ocultarlo y más al sentir la lengua del lord entre mis piernas, lo exquisito que fue, mi cuerpo era un manojo de nervios, sensación que me robaban la respiración a cada caricia de sus labios.

Mi cuerpo pedía más, así que no pude resistirme a la tentación de ser tomada, necesitaba sentirlo.

El primer empujé fue doloroso, pero resistí para no ser descubierta, en el segundo mi interior se expandió, aunque aún era demasiado doloroso para tolerarlo, traté de esconder mi rostro para que no viese mis lágrimas, pero se sumergió nuevamente y contuve mi respiración.

Lamentablemente, el lord era demasiado inteligente para notarlo y más cuando la sangre de mi virtud perdida dejó en evidencia que yo no era una cortesana.

No pude esconder las lágrimas cuando se apartó, observó las gotas de sangre en él y en mí.

Me observó, no parecía contento.

— Mi lord...

— ¿Por qué rayos mintió? — Exigió y me tensé, no sabía que responder.

— No soy cortesana.

— Eso es más que evidente — Gruñó, muy enojado — ¿Qué hacía usted en ese club? ¿Quién es usted?

Limpié mis lágrimas, no quería que me dejara desflorada de esa forma, tenía que terminar lo que empezó porque era muy incómodo para mí aquel dolor que había dejado en mi cuerpo.

— Un conocido que es guardia me dejó entrar.

Frunció el ceño — ¿Por qué entró?

— Solo quería acercarme al duque — Dije, observando sus ojos duros.

— ¿Con qué propósito?

— Ya se lo dije, quería conseguir trabajo como costurera.

— Pudo haberlo abordado en otro sitio menos escandaloso, si quería trabajo debió haber ido a una de sus tiendas o a su empresa.

Resoplé — Lo hice y fracasé, en las tiendas, el duque no permite gente de mi apariencia, todos son rubios o de piel blanca, jamás me daría trabajo de esa forma y pensé que acercarme de una manera más íntima me permitiría convencerlo.

— Es cierto que el duque tiene estereotipos para la gente que contrata.

Lo sentía por ser una hábil mentirosa, pero él no podía saber esa parte de mí, que yo era una ladrona y una asesina, no quería implicarlo si algo salía mal, el hecho de que supiera lo haría cómplice de mis delitos. Había matado esos hombres para evitar que el duque hiciera de las suyas y aunque eran asquerosos rufianes era un delito grave, también tuve algo que ver en el incendio de su tienda y ni hablar del robo, yo tenía que seguir haciendo mi trabajo de guardaespaldas, pero sin que el lord supiera, debía sacar todas las evidencias de la habitación y dejarlo de lado.

— Mi hermano averiguó que club frecuentaba y me metí a ese lugar.

— Muy mal hecho de su parte — Gruñó, sentándose sobre la cama — Pudo haber salido violada de ese sitio.

— No sucedió nada malo, no lo permití, al oír que usted era socio del duque, pensé que sería más condescendiente y no me equivoqué.

— Nunca seré socio de ese desgraciado.

— Ya no me interesa trabajar para el duque, me estaba acercando a la persona equivocada — Jadeé, cerrando mis piernas — Usted me dió la oportunidad que necesitaba — En esa parte si estaba siendo sincera — Por fin puedo trabajar de diseñadora y costurera, gracias a usted.

— ¿Qué hacía antes de ir a ese club? — Seguía desconfiado, me evaluó seriamente.

Debía pensar rápidamente.

— Trabajé limpiando en los mercados, pero no ganaba demasiado con eso y los patrones eran personas humilladoras — Dije, seguía sin sentirme bien al mentirle.

Suspiró — Debió aclararlo de inmediato, no seguir con la mentira — Parecía avergonzado — No me hubiese tomado libertades ni atrevimientos con usted de saber que era una señorita.

— ¿Entonces no hubiera llegado hasta acá si estuviese por enterado de que yo era casta? — Me sentí decepcionada.

— Así es, pude haberme comportado más correctamente.

— ¿O sea que esto le parece incorrecto?

— Por supuesto que lo es — Dijo, con expresión firme — Yo no voy por ahí deshonrando señoritas. Esto no está bien.

— ¿Deshonrando? — Me sentí confundida — Tengo entendido que los nobles pueden deshonrar jovencitas e incluso embarazarla, la ley no los obliga a darle su apellido, ni hacerse cargo.

— Al diablo con la ley. Yo no soy así — Se despeinó el cabello.

— ¿En qué cambia el que era señorita? — Fruncí el ceño.

— Tenemos que casarnos — Dijo y me estremecí.

— ¿Cómo?

— Debo asumir mi responsabilidad, le he quitado su virtud y es lo más adecuado que nos casemos.

Ni siquiera sabía mi verdadero nombre y pretendía tomarme como esposa solo porque

me había roto, cuando como cortesana nunca me ofreció nada, solo lo hacía por lastima y por sus costumbres de nobles.

— No se preocupe, mi lord, no soy una señorita de sangre noble, tampoco soy de buena familia, no tengo padres que respondan por mi vida — Gruñí y se quedó desconcertado — Así que si me ha deshonrado no estoy perjudicada, soy invisible ante esta sociedad, le aseguro que si me ocurre algo bochornoso ante una multitud, solo lo verán como un entretenimiento de un bufón, no van a escandalizarse o destruir mi dignidad, así que no necesita asumir una responsabilidad que no tiene, yo decidí entregarme a usted por voluntad propia, sin esperar nada.

— Aún así, me casaré con usted — Afirmó y me estremecí.

— Solo lo hace por lastima.

— No... Yo...

— Cuando era una cortesana ante sus ojos, usted no me ofreció nada, de no haber sido virgen, nuestra relación seguiría igual — Gruñí y negó con la cabeza, muy avergonzado.

— Lamento ser un idiota... Liseth... Pero, yo no necesito que sea de la nobleza, quiero casarme con usted...

— No, no quiere — Dije, acercándome — Sentimos deseo por el otro, es todo.

Lo lamentaba, pero casarse con una ladrona como yo sería su ruina y todavía no soportaba que hubiese pensado en un casamiento solo por haberme quitado la virtud, cuando me creía una cortesana no me ofreció nada y aunque al principio no me importaba si no duraba, empezaba a sentirme triste de solo imaginar que aquello acabara.

— Puede parecer mentira, no le dije nada antes... Pero, solo puedo pensar en usted cuando pienso en un casamiento... Incluso antes de saber que era una señorita — Confesó y mi corazón se aceleró — No me importa en lo absoluto si no es de sangre noble, jamás me importó.

— La iglesia no permite matrimonios entre nobles y plebeyos...

— No se imagina la cantidad de matrimonios que hay de esa clase, con un buen pago al sacerdote y testigos de titulos importantes, se puede realizar — Me interrumpió y alcé mis cejas — Tengo una prima que se casó con un terrateniente, también conozco a un conde que se casó con una señorita de Hilaria hija de comerciantes... De eso hay muchos casos, así que no es imposible, aunque no puedo negar que si afecta nuestra posición en la sociedad, con el tiempo, creo firmemente que será normalizado.

Con el duque de enemigo, un casamiento como ese podría afectarlo más y no creía que la sociedad cambiara de parecer en un día, eso tomaría años, incluso siglos.

— No voy a hundirlo con un casamiento.

Frunció el ceño — Me importa poco.

— Es un tonto por pensar así.

— Usted debería pensarlo mejor... Yo no voy a dejarla abandonada.

— Aunque me haya desflorado, no tiene que asumir nada, yo nunca necesite de un hombre — Gruñí y me evaluó.

— Solo dice eso porque ninguno le ofreció nada... Pero, yo si estoy dispuesto...

— Insisto, solo lo hace por cumplir un deber, por lastima, por una responsabilidad que cree tener solo por empalar mi cuerpo, pero de cortesana no me ofreció más.

— No le ofrecí mas porque no estaba seguro de lo que quería... No tiene nada que ver con que sea cortesana.

— Si hacía la diferencia, dice que de haber sabido que era señorita jamás me hubiese besado ni tocado con atrevimiento — Insistí y soltó un suspiro.

— Comprendo que se sienta ofendida, pero es que no puedo evitar sentirme avergonzado por mi comportamiento, debí parecerle un encimoso.

— Entendía que lo hacía porque me creía una cortesana, aunque... No me molestaba en lo absoluto, me gusta — Me acerqué a su lado, elevé mi mano y toqué su mejilla — Por favor, termine lo que empezó.

— Piénselo, tenemos que casarnos — Dijo y tragué con fuerza.

— No soy una mujer adecuada para ser esposa, mi comportamiento es tosco y poco educado, no tengo idea de como es ser la esposa de un noble.

— Eso me importa poco.

Me dió un beso.

Mi única razón de peso, era el evidente hecho que era una ladrona, una asesina y una tramposa.

Alejé mi cuerpo y me acosté sobre las mantas.

Él no quitó la mirada de encima mientras abría las piernas.

— Es muy molesto dejarme así.

Se trepó, colocándose otra vez encima de mí, sentir su piel y el peso de su cuerpo era lo que necesitaba.

Bajó una mano entre nosotros y volvió a rozarme con sus dedos.

Me estremecí, jadeando.

— ¿La lastimé? — Se preocupó, rozando su pulgar de forma circular en mí.

— Solo quiero que me posea.

— No me negaré a semejante petición.

Enterró un dedo con cuidado y gemí.

Lo movió para preparar mi cuerpo de nuevo.

Se acomodo de nuevo sobre mí.

Acercó su miembro, se sumergió con cuidado, con más cuidado.

Gemí, elevando mis caderas al sentir como me llenaba.

— Oh, se siente bien.

Lo sumergió todo y empezó a moverse con lentitud.

Acarició mi cuerpo y apretó mis muñecas, dejándolas quietas a ambos lados de mi cabeza.

— No voy a dejarla ir, ahora es solo mía — Juró, con la voz gutural, empezó a moverse de forma profunda, causando estragos en mi interior, el hormigueo, los espasmos, todo se alimentaba más y más ante la posesión.

Movió las caderas de forma circular, se detuvo por unos segundos, retrocedió y volvió a sumergirse.

Gemí sin parar, estaba sensible, débil ante su intenso trato.

— Tranquila... Es exquisito hacerlo así...

Lamió y succionó mis pezones.

Se detenía en seco, haciéndome sollozar cuando me dejaba al borde.

Volvía a empezar con movimientos lentos.

Nuestra piel se lleno de sudor, los sonidos llenaron la habitación de nuestros cuerpos rozando y nuestros gemidos.

Colapsé, pero él no se detuvo.

Se elevó y me tomó de las caderas, me dió duro.

Sentí que iba a desmayarme.

Hasta que salió de mí y se derramó sobre mi abdomen.

Nos quedamos jadeando.

Lord Leandro Mercier se acostó a mi lado, mientras yo era solo un cuerpo sin energía, tembloroso y adolorido.

Aún así, fue tan exquisito.

No podría dejar esto, iba a querer más y más.

Le dí la espalda, acostada de lado.

Las lágrimas salieron de mí sin poder evitarlo.

Lo seguía engañando, era una ladrona, una asesina, no era digna de ser esposa de un noble, solo una amante.

Me estremecí ante la sensación de su cuerpo detrás de mí, ante el brazo que me rodeó para abrazarme.

Me dió un beso en el hombro.

— Me encanta tu piel, siempre me ha fascinado, quería recorrerla con mis dedos y con mi boca — Susurró contra mi cuello — Tu interior es lo mejor que he probado.

Tracé el brazo que me rodeaba y me giré un poco para observarlo.

Su rostro estaba embriagado bajo la luz de las velas, el cabello le brillaba como oro, los ojos como plata pulida y pensar que nuestro primer encuentro fue yo robándole.

Tocó mi rostro — Eres tan hermosa.

— Usted me parece un príncipe.

Rió — Debiste verme antes, tal vez ni siquiera te hubieras atrevido a llegar lejos.

— ¿Por qué? — Fruncí el ceño.

— Seguramente has notado que soy un poco desordenado al comer — Dijo y asentí con la cabeza — El mareo que tuve fue por el desorden y el exceso de ejercicio.

— Oh, no quiero que tenga otro mareo.

Se rió — No se preocupe, no estoy débil ahora y más que este tipo de ejercicio me fascina — Jadeé cuando rozó mi pezón — Pero, no es eso de lo que hablo... Mi cuerpo me exige comer tanto que si no me controlo voy a terminar como antes.

— ¿Cómo era antes?

— Una bola enorme de grasa, desde que tengo memoria hasta los veinticuatro años, era obeso y nada agradable a la vista — Confesó y me quedé quieta — Tengo varios retratos guardados por si le cuesta creerlo.

— No me molestaría si fuese un gordito — Dije y se quedó observando mis ojos, al fin y al cabo la primera persona con la que pude sentirme acompañada, fue un pequeño niño gordito que lloraba tras un arbusto — Debió ser lindo.

— Recuerdo que alguien me dijo lo mismo una vez y cada vez más se me hace más parecida a usted.

Me sonrojé.

¿Y si él era ese niño?

1
Iveth Valle Haro
siempre Creeo q estoy leyendo la mejor pero siempre me sorprende
Yesika Bastidas
lo mejor de lo mejor
Yesika Bastidas
hay chamo que pasará ahora
Orozco Beatriz
el rey mirando demás, punto para Leandro con el traje y estoy de acuerdo hay buscarle novio al rey o novia quizás haya un mal entendido y no sea gay , quizás esté traumado
Dulce Cira
por fin vamos a saber más de nuestro Rey 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻💪🏻🫶🏻✨😬
Yesika Bastidas
aqui estoy al pie del cañón nunca dejas de sorprender con tus lecturas cada día te separas más
Eva Mari♥️😍🌖🌊
ojo alegre el rey 👑, tranquilo majestad que aquí Leandro ya tiene dueña jajaja 😂
Eliana Cardona
🤣🤣🤣Si claro el traje 🤣🤣🤣
Jazmin Salgado Ro
Me estoy echando mi chocolate 🫕 con pan 🥐 en tu honor Leandro 😜
Melisuga
Leandro acaba de ganarse al más codiciado de los clientes.
Melisuga
*ha sido
Melisuga
*ha provocado
Melisuga
*o sea
Melisuga
¿Sería ese el lugar donde estaba la boutique de sus padres?
Ana Parra
a esta corte le hace falta que el dúo o 🤭 corrijo el trío ( no puede faltar mi montañez CHESTER )dinamico la ponga en accion. Me como las💅 de las ansias en espera de que entren en escena.
Olga Ortiz
Leandro ten cuidado, el rey me parece que tiene otros gustos, por eso está solo, pero anotaste un punto con tu traje, si el reto se interesa en sus prendas, triunfaste
Jeinkarlys
así es Leandro Adrián es muy bien rey a demás tu tienes ayuda busca a los Dorian y rapidito le sacan los trapitos sucios al duque
Daiana Ibarra
ay si se entera Dorian ja q el rey t trae ganas ay q buscarle un novio.
claireth mejia gutierrez
interesante la historia
Mel G.
Eso mi Leandro, si le gustaste al rey Adrian ya la hicisteeeeee
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