Tania creció siendo una niña poco feliz, tenía lo que deseará menos el amor de sus padres y del joven que amaba, un largo viaje le dará las repuestas a su vida
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Las dudas
Él se levantó temprano para ir a la empresa, ya casi se ponía al día con los documentos, luego de conocer todo sobre las transacciones su padre le presentaría a los representantes de las empresas con las que negocian y luego verá los nuevos proyectos para expandirse, luego de esto asumirá la dirección de la empresa.
Al levantarse vio su ropa tirada cerca de la puerta del baño, tomó sus documentos, llaves y también estaba su celular, lo tomó y lo dejo en un cajón del closet, buscó la ropa que se pondría aquel día y se dirigió a la otra habitación, allí se dio una ducha, se vistió y bajo por su café, saludo a la señora Chela con un beso en la frente y se dirigió a su coche para ir a la empresa. Chela estaba cada vez más confundida con la actitud del joven, pero de que estaba feliz no había duda. Cuando llegó al trabajo saludo al personal como si conociera a todos, luego se dirigió a ver a su padre que le explicaría los próximos pasos a seguir.
Tania se levantó temprano aquel día, le costaba conciliar el sueño, no comprendía por Qué su esposo actuaba así, cuando estaba en casa pasaba mucho tiempo junto a ella, era cariñoso y luego se iba, sabía que pasaba tiempo con su amante, quizás aún quería divorciarse de ella, como lo había prometido, aunque no era bueno cumpliendo promesas, después de todo había prometido que jamás la tocaría y vaya que le gustaba tocarla. Cuándo se dirigía al baño encontró toda la ropa del muchacho tirada, que mezcla de olor a cigarros y alcohol que tenía aquello, al juntarlo pudo ver la marca del beso en el cuello de la camisa, no había dudas que la noche antes estuvo con su amante, pero por qué volvió buscandola a ella. Sentía como la ira se apoderaba de ella, se sentía usada y humillada, qué clase de hombre era.
Se preparó, desayuno y le pidió a Julio que la llevará a ver a su suegra, necesitaba desahogar su dolor, y desde el día que se casó no sabía nada de su familia, ni siquiera atendían sus llamadas, realmente ella fue una carga para ellos. Cuando se encontró con Marisa le preguntó si sabía algo de sus padres, con un poco de pena ella le contó sobre el trato que había hecho con su familia meses atrás, _desde que te conozco nunca vi que ellos te tratarán como una hija, cuando Uriel nos habló de casarse con la trepadora de Xiomy supe que algo debía hacer, no se si recuerdas que viniste y me contaste sobre los problemas económicos que estaba teniendo tú padre en la empresa, hable con tu madre y le ofrecí el dinero que necesitaban a cambio de su ayuda para que te cases con mi hijo y ellos aceptaron_ la joven no podía creer lo que escuchaba, ahora entendía la actitud del joven, _con razón el cambió de actitud de mis padres en aquel momento _ la joven se sentía más usada que nunca, sin siquiera saberlo fue vendida por sus padres, comprada por los padres de su esposo, él la odiaba por interponerse en su relación y ahora incluso él la usaba y humillaba.
Armando paso por la oficina del señor Dachs a entregarle unos planos de las nuevas tecnologías que lanzarian al mercado, al salir de allí se detuvo frente a la oficina de Uriel, luego de golpear ingresó al lugar, su amigo se levantó y estrechó su mano _¿Qué fue lo que hiciste anoche?_ el muchacho lo miró asombrado _De qué me estarías acusando_ el joven se sentó frente a él para hablar claramente _¿Qué pasó con Xiomy?_ el joven siguió mirando documentos, _ ¡Ah! eso, nada solo la lleve a su casa, hace tiempo ya no pasa nada, y anoche me di cuenta de lo ciego que estaba_ el muchacho suspiró con alivio _Nunca escuchaste razones, la idealizaste, pero me alegro que veas claro ¿Cómo marcha todo con Tania?_ dejó lo que estaba haciendo y dirigió la mirada hacia su amigo _Eso va bien, esa mujer me vuelve loco, debería agradecerle a mi madre, después de todo a quién más se le ocurriría semejante escándalo _ ambos se rieron, conocían a Marisa y sabían que no se limitaba cuando algo se le ponía entre ceja y ceja, charlaron un poco más y luego se despidieron.
Tania pasó toda la tarde con su suegra, ya que estaba le comentó que debía cambiar las cortinas ya que habían perdido el color por el sol, se dedicaron a buscar nuevos modelos, colores y telas, nada se podía pasar por alto cuando se trataba de decoración. Luego se dirigió a la mansión para ayudar a preparar la cena, se baño y estuvo lista para el momento en que su esposo llegaba a casa, al llegar la encontró en el sofá, se sentía un poco cansada _Te ocurre algo_ le dijo mientras le dio un beso en la frente y se sentó junto a ella, _Nada, un día agotador, lleno de sorpresas_ cometió el error de preguntar por las sorpresas recibidas _La primera que recibí fue de tu parte_ la miró extrañado _aquel beso que estaba en el cuello de tu camisa_ diciendo esto se alejó de él, comprendió que si así empezaban las sorpresas no quería saber sobre las demás, dedujo que tuvo un mal día. _No es lo que piensas, y por más que te explique no entenderías_ ella comenzó a subir las escaleras, además de todo lo que ocurría ahora resulta que no podría entender una explicación.
Él la siguió y se puso frente a ella, _Ya deja ese tema no es para tanto _ podía ver en su rostro que cada vez que hablaba se enojaba más, así que optó por callarse, cargó a la joven sobre sus hombros y salió de la mansión, la señora Chela y Julio salieron corriendo a ver qué estaba ocurriendo, la joven iba pataleando en un sólo grito y su esposo la llevaba cargando. La puso en el asiento del copiloto y le pusó el cinturón, se sentó y comenzó a conducir, la joven iba muy molesta, no dejaba de resoplar y a él le causaba gracia su actitud infantil, le hacía recordar cuando eran chicos y se enojaba por algo le costaba mucho hacer que cambie de actitud, se detuvo en una estación de servicio, cargo combustible y en el minishops vio un licor dulce que ambos habían probado de chicos y lo llevó, condujo hasta una playa y se detuvo, el lugar estaba muy oscuro, no andaba un alma en el lugar, la brisa de otoño hacía que se sintiera el frío, sacó la botella _¿recuerdas?_ ella se puso colorada, la vez que tomaron eso Marisa tuvo que avisar a sus padres que se quedaría a dormir, no podían siquiera mantenerse en pie. Ambos se rieron y él tomó el primer trago, luego el segundo y tercero. _A que no te animas a meterte al agua_ ella se rió _Estas loco, está helada, no siquiera tú te meterias_ decidieron hacer piedra papel o tijera, al ser empate debían ir los dos.
Se quitaron toda la ropa porque no traían otra y corrieron al agua, ambos se tiraron y sintieron como sus músculos se entumecian de frío, corrieron hacia el coche y subieron al asiento trasero, él la abrazó tratando de darle algo de calor, al sentir su cuerpo desnudo no tardó mucho en llegar el calor, a los pocos minutos los vidrios se encontraban empañados completamente y ellos disfrutaban del placer de estar juntos, se entregaron el uno al otro, sus cuerpos se reclamaban.
Me encanta que se corta y sin tanta intriga
Felicitaciones