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El Harén De Aiko

El Harén De Aiko

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Harén Inverso / Mujer poderosa
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Darianrb

Muchos hombres en un Harén. Un trono y un corazón que no sabe a quién elegir. En el Reino del Sol Naciente, las mujeres gobiernan y los hombres sirven. Aiko es una princesa destinada a convertirse en emperatriz (Jotei) y, como manda la tradición, recibirá a tres consortes para empezar a formar su futuro harén.
Cada uno es diferente. Cada uno tiene sus propios secretos. Y cada uno podría ocupar un lugar distinto en el corazón de la futura emperatriz.
Pero Aiko pronto descubrirá que elegir a quién amar puede ser mucho más difícil que elegir a un compañero con quién gobernar.

NovelToon tiene autorización de Darianrb para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Diario de Aiko / Las caricias de Itsuki

Hoy es noche del jueves, No sé bien por qué escribo esto. Quizás porque no puedo decírselo a nadie más sin que suene a queja de princesa caprichosa.

Los encerré a los dos. Y no me arrepiento, aunque una parte de mí todavía escucha el ruido de sus cuerpos chocando contra la pared cada vez que cierro los ojos.

Lo que más me duele no es la pelea en sí. Es darme cuenta de que, sin querer, los puse a competir por algo que ni siquiera les prometí. Un pez. Un paseo. Gestos que para mí eran simples, y que para ellos se volvieron la medida de cuánto valen a mis ojos.

¿Cuándo empecé a repartir cariño como quien reparte favores en una corte? No lo sé. Ni siquiera sé si lo que siento por cada uno merece llamarse amor, o si es otra cosa que todavía no tengo nombre para ella. Con Ren nunca tuve dudas: desde la primera noche supe que ahí había algo real, algo que dolía de lo genuino que era. Con Kaito es distinto, más simple —una química que entiendo perfectamente, sin misterio, sin vueltas—. Pero con Itsuki no sé ni por dónde empezar a explicarlo.

Es el que menos entiendo de los tres. Y sin embargo, es con quien más segura me siento sintiendo lo que sea que sienta. No hay certeza, no hay urgencia, no hay nada que pueda nombrar con una sola palabra. Solo esa calma extraña de saber que, sea lo que sea esto, es real igual, aunque no tenga forma clara todavía. Y también está Ryu, el consorte impuesto con mi madre. No sé que esperar de él y me asusta un poco su edad mayor. Creo que lo mejor será tratar de dormir.

Aiko.

...----------------...

El carruaje se llevó a Yuri apenas amaneció, entre un abrazo largo, una promesa de escribirse seguido, y una grulla de papel que Aiko guardó junto a las demás. No hubo ceremonia, ni discursos: solo las dos, un rato, antes de que el camino de tierra se la tragara entre los árboles. Aiko se quedó parada en el patio hasta que el carruaje dejó de verse del todo, con una sensación de vacío que no recordaba haber sentido nunca antes con tanta fuerza.

Pasó el resto de la mañana distraída, sin ganas de nada en particular. Ni siquiera los intentos de Mei por sacarle una sonrisa con algún chisme de la corte lograron aligerarle del todo el ánimo.

—Vamos, princesa, ni el cuento del guardia que se durmió parado durante la ronda de anoche le sacó una risa —protestó Mei, sirviéndole el té para no quedar embarazada que Aiko apenas tocó—. Eso es serio

—Perdón, Mei-chan. Hoy no tengo cabeza para nada.

En algún momento se cruzó con Ren en el pasillo, que la miró con esa preocupación silenciosa suya, sin animarse todavía a acercarse demasiado después de la pelea, aunque le dejó una flor recién cortada sobre la mesa cercana, sin decir una palabra, antes de seguir su camino. Aiko se quedó mirando la flor un largo rato, dándole vueltas entre los dedos, sin saber todavía si el gesto alcanzaba para borrar del todo lo que había pasado esa madrugada en el pasillo del harén.

Más tarde, también se topó con Kaito, que se limitó a inclinar la cabeza con una formalidad estudiada, sin decir nada, aunque Aiko notó que sus ojos se demoraban un instante de más antes de seguir camino, como si buscara alguna señal de que el castigo ya hubiese terminado. Ella no se la dio, aunque tampoco lo evitó como antes.

Fue Hiroshi quien finalmente le recordó, con su tacto habitual, que esa noche le correspondía a Itsuki.

—Mi señora, Aiko-sama, si prefiere posponerlo, dado el día que tuvo...

—No —lo cortó Aiko, casi de inmediato—. Hoy más que nunca necesito verlo.

Lo encontró en su habitación, con las cortinas de papel dejando pasar apenas la última luz de la tarde, pintando de naranja suave las paredes de madera. Él notó de inmediato la tristeza que todavía le rondaba los ojos, esa manera suya de fijarse en los detalles que a nadie más le importaba.

—¿Cómo estás Aiko-hime? —preguntó, sin rodeos, atrayéndola hacia el futón con un gesto suave.

—Extrañándola ya —admitió Aiko, dejándose abrazar—. Y cansada. De todo, un poco.

—Entonces no hablemos de nada de eso esta noche —murmuró Itsuki, apartándole el cabello de la cara con una suavidad que le aflojó algo en el pecho.

No hubo urgencia, ni la torpeza de la primera vez, ni el consuelo silencioso de las noches anteriores. Fue lento, deliberado, cada gesto cargado de una ternura que Aiko sintió en cada rincón del cuerpo, como si Itsuki hubiese decidido, sin decirlo, que esa noche ella necesitaba sentirse elegida por completo, sin ninguna prisa de por medio.

Sus manos recorrían cada curva con una paciencia que contrastaba con todo lo demás que había sentido esa semana —la pelea, la humillación pública, la partida de su amiga—, como si él supiera, sin que ella se lo dijera, exactamente qué tipo de calma necesitaba encontrar esa noche.

Itsuki le fue quitando la ropa, lentamente, mientras la miraba a los ojos. Su tacto no era agresivo ni apresurado, sino tranquilo, recorriendo cada rincón de la piel de su princesa.

Fue entonces que Aiko se dio cuenta que le encantaba cuando él la elegía, sin que ella se lo pida, y que la toque, en todo el cuerpo, sin permiso. Eso le fascinaba hasta un punto que ni ella misma sabía. Finalmente, se animó a pedirle algo que hacía solo unos días jamás hubiera hecho.

— Itsuki, ya estoy completamente desnuda y entregada a ti. ¿me podrías tocar? En mis labios de abajo.

— Si, por supuesto Aiko-hime — le respondió el mientras con sus manos empezaba a acariciar su zona íntima y luego metía dos dedos.

Aiko sintió un placer muy grande cuando los dedos de su consorte empezaron a masajear un punto en particular. Y no pudo contenerse y empezó a gemir con cada vez más fuerza hasta llegar al orgasmo. Si consorte la había masturbado y había sido demasiado excitante.

Lo repitieron un par de veces más, y Aiko también le dio placer oral a él. Finalmente, el sueño los venció, enredados entre las sábanas, Aiko pensó que, de los cuatro, quizás era con Itsuki con quien menos entendía lo que sentía, y con quien, sin embargo, más segura se sentía sintiéndolo.

En la madrugada, se despertó escuchando su respiración pausada, sintiendo el peso tranquilo de su brazo sobre la cintura, y por primera vez, el vacío que le había dejado la partida de Yuri se sintió un poco más liviano, como si compartirlo, aunque fuera en silencio, le quitara algo de su peso.

Afuera, la luna ya estaba alta, iluminando el jardín donde los koi seguían nadando, ajenos a todo, esperando —como ella— a que los dioses menores decidieran cumplir algún deseo pendiente.

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Eigtone
Autora espero con ansias el siguiente capítulo, todo se esta poniendo increíble....
Darian RB🌹: se vienen más capítulos pronto perdón las demoras
total 3 replies
Eigtone
Me gusta, me llena de curiosidad que es lo que pasara más adelante. Y la princesa lo tendrá muy difícil...😉 para elegir...
Darian RB🌹: Gracias por leerme🥰 y esto se pondrá picante, te aviso 🔥😏
total 1 replies
Xaomii
:)
Xaomii
🔥🔥🔥
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