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Bajo El Hechizo De La Sirena Bipolar

Bajo El Hechizo De La Sirena Bipolar

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Amor-odio / Romance
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

Sebastián lo tenía todo: un reino próspero, un cabello pelirrojo que era la envidia de la nobleza y una lengua tan afilada que podía humillar a un mago en tres segundos. Pero el exceso de sarcasmo tiene un precio. Tras insultar al hechicero equivocado, Sebastián despierta convertido en un cangrejo y es arrojado a las profundidades del océano.
Su suerte no mejora cuando es capturado por Rubí, la princesa del Reino Marino. Llamada así por sus hipnotizantes ojos rojos, Rubí es una sirena de una belleza letal y una personalidad... impredecible. Un momento es un ángel dulce que acaricia tus pinzas, y al siguiente está picando perejil mientras decide si te prefiere hervido o a la plancha.
Atrapado en una jaula de cristal y bajo la vigilancia de una "loca" con cambios de humor extremos, Sebastián deberá encontrar la forma de romper su hechizo antes de convertirse en el almuerzo real.

NovelToon tiene autorización de Ariane Salvatore Falcó para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 19

El Príncipe Sebastián de Helios siempre se había considerado un ser de gustos refinados, alguien destinado a ser transportado en palanquines de seda o, en su defecto, en manos de una sirena desequilibrada pero estéticamente aceptable. Sin embargo, la obsesión por **Rubí** —ese hechizo invisible que le apretaba el pecho más que su propio caparazón— lo había llevado a tomar la decisión más estúpida de sus dos vidas: el Gran Viaje Transoceánico de un Cangrejo Solitario.

La partida del puerto de Helios fue de todo menos heroica. Sebastián se lanzó al agua desde un muelle con la intención de realizar un clavado elegante, pero acabó cayendo de espaldas y hundiéndose como una piedra de río.

—¡Maldita sea la gravedad! —burbujeó Sebastián, agitando sus diez patas mientras descendía hacia la penumbra—. ¡En cuanto recupere mis manos, prohibiré que el agua sea tan... húmeda!

Su plan era simple: caminar por el fondo marino siguiendo la estela de bioluminiscencia que dejaban los de la nobleza marina. Pero el fondo del mar no era una alfombra roja. En menos de diez minutos, Sebastián ya se había quedado atrapado en un bosque de algas pegajosas que lo envolvían como tentáculos de lana.

—¡Suéltenme, vegetales de tercera! —chirreaba, tironeando de sus pinzas—. ¡Soy la realeza! ¡No pueden tratarme como si fuera una ensalada de acompañamiento!

Tras liberarse de las algas (y perder un poco de su dignidad en el proceso), Sebastián llegó a una llanura de arena blanca donde la visibilidad era mayor. Fue entonces cuando sintió una vibración en el agua. No era el latido rítmico del mar, sino algo más pesado, algo que olía a sangre vieja y a una falta total de modales culinarios.

De la oscuridad emergieron dos sombras inmensas. Dos **tiburones mako**, jóvenes, musculosos y claramente con más hambre que neuronas, comenzaron a trazar círculos alrededor del pequeño punto rojo que era el príncipe.

—¡Oh, mira eso, Bruce! —dijo el primer tiburón, cuya mandíbula tenía un ligero tic—. Un bocadito crujiente. Viene con su propio empaque rojo.

—Parece un caramelo de roca, Chomp —respondió el segundo, acercándose tanto que su hocico rugoso rozó el caparazón de Sebastián—. ¿Crees que tenga relleno?

Sebastián se puso de pie, irguiéndose sobre sus patas traseras y levantando sus pinzas con una arrogancia que desafiaba toda lógica de la cadena alimenticia.

—¡Atrás, bestias analfabetas! —rugió Sebastián, su voz resonando en el agua como un pequeño megáfono metálico—. Soy el Príncipe Sebastián de Helios, futuro soberano de la tierra y, si me apuran, de la mitad de este charco que llaman hogar. Si se atreven a ponerme un diente encima, les aseguro que mi sabor será tan amargo que sus estómagos pedirán asilo político en otro océano. ¡Fuera de mi vista!

Los tiburones se quedaron mudos un segundo, mirándose entre sí. Luego, estallaron en una carcajada que provocó una serie de burbujas gigantescas que casi arrastran a Sebastián.

—¡Escucha al bocado! ¡Tiene espíritu! —rio Bruce, abriendo una boca donde cabían tres palacios de Helios—. Me gusta que mi comida me insulte antes de masticarla. Le da un toque picante.

—¡De un bocado, Bruce! ¡A la cuenta de tres! —exclamó Chomp, abriendo sus fauces de par en par.

Sebastián sintió, por primera vez, que su ego no era un escudo lo suficientemente grueso. El pánico se apoderó de él. Sus ojos pedunculados giraban en direcciones opuestas, buscando una salida.

—¡AUXILIO! ¡GUARDIA REAL! ¡RUBÍ, SI ESTÁS ESCUCHANDO, VEN AHORA MISMO Y COCÍNAME TÚ, PREFIERO LA OLLA QUE ESTOS DENTISTAS FRUSTRADOS! —gritaba Sebastián mientras corría en círculos, levantando nubes de arena—. ¡NO ME COMAN! ¡TENGO MUCHO COLESTEROL! ¡SOY PURO ÁCIDO ÚRICO!

Bruce lanzó la primera dentellada. Sus dientes chocaron a milímetros de la pinza de Sebastián con un sonido metálico espantoso.

—¡AY! ¡MIS APÉNDICES! —chilló el príncipe, realizando una maniobra evasiva que consistió en rodar sobre sí mismo como una pelota de golf—. ¡Bestias brutas! ¡Lávense la boca antes de intentar probar la realeza!

En medio del frenesí, Sebastián vio una pequeña grieta entre dos rocas de coral cerebro. Era demasiado estrecha para un tiburón, pero perfecta para un crustáceo desesperado. Con un impulso que dejaría en ridículo a un atleta olímpico, Sebastián se lanzó de cabeza hacia la grieta.

—¡AQUÍ NO ENTRAN, CABEZAS DE CARTÍLAGO! —gritó desde el interior, sacando una sola pinza por la rendija para hacerles un gesto obsceno.

Chomp golpeó la roca con el hocico, frustrado.

—¡Sale de ahí, pequeña galleta de mar! ¡Solo queremos jugar con tus jugos gástricos!

—¡Jueguen con sus colas! —replicó Sebastián desde la seguridad de su escondite—. ¡Soy un príncipe! ¡Soy inalcanzable! ¡Soy... ay!

Su grito de victoria fue interrumpido porque, al fondo de la grieta, se encontró cara a cara con una **morena** de aspecto somnoliento que lo miraba con ojos vidriosos.

—¿Más invitados? —siseó la morena, abriendo su boca llena de dientes como agujas.

Sebastián se vio atrapado entre los tiburones afuera y la serpiente marina adentro. En ese momento, su mente calculadora trabajó a mil por hora.

—¡Señora Morena! —exclamó con un tono de urgencia diplomática—. ¡Esos dos matones de afuera acaban de decir que usted es una anguila con sobrepeso y que su piel parece un mantel viejo! ¡Yo estaba intentando defender su honor, pero son demasiado grandes!

La morena, que tenía un humor de perros tras una siesta interrumpida, se enderezó con una velocidad aterradora.

—¿Que dijeron qué?

—¡Que es usted un fideo estropeado! —añadió Sebastián, haciéndose a un lado para dejarle paso libre.

La morena salió disparada de la grieta como un resorte, lanzándose directamente a la cara de Bruce. El caos fue absoluto. Los tiburones, sorprendidos por el ataque de la "anguila furiosa", comenzaron a dar vueltas y a morderse entre ellos mientras intentaban quitarse a la morena de encima.

Sebastián aprovechó el espectáculo de lucha libre submarina para escabullirse por la parte trasera de la formación rocosa. Corría por la arena con sus diez patas trabajando a máxima potencia, su caparazón cubierto de arena y su orgullo un poco magullado, pero su espíritu de supervivencia más alto que nunca.

—¡Jajaja! ¡Nadie engaña a Sebastián de Helios! —exclamó, deteniéndose un segundo para recuperar el aliento burbujeante—. ¡Tiburones tontos! ¡Morenas irritables! ¡Todos son peones en mi tablero!

Sin embargo, al mirar hacia adelante, se dio cuenta de que la oscuridad del abismo se volvía más densa. Estaba entrando en el territorio donde la presión aplastaba los pulmones y donde las luces de las ciudades de coral brillaban con un fuego frío.

—Rubí... —susurró, y esta vez no hubo arrogancia en su voz—. Más te vale que valgas la pena este safari de locos. Porque si después de esquivar tiburones y morenas me vuelves a decir que te arruino la camisa... te juro que yo mismo me salto a la olla.

Con un suspiro que soltó una sola burbuja solitaria, el príncipe-cangrejo retomó su marcha hacia las profundidades, solo, asustado y profundamente obsesionado, demostrando que no hay depredador más peligroso en el mar que un ego herido en busca de su dueña.

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🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
atrévete!! y veras como te va knfeliz /Determined/ te vuelvo a arañar!! no por nada somos animales cazadores desgraciado!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esooo!!! 😭 pinche viejo feo!!! /Smug/ solo yo puedo amenazar la vida de mi dueño infeliz!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
siento la frustración de sombra!! /Speechless/
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ya veras tu dominación desgraciado!!! 🙊🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
soberano mis polainas desgraciado!!! me dejaste con ese pulpo degenerado!!! 😭
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
por fin justicia!!!! 😭 por fin le clave los dientes ese infeliz abandonador de gatas!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
el unico que se acuerda de mi!!!! /Smug/ después que todoooossss me dejaron con ese pulpo lujuriento!!! 😭
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
hijo de tu!!! /Smug/ me estas dejando que me manosee un pulpo!!! soy un gato por el amor de dios!!! 😭 que mezcla mas extraña 🤣 pero te comere en venganza sebastian!!! te hare pagar por esta maniseada innecesaria!! 😭
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ala madre 😶 eso es acoso!!! me manosean 🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ay 🥺 estoy tan orgullosa de mi misma 🤧
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
velda que soy linda? 🥺 ese cangrejo feo que no se deja comer!!! que agradezca que lo quiero de cena!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
atrévete warro!! y veras como te va!! /Smug/ no sabrás ni quien te atropeyo infeliz!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esoooo!! cometelo él lo pidió 🤣/Determined/
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esooo tu unica dueña soy yo!! /Proud/ okno!!! como se te ocurre dejar que maltraten mi pelaje!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
no seas chidmoso!!! /Smug/ dejenme comer en paz
scarlet
pobre cangrejo 🤣🤣🤣🤣
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esooo!! prefiere ser comido por mi!! 🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
hasta que lo reconoces!!! me amas demasiado cangrejo 🤣🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
espero que mientras me llevaban haya arañado las paredes!! 🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
te voy a comer sebastian /Curse//Curse/ no huyas!!! 🤣
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