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Casada Con El Gemelo Equivocado

Casada Con El Gemelo Equivocado

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Romance / Matrimonio contratado / Intrigante
Popularitas:7.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Hash_BL

Quinn Akerman tenía una vida cuidadosamente planeada… hasta que el destino decidió estrellarla contra el suelo a diez mil metros de altura. La muerte de sus padres en un accidente de avión no solo la dejó con un duelo imposible de procesar, sino también con una empresa familiar al borde de la quiebra y una hermanita pequeña, Lily, luchando contra la leucemia.

Acorralada por deudas, abogados y médicos que no aceptan promesas como forma de pago, Quinn se ve obligada a aceptar un acuerdo tan frío como cruel: casarse con uno de los gemelos Benedetti, herederos de un imperio empresarial que alguna vez fue socio de su padre.

El problema no es el matrimonio. El problema es que se casa con el gemelo equivocado.

Eitan Benedetti es serio, mordaz, aparentemente incapaz de sentir algo que no sea control. Eiden Benedetti, en cambio, es carismático, provocador y peligrosamente encantador. Dos rostros idénticos, dos almas opuestas… y una verdad que amenaza con destruirlos a todos.

NovelToon tiene autorización de Hash_BL para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Eitan

La oficina estaba en silencio, era como esos silencios artificiales que solo existen en los pisos más altos donde nadie levanta la voz y todo se decide con miradas y contratos.

Estaba revisando unos informes cuando la puerta se abrió de repente.

—Veo que sigues frunciendo el ceño... como siempre —dijo Mike Martínez, entrando como si fuera un modelo en una pasarela—. Algún día se te va a quedar así.

Rodé los ojos y levanté la vista con calma.

—Veo que sigues con tus buenos modales intactos... como siempre —le respondí con una pizca de sarcasmo en mi tono.

Mike sonrió y se dejó caer en la silla frente a mi escritorio. Ese imbécil con cara de troglodita no solo es mi socio desde hace 3 años, sino que también es mi mejor amigo. Ese idiota es demasiado observador. Demasiado directo.

—Dime una cosa —empezó, cruzando los brazos—, ¿qué tal te va con tu esposa?

No respondí de inmediato.

—Depende del día —repondí con mi mirada aún en los papeles de mi escritorio.

—Eso no suena precisamente a luna de miel.

—No lo es.

De reojo ví como me miraba con atención, como si estuviera encajando piezas.

—Escucha, necesito un favor —dijo cambiando de tema—. Hay un problema en una de las boutiques del centro comercial de mis padres. Un tema administrativo. Yo no puedo ir estoy ocupado, tengo una reunión encima.

Suspiré.

—¿Y eso qué tiene que ver conmigo?

—Todo —respondió—. Eres el único que puede resolverlo rápido. Y… —sonrió de lado— te vendrá bien salir un rato de la oficina.

—Yo también estoy ocupado, ¿no ves? —le respondí con aburrimiento, solo a él se le ocurría mandarme a mí a un centro comercial, yo siendo la persona que más odia esos lugares.

—Ei, no seas así, hazme ese favor solo por esta vez —respondió con ese diminutivo que tanto odio.

—No puedo. Manda a otra persona. —respondí alzando la mirada de mi escritura a su rostro.

—Vamos, yo sé que si puede, Ei.

Tremendo fastidio, si le decía que no, iba a insistir hasta hacer colmar mi paciencia. Lo mejor era ir a ese bendito centro comercial.

Resignado. Asentí sin discutir.

Treinta minutos después, iba camino al centro comercial.

Traje oscuro, perfectamente ajustado. Camisa impecable. El rostro neutro que siempre me caracterizaba. Ese que no revela nada, aunque por dentro todo esté en constante movimiento.

La boutique era un desastre silencioso: proveedores alterados, una gerente al borde del colapso, números que no cuadraban. Lo resolví en menos de una hora. Firmas. Llamadas. Órdenes claras.

Cuando salí, ajusté los botones de la camisa y avancé por el pasillo principal.

Fue entonces cuando la vi.

No primero a ella.

Primero vi a Lily.

Sentada en una mesa pequeña, con un helado rosa y una sonrisa que no veía desde hacía tiempo.

Después, Quinn.

Estaba frente a ella. Relajada. Estaba hermosa con esa sonrisa tan peligrosa para mí. Usaba algo sencillo, pero en ella se veía precioso. Jeans claros, blusa blanca y una chaqueta color crema. El cabello suelto le caía por los hombros, ligeramente ondulado. Como si hubiera salido de mi mente y se hubiera instalado ahí, en medio de la tarde.

Y luego lo vi a él.

Era un chico rubio, alto aunque a mi lado no lo era. Le sonreía de una manera muy evidente como si se la estuviera comiendo con la mirada. Se encontraba demasiado cerca. Muy cerca, para mi desgracia. Inclinado hacia ella. Con una sonrisa coqueta en su cara, que gritaba “estoy intentando ligar con una chica muy guapa"

Imbécil si supieras que tiene esposo. Si ella no te ha dicho nada, yo me encargaré de que lo sepas.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi cabeza.

El paso se me hizo más rápido. El pulso más firme.

Me detuve apenas cuando vi al tipo ofrecerle un helado. Vainilla. A ella. A mí Quinn.

Y algo dentro de mí se encendió, tensé la mandíbula de una forma irracional. Se me formó un nudo en el estómago solo al ver cómo ese idiota le hablaba.

No pensé.

Actué.

—Encantado de conocerte Quinn, bonito nombre por cierto —alcance a escuchar que el imbécil le decía.

—Sí, bonito nombre. MÍ ESPOSA no come helado de vainilla —dije con una voz firme, que solo solía usar para los negocios, claramente remarcando la palabra. Porque sí ella es MÍ ESPOSA, este idiota no tiene porque estar coqueteandole.

Asesiné al idiota con la mirada y continúe hablando.

—Ella solo come helado de chocolate —añadí, tensando aún más mi mandíbula.

No lo dije para él.

Lo dije para ella.

Para que supiera que la veía. Que la conocía más de lo que creía.

El muy idiota se me quedó mirándome como si me hubiera salido un tercer ojo, luego alzó las cejas, algo incómodo.

—Oh… no lo sabía —respondió mostrando una sonrisa tan horrenda como él.

—Claro que no lo sabes —dije con una mirada fría—. Porque no es tu asunto. Porque es MÍ ESPOSA.

Se formó un silencio tenso. Él me miraba como si comprobando que lo que le decía era verdad y yo como si lo quisiera mandar 20 metros bajo tierra.

—Eitan —dijo Quinn. Tan lindo que se escuchaba mi nombre en sus labios, lo había extrañado tanto, pero con este imbécil de frente ni lo podía disfrutar— ¿qué haces aquí?

—Vine a buscarlas —respondí sin apartar la vista de ese rubio idiota—. Ya es tarde.

No era una mentira. Al menos no del todo.

Hasta que al fin el imbécil dió un paso atrás resignado.

Ya era hora porque si no yo mismo lo sacaba a patadas de aquí.

—Fue un gusto conocerte —fue tan descarado de decirle eso con una sonrisa estúpida en su cara—. Disfruten el helado.

Y con eso se fue obviamente lo seguí con la mirada, comprobando si se volteaba a verla, pero no. Al menos él muy imbécil si apreciaba su vida.

Quinn me miró con esos ojos castaños que me hacen perder la cabeza.

—¿Desde cuándo sabes qué helado me gusta?

Relajé mi mirada por unos segundos.

—Desde siempre —respondí—. Solo que antes no prestabas atención a que yo también te observaba.

Y era verdad.

Desde antes de que ella me mirara a mí.

Desde antes de que supiera que algún día, inevitablemente, me dolería verla así… siendo deseada por alguien más.

No supe qué decir.

Lily rompió el silencio.

—Eitan —dijo—. ¿Quieres helado?

Me agaché frente a Lily. Le mostré una sonrisa pequeña. Ella me ofreció helado como si nada más importara.

—Otro día, pequeña.

Me enderecé. Le tendí la mano a Lily.

—Vamos —dije—. Es hora de volver.

Quinn dudó apenas un segundo antes de levantarse.

Mientras caminábamos, pensaba en algo claro, contundente, imposible de ignorar:

No eran solo celos.

Era miedo.

Porque verla reír con otro, aunque fuera por segundos, me hizo entender una verdad incómoda:

Ella podía enamorarse de otro. Y eso me aterraba.

Me aterra perderla. Me aterra que ella no se dé cuenta que a su lado tiene a un hombre que daría la vida por ella, si fuera necesario.

Holis, lo siento por no actualizar antes, esta semana he estado muy atareada con la Uni :(

Pero aquí les dejo unos capítulos como regalo por la espera.

Y graxs por tener paciencia.

Las amoooo 🫶🏻

1
Andrea M. Suarez Vallejo
esto va para largo, 42 capitulos y un solo beso, el miedo de ambos es tan grande
Karen
Nena, por favor actualiza 🥹 Está súper bueno el libro!!
Andrea M. Suarez Vallejo
me ha gustado hasta ahora
Karen
♥️
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