Un día eres el soltero más cotizado, mujeriego y millonario y otro día te obligan a comprar una esposa.
Edward, pensó que lo tenía todo a sus veinticinco años pero le faltaba algo, una esposa, así que tendrá que comprar una o su fortuna se le irá de las manos.
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19.
[EDWARD]
No lo hagas...
No lo hagas...
No lo hagas...
Suspiré y retuve un poco de aire en mis pulmones.
Estacioné a unas casas de la de Woody.
Ella estaba afuera, sentada bajo una sombrilla de colores. El sol estaba ocultándose ya. Había un hermoso atardecer.
Puse el coche en marcha y me acerqué un poco más. Necesitaba verla antes de irme. Ella no me notó ya que parecía estar muy entretenida sosteniendo un libro en manos mientras que a su lado había una señora de unos casi 50 años, la cual estaba sosteniendo un periódico.
¿Acaso ella era su madre?
Aquella mujer no se veía nada bien. Parecía estar cansada, tenía ojeras y su rostro demandaba cansancio.
Se veía algo enferma, recordé las palabras de la abuela, ella tenía cáncer.
Por un momento quise detenerme y pasar a despedirme e incluso saludar y conocer a su madre, pero ¿Para qué? No era lo correcto, yo no era nada ni nadie para ella.
Así que me alejé de allí lo antes posible.
***
[UNA SEMANA MÁS TARDE]
No he dejado de pensar en ella, ni un solo segundo.
Pool se está divirtiendo en el VIP mientras que yo estoy sentado en la barra, he recogido las mangas de mi camisa hasta los codos, apenas llegamos ayer de Hawaii, decidimos salir un rato a algún lugar aquí en la ciudad aprovechando de qué estamos de vuelta.
Mason: Le encanta esto ¿No?.- Mason se sentó a mi lado haciendo énfasis a Pool en el VIP. Llevaba más de una hora allí y nada que aparecía. No me quiero detener a imaginar lo que sea que esté haciendo.
Edward: Es libre y soltero.- me encogí de hombros ligeramente.
Mason: Cómo tú.
Edward: Quizás hice de las mías en Hawaii.- mentí sin pensarlo.
Mason: ¿Ah sí?.- se enfocó completamente en mí.___ No te ves tan seguro de ello.- dice analizándome con cierto descaro y desconfianza.
Edward: Me da igual lo que pienses.- me llevo un sorbo del tequila que acabo de pedir.
Mason: ¿Irás a buscarla esta noche?.- preguntó de repente.
Edward: ¿Qué te hace pensar qué haré tal cosa?.- digo disfrutando de la sensación del tequila bajando por mi garganta el cual quema.
Mason: No lo sé, estás alcoholizandote.
Edward: ¿Y qué pasa?
Mason: ¿Qué no es eso lo qué haces cada que te alcoholizas, Ed?
Edward: Te dije que iba a dejar de perseguirla.
Mason: Ya. Y eso lo dices después de decir qué jamás desistes cuando quieres algo.
Edward: Soy buen mentiroso.
Mason: No te creo.
Edward: Cállate¿Quieres? Ya me empieza un dolor de cabeza de solo escuchar tus babosadas.- digo sacando el encendedor de mi bolsillo.
Mason niega y pide un trago en lo que yo me alejo a fumar fuera.
¿Acaso ya me rendí? ¿Es verdad lo que dije?
Reviso mi móvil, es casi medianoche. Hay un sin fin de llamadas pérdidas de mi abuela.
Suspiro algo agobiado, lo sé, le pedí tres días y ya van siete con el de hoy.
Pool: ¿Nos vamos ya?.- Pool aparece abotonandose la camisa. Mason sale detrás de él.
Asiento y camino hacia el estacionamiento.
Me estoy quedando en el departamento de Pool, por lo tanto vamos directamente hacia allá.
No estoy ebrio pero si muy consciente de que me largué una semana, una semana donde no he sabido nada de ella, una semana donde ni siquiera me ha de recordar, una semana donde su amigo ha ido a por ella todos los días saliendo de la galería.
¿Se habrá acostado con él?
Él ha dicho que no es su novia. Lo que sea que esté pasando entre ellos me deja un sabor agridulce.
¿Por qué él si parece gustarle y yo no?
Sacudo mi cabeza. No es momento de pensar en ella.
Ve a verla...
No.
Edward, ya ha pasado una semana.
No necesito hacer esto.
Si, te estás asfixiando.
Sacudo mi cabeza y alejo cualquier tipo de pensamiento sobre ella pero es imposible.
Haz que sienta por tí.
¿Cómo?
Bésala...
No, eso es...
Es lo que tanto quieres pero te estás aguantando.
No.
Si.
¿Si?
Giro el volante y cambio de dirección enseguida.
No sé cómo ni cuanto tiempo me lleva estar frente a su puerta una vez más.
Esto ya no es sano, se está volviendo una necesidad venir a buscarla con más de una botella encima. Estaciono pensándolo dos veces, aún no llego a tocar la puerta, tengo marcha atrás pero no lo hago. Toco la puerta una y otra vez, me siento desesperado.
Vuelvo a insistir una y otra vez pero ella no abre. Comienzo a desesperarme, ¿Estará aquí? ¿Dónde podría estar a esta hora si no es aquí en su casa?
Quizás está con su amigo.
¿A esta hora?
Sipi.
Cállate, no me quieras poner loco.
Ajá, de los celos.
Pero entonces cuando creo que todo está perdido y que ella no ha querido verme, aparece. Su figura aparece delante de mí, tengo que tragar con fuerza, mi corazón se acelera en el momento en el cual la reparo, su cabello está suelto, su pijama es como un vestido pero corto sin necesidad de ir pegado a su cuerpo, algo que si me doy cuenta es que se le ajusta un poco. Dios, se me seca la boca.
Se me aprieta la mandíbula y mis manos pican, mi piel arde y algo dentro de mi se contrae.
Woody: ¿Ed...?.- mi nombre en sus labios queda a medias ya que en un santiamén me acerco a ella acortando todo tipo de espacio que había entre nosotros. Mis labios se prenden de los suyos en un beso que aniquila cualquier tipo de cordura, mi mano pasa por detrás de su nuca para profundizar el beso aún más, la beso con necesidad y desespero. Mis labios arden al igual que mi piel, las venas parecen lava de un volcán a punto de erupcionar, cualquier tipo de sentimiento o deseo que sienta por ella me carcome y me hace ajustar mi mano detrás de su nuca, ni siquiera respiro, no pienso y no siento nada más que un revoloteo en el estómago, mi corazón saliéndose de mi pecho y mis labios ardiendo por la presión y la succión que están ejerciendo sobre los de ella. Por otro lado, debo admitir que esto prácticamente lo estoy haciendo solo, ya que ella es algo torpe a la hora de mover sus labios, son los míos quienes devoran los suyos con gran destreza y mucho dominio¿Acaso nunca ha hecho esto? No lo sé, pero de solo pensarlo me pone peor, el beso se extiende más de lo que debía parar para tomar un poco de aire, a estas alturas lo último que quisiera es parar y respirar. Solo quiero y me centro en esto, en ella, en sus labios siendo devorados y dominados por los míos.
Y cuándo ya me decido a parar y dejarla respirar, es cuando la magia se rompe.
Lo último que puedo sentir es cómo la palma de su mano se estampa contra mi rostro volteando mi cara hacia un costado.
Y entonces me cierra la puerta en la cara mientras yo me toco la mejilla que recibió la ostia que me acaba de poner.
Oh mierda, ¿Qué acabo de hacer?