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DONDE DUERMEN LOS LOBOS

DONDE DUERMEN LOS LOBOS

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Padre soltero / Fantasía LGBT
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Elías tiene 19 años. Pospone la universidad por la muerte de su hermana y se va a Moonvale a trabajar de bibliotecario de día y mesero de noche.

Una noche encuentra dos bebés abandonados en la biblioteca. Nadie los reclama. Si los deja, irán a un orfanato. Decide criarlos como suyos.

Lo que no sabe es que Lyra y Milo no son normales. Crecen muy rápido, aúllan a la luna y sus ojos brillan como lobos. Son hombres lobo, los últimos Alfa.

Ahora tiene que comprar una cabaña en el bosque, aprender a ser papá lobo, protegerlos de los cazadores del pueblo y no enamorarse del veterinario que le está ayudando a criarlos.

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CAPÍTULO 16 - Celos

Llegó una veterinaria nueva a Moonvale. Se llamaba Camila. Veinticinco años, pelo corto, botas limpias y camioneta blanca.

Venía de Coyhaique a ayudar a Silas porque había muchos animales enfermos por la humedad de primavera.

—Va a estar un mes —dijo Silas—. Nos va a ayudar con vacunas.

La vi el primer día en El Ciervo. Estaba hablando con Silas, riendo, tocándole el brazo. Yo estaba con Lyra en brazos y con una trenza castaña que me había hecho con dos gomas porque se me rompió la gruesa.

—Ah, tú eres Elías —dijo ella sonriendo—. Silas me habló mucho de ti y de tus lobitos que aúllan.

—Sí —dije—. Soy Elías.

Me miró el pelo.

—Qué lindo pelo largo —dijo—. Yo me lo corté porque me molestaba para trabajar.

—A mí también me molesta —dije—. Pero me gusta.

Lyra me tiró la trenza.

—Mamá pelo largo —dijo, con orgullo.

Camila se rió.

—Te dice mamá —dijo.

—Sí —dije, y me puse rojo.

Esa semana Silas pasó menos por la casa chica. Estaba con Camila vacunando ovejas, perros, vacas. Yo lo veía pasar en camioneta y me saludaba con la mano, pero no paraba.

—Mamá, Silas no viene —dijo Lyra el miércoles, mirando la puerta.

—Está trabajando —dije.

—Mamá triste —dijo Milo, que ya decía frases para todo.

No estaba triste exactamente. Estaba con rabia rara en la panza. Con celos feos. Celos de que Silas se riera con otra persona que no era yo con trenza chueca y calcetines de cuero.

El jueves en la mañana me miré en el espejo chico con luz fea. Tenía el cabello largo castaño hasta la cintura, con puntas secas y abiertas. Me veía desordenado y flaco al lado de Camila con pelo corto prolijo y camioneta blanca.

Agarré una tijera de cocina.

—Ya fue —dije.

Me corté la trenza. No entera, pero corté como diez centímetros de un lado. Quedó chueca, mal cortada, con mechones parados.

Lyra entró y me vio.

—Mamá pelo feo —dijo, seria.

—Sí —dije—. Feo.

Me puse gorro para taparlo.

Esa tarde Silas vino por fin a dejar carne para papilla. Me vio con gorro adentro de la casa.

—¿Qué haces con gorro? —dijo.

—Nada —dije—. Frío.

—Hace calor —dijo, y me sacó el gorro.

Vio el corte.

—Elías —dijo—. ¿Qué hiciste?

—Me lo corté —dije—. Me molestaba.

—Te lo cortaste mal —dijo—. Está chueco. Parece mordido por Milo.

—Da igual —dije—. Así no parezco mina.

Silas se quedó callado. Se sentó en el tronco del patio.

—¿Quién te dijo que parecías mina? —preguntó.

—Nadie —dije—. Vi a Camila con pelo corto y me vi al lado y me dio vergüenza. Tú andas con ella todo el día y yo acá con trenza.

Silas suspiró.

—¿Estás celoso? —preguntó.

—Sí —dije, sin mentir—. Estoy celoso. Porque ella tiene pelo corto y no se ríen de ella. Y tú la ayudas y se ríen juntos y conmigo solo me defiendes.

Silas se levantó y me quitó la tijera de la mano.

—Yo no me río con ella de ti —dijo—. Yo le conté de ti. Le dije que tienes pelo largo y que te haces trenzas y que te dicen mamá bonita y que eres valiente. Ella dijo que quería conocerte.

—¿En serio?

—En serio —dijo—. Y si te cortas el pelo por celos, te vas a arrepentir. Porque a mí me gusta tu pelo largo. Me gusta hacerte trenzas. Me gusta que Lyra te diga mamá pelo bonito.

Me tocó el pelo cortado chueco.

—Ven —dijo—. Te arreglo.

Me sentó en el tronco y sacó su navaja chica de veterinario, que usa para cortar pelo de animales.

—Me corta parejo —dije—. No quiero quedar pelado.

—No te dejo pelado —dijo—. Te emparejo.

Me cortó con cuidado, mirando cada mechón. Lyra y Milo miraban sentados en el barro.

—Mamá pelo nuevo —dijo Lyra.

—Papá pelo nuevo también —dije.

—Mamá pelo nuevo bonito —repitió ella, tierna.

Cuando terminó, tenía el cabello todavía largo, pero parejo, hasta los hombros, castaño claro. No trenza hoy, suelto y corto.

—Así —dijo Silas—. Ahora sí. Lobo con pelo corto pero todavía largo.

Me miré en el espejo. No me veía mal. Me veía distinto, pero no feo.

—Gracias —le dije.

—De nada —dijo—. Y la próxima vez que tengas celos, me dices. No te cortes el pelo solo en la cocina.

—Es que pensé que te gustaba más ella con pelo corto y botas limpias —dije bajito, mirando el suelo.

—Me gustas tú con pelo largo —dijo—. Con trenza, con moño, con corte chueco. Me gustas tú.

Me dio vergüenza. Me toqué el pelo nuevo.

Esa noche vino Camila a la casa chica a traer vacunas para Lyra y Milo.

—Elías —dijo—. Te cortaste el pelo. Te queda bien. Pareces más grande.

—Gracias —dije.

—Silas me contó que te haces trenzas —dijo—. ¿Me enseñas a hacer una? Para mi sobrina.

—Sí —dije—. Te enseño.

Le enseñé con el pelo de Lyra, que se dejó hacer colita.

Camila se rió.

—Tu hija te quiere mucho —dijo—. Me dijo que eres mamá bonita.

—Me dice así —dije—. Yo prefiero papá, pero me dice mamá con cariño.

—Es bonito —dijo—. Que te digan mamá con cariño es bonito.

Se fue en su camioneta blanca.

Silas se quedó.

—Viste —dijo—. No hay celos. Solo pelo.

—Ya sé —dije—. Me puse tonto.

Me abrazó por detrás, con mi pelo nuevo corto entre medio.

Lyra vino y dijo:

—Mamá pelo nuevo lindo.

—Papá pelo nuevo lindo también —corregí, riendo.

—Mamá papá pelo lindo —mezcló ella, con esa ternura que me hacía olvidar el corte chueco.

Milo se acurrucó y dijo:

—Mamá no feo nunca.

—No —le dije—. Mamá no feo nunca si ustedes me peinan.

Nos dormimos los tres con mi pelo nuevo parejo, con el veterinario que me defiende y que me arregla el pelo cuando me lo corto mal por celos tontos, y con dos lobitos que me dicen mamá lindo con cualquier pelo que tenga.

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bruja de la imaginación 👿😇
🥰me gustó mucho está historia
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