¿Que pasa cuándo el destino junta a dos personas que apenas logran llevarse bien? Embarcate junto a Agnes y Mateo en este viaje a descubrirse.
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Capítulo D I E C I S I E T E : "Mi Verdugo"
— Parece que fuera a un funeral o a su misma muerte y no a casarse señorita.
Palmer me miraba preocupado.
— No puede una novia estar feliz sin amor Palmer, eso sería algo muy loco.
— No sería la primera vez que alguien se casa sin amor, con el tiempo quizás se logren amar mutuamente.
— Cuándo una persona es obligada a algo simplemente no surgen sentimientos, o al menos ese es mi pensar. No me veo amando a mi verdugo, jamás pasará algo así.
— Quizás es un atrevimiento decirle lo que le diré señorita Bachelet, pero mi madre siempre decía que no podíamos escupir para arriba porque la saliva nos caería en la cara.
Se quedó con la mirada fija en la carretera, algo pérdida, quizás pensando por un momento si debía o no agregar algo más, sin esperar más tiempo soltó aquello que quería agregar:
>> Jajajajaja ella era una mujer algo imprudente a veces, pero, siempre sabia. Cuándo mi padre me indicó que debía casarme con Mary Ann, mi esposa, yo estaba renuente y le decía a mi padre que jamás en la vida iba a amarla. Mi madre al oírme decir aquello me dijo estás palabras que nunca olvidaré : "Jamás digas de esta agua no beberé, pues el camino es largo y podría darte sed".
Volvió a quedarse callado, está vez más ido y pensativo que antes. Me impresionó oírlo reír y no podía estar más atenta a lo que me contaba, es lindo saber que una persona con apariencia de roca como él pueda abrirse conmigo. Prácticamente soy una desconocida para él, pero aún así me está contando cosas personales y también aconsejándome en el intento.
Interrumpió aquel silencio y agregó :
>> Cuanta razón tenía, hoy en día no veo mi vida sin mi esposa la amo tanto. Ella es mi pilar, mi roca, mi sustento. En fin ella es tantas cosas. Por eso le digo niña, sé que Mateo puede ser un grano en el culo y discúlpeme la expresión pero no encuentro otra que lo defina tan bien, pero él es una buena persona, con problemas y malas situaciones que le han sucedido, con traumas quizás, pero una buena persona.
Me quedé un momento pensando en sus palabras, él en parte tenía razón. Mateo pudo haberme mandado a la cárcel, ha tenido las oportunidades de hacerme mucho mucho daño, de dejarme en la calle y cantidad de cosas.
Pero no lo ha hecho, no me ha dañado, al menos no lo suficiente para destruirme por completo.
Si bien no me siento ni un tantito contenta por tener que casarme con él, siento que esto fue una treta muy mala la que me jugó, digo si necesitaba una esposa de adorno al menos me lo fuese pedido de buenas maneras y yo hubiese accedido, claro que lo hubiera hecho como forma de pago gracias a todas las cosas buenas que ha hecho por mi.
Pero no, para él fue más fácil engañarme con un contrato. A veces hasta siento y pienso que ese periodista se enteró de todo por él mismo, todo para que yo cayera en su enredo.
Tenía esa incesante punzada en el pecho, quería saber el porqué de su actuar tan loco.
—¿Por qué hacerme algo así?
Pregunté a Palmer.
— Esa es una pregunta que debe hacérsela usted misma, quizás se la responda enseguida, quizás no. ¿Ha escuchado alguna vez eso de que Dios obra de maneras misteriosas?
— Jajajajaja creo que Dios no tiene nada que ver en todo esto Palmer, tú jefe está loco.
Mis manos comenzaron a sudar cuándo a lo lejos vi que ya estábamos llegando al juzgado de la calle ciento quince.
Una lágrima quiso deslizarse por mi mejilla pero le negué aquel atrevimiento, dañaría mi maquillaje y mi querido jefe me dejó muy claro que debía parecer una novia feliz.
— Ya estamos llegando señorita y con respecto a lo que le dije hace un rato no me refería a Dios, me refiero a Mateo. Él obra de maneras misteriosas, es muy meticuloso y perfeccionista. Tenga mucha paciencia.
Asentí, no quise decirle nada más porque sentía que en cualquier momento lloraría. Alise las arrugas imaginarias en aquel vestido con corte de sirena y de encaje que llegaba justo por mis pantorrillas, era blanco y muy muy brillante.
Llevaba unos tacones plateados al igual que toda esa joyería super cara. Mi cabello iba recogido en una trenza media que dejaba mi cabello suelto en ondas. En realidad me veía hermosa, cabe destacar que la florecita obsesiva tiene buen gusto.
Después de salir de la oficina, me llevó a una casa, bueno en realidad una mansión como dos veces más grande que la de mi hermana, allí tres mujeres se encargaron de dejarme así como estoy en este momento. En realidad me veo hermosa, aunque no me sienta así.
El vestido logra ceñirse tanto a mis curvas que me hace ver como si tuviera más nalgas que sangre, mis pechos aunque no son tan grandes se ven como si sí lo fuesen.
En mi muñeca derecha llevo una delicada rosa blanca que va enrollada con una fina cadena de plata, en realidad es tanto lujo que me asfixia.
La puerta del auto siendo abierta por un Palmer sonriente, me sacan de esos pensamientos. Su mano se extiende hacia mí y la tomó de inmediato, jamás me comportaría mal con él. Hasta ahora a sido el único que me ha tratado sinceramente.
Las calles están solas, como si las hubiesen cerrado sólo por este acontecimiento, así que me bajo del auto tranquilamente sin tener a transeúntes pendientes de la linda y feliz novia.
Con mi mirada gacha recorro el camino hacia adentro de la corte dónde se llevaría a cabo mi feliz matrimonio.
Palmer me indica la puerta por la cuál debo entrar y asiento, me da una sonrisa antes de despedirse.
>> Al final del pasillo le espera su futuro, quizás ahora no lo ve como un futuro prometedor pero déjese llevar y quizás cambie de opinión.
— Supongo, emm, gracias. ¿Por qué no entras?
— Órdenes.
— Aparte de florecita, pretencioso.
Palmer no pudo evitar echarse a reír y yo igual, no quise hacerle esperar más y me adentre a aquella habitación.
Al final del pasillo un hombre mayor detrás de una mesa, supongo que es la persona que nos casara, en un extremo se encuentra Sebastián y una mujer que por lo que intuyen mis antenitas de adivinación es su esposa y a un lado de ellos estaba él, fundido en un traje completamente negro con una rosa blanca en el lado derecho del traje y unos mocasines igual de negros.
Jamás en mi loca existencia admitiré que se ve guapo. Jamás.
Él extendió su mano en mi dirección, como si esperara a que yo la tomará y es que no me había dado cuenta que me había quedado parada en la entrada de la habitación.
Por un momento pensé en Ainara, en Artemis, en mi pequeña Alina y en Theo, este último ha de estar preocupado por mí. Se supone que él debe cuidar de mi, pero la florecita hizo que él me perdiera el rastro en la oficina ya que me sacó a escondidas, alegando que sería una ceremonia muy íntima y que si estaba con él no necesitaría de un guardaespaldas no calificado.
Ahora que lo pienso, ¡Que hijo de puta!
— Ven mi pequeña pulguita.
Oírlo hablarme tan cálido y con ese sobrenombre tan pesado me hizo temblar, pero de algo parecido a una ira contenida.
Solté todo el aire que tenía acumulado en mis pulmones y pesadamente sonreí. Tomé su mano.
¡Qué comience el teatro!
Después de un largo momento de escuchar toda la palabrería del matrimonio el juez hizo una pregunta, por supuesto no la pregunta final.
— Y si alguien se opone a este matrimonio que hable ahora o callé para siempre.
Cuándo pensé que nada pasaría, que nadie interrumpiría mi maldito matricidio una voz chillona irrumpió en la habitación.
— ¡Mateo! Mi amor, osito.
Y por acto reflejo no pude contener mi estruendosa carcajada.
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Ellos se casan, ¡Se casan! 😱😱😱😱😱
Hablenme en los comentarios, l@s reto a escribir Florecita letra por letra sin ser interrumpid@s. Si lo logran les dedicaré el próximo capítulo a l@s ganador@s🤭❤️🔥
Adry❤️🔥