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The Seven Rubies

The Seven Rubies

Status: En proceso
Genre:Bestia / Timetravel / Fantasía LGBT
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

Me llamo Ren, soy un chico de 17 años, y tras un accidente inexplicable desperté en un mundo completamente ajeno al mío. Un lugar regido por reglas que apenas logro comprender, donde lo más importante no es la fuerza ni la inteligencia… sino la reproducción.

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17

La madre de Yokun no respondió de inmediato.

Sus ojos se fijaron en él, analizándolo.

No solo sus palabras… sino su estado, su emoción, su desesperación.

—¿Tu hembra…? —repitió con lentitud.

Descendió un par de escalones, acercándose a él con pasos tranquilos, pero firmes.

—¿Desde cuándo hablas con tanta posesividad?

Su mirada se volvió más aguda.

—Y más importante aún… —añadió, deteniéndose frente a él—, ¿desde cuándo un heredero del clan Lobo Blanco pierde el control por alguien… al punto de venir a suplicar?

El silencio cayó como un peso.

Yokun tensó la mandíbula, pero no retrocedió.

—No estoy suplicando —respondió con voz baja, cargada de emoción contenida—. Estoy exigiendo lo que me corresponde como futuro líder.

Hubo un leve murmullo entre los presentes.

La mujer lo observó unos segundos más… y entonces, una ligera sonrisa apareció en sus labios.

No era cálida.

Era peligrosa.

—¿Ah, sí…?

Levantó la mano suavemente, y una presión invisible pareció recorrer el aire.

—Entonces demuéstramelo.

Sus ojos brillaron con intensidad.

—Dime… ¿vale realmente la pena mover a todo un ejército… por esa “hembra”?

La pregunta no era simple.

Era una prueba.

Y en ese instante… todo dependía de la respuesta de Yokun.

......................

El silencio se tensó en el aire tras la pregunta de su madre, como si incluso el tiempo esperara la respuesta de Yokun.

Él no apartó la mirada.

A pesar del cansancio, del dolor que aún recorría su cuerpo, se mantuvo firme frente a ella.

—Sí —respondió sin titubear—. Vale la pena.

Su voz no fue elevada, pero sí firme, cargada de una convicción que no había mostrado antes.

—No es solo “mi hembra”… —continuó, apretando ligeramente los puños—. Es alguien a quien elegí. Y alguien que, bajo mi protección, fue arrebatado.

Sus ojos se endurecieron.

—Si no soy capaz de recuperarla… entonces no tengo derecho a llamarme heredero del clan Lobo Blanco.

Las palabras no eran impulsivas.

Eran claras.

Pesadas.

Y verdaderas.

Yan, que observaba desde atrás, se quedó en silencio, sorprendido por la seriedad en la voz de su hermano.

La madre de Yokun no dijo nada al principio.

Solo lo miró.

Largo.

Profundo.

Como si atravesara cada una de sus palabras buscando debilidad… y no encontrando ninguna.

Entonces, lentamente… sonrió.

Esta vez, su sonrisa tenía un matiz distinto.

Aprobación.

—Ahora sí suenas como alguien digno de mi sangre —murmuró.

Extendió la mano hacia uno de los sirvientes, quien de inmediato le entregó un pequeño objeto: una ficha oscura, grabada con símbolos antiguos del clan.

La sostuvo entre sus dedos un instante antes de lanzársela a Yokun.

—Tómala.

Yokun la atrapó en el aire, sorprendido.

—Con esa ficha —continuó ella—, puedes movilizar a cinco guerreros… de cualquier clan dentro del Imperio Terrestre.

Sus ojos brillaron con una advertencia implícita.

—Úsala bien. No tendrás otra.

Yokun inclinó ligeramente la cabeza, apretando la ficha con fuerza.

—Gracias… madre.

La tensión en el ambiente se disipó ligeramente.

La mujer suspiró, y de pronto su expresión cambió por completo, suavizándose mientras se acercaba a él.

Sin previo aviso, tomó el rostro de Yokun entre sus manos.

—Mírate nada más… —dijo con un tono maternal, examinando sus heridas—. Todo golpeado y quemado… ¿y aun así vienes corriendo hasta aquí?

Sus dedos recorrieron suavemente su mejilla, como si volviera a verlo como un niño.

—De verdad eres problemático…

Pero no había reproche real en su voz.

Solo cariño.

Luego, sin soltarlo del todo, giró la mirada hacia Yan.

—Y tú…

Yan se tensó apenas un poco.

Ella se acercó también a él y, sin pedir permiso, le acomodó el cabello con naturalidad, como si aún fueran pequeños.

—Siempre tan serio —murmuró—. Deberías aprender un poco de tu hermano.

Yan suspiró, resignado.

—No creo que meterme en problemas sea algo que deba aprender.

Ella soltó una pequeña risa.

—Tal vez no… pero al menos él ya encontró a alguien.

Sus ojos lo miraron con curiosidad.

—¿Y tú, Yan?

Se inclinó ligeramente hacia él.

—¿Cuándo piensas buscar una hembra?

Yan frunció el ceño levemente, desviando la mirada.

—No es una prioridad.

—Mmm… —la mujer lo observó unos segundos, como evaluándolo—. Eso dicen todos… hasta que aparece la indicada.

Le dio una ligera palmada en el hombro, con una sonrisa tranquila.

—No te quedes atrás.

Finalmente, retrocedió un paso, recuperando su porte elegante y dominante.

—Ahora váyanse.

Su tono volvió a ser el de una líder.

—Si van a traer problemas… háganlo rápido.

Yokun no perdió más tiempo.

Apretó la ficha en su mano y se giró de inmediato.

Yan lo siguió.

Y mientras ambos abandonaban el harén…

una cosa era clara:

La verdadera cacería acababa de comenzar.

......................

—BOSQUE—

El bosque se extendía ante nosotros con una calma engañosa, el sonido de las hojas y el crujir de las ramas bajo los pasos de Zeon marcaban el ritmo de nuestro avance. Yo apenas podía concentrarme en el paisaje.

—Oye… quiero caminar un poco —dije, intentando sonar tranquilo.

Antes de que pudiera hacer el más mínimo movimiento, su brazo se tensó alrededor de mí.

—No —respondió con firmeza—. Te puedes lastimar. Además, ya estamos por llegar al pueblo de las vacas.

Suspiré, sintiendo cómo el calor subía a mi rostro.

—Bien…

Pero en realidad, nada estaba bien.

¿Por qué Zeon es así?

Su cercanía era abrumadora. Me sostenía con tanta firmeza que prácticamente estaba pegado a su cuerpo, y cada paso hacía más evidente lo que intentaba ignorar: la dureza de su pecho, la forma definida de su abdomen bajo la tela… Todo.

Esto me está matando…

Intenté apartar la mirada, pero fue inútil.

De pronto, sentí su mano deslizarse hasta mi rostro. Sus dedos recorrieron mi mejilla con una suavidad inesperada, como si estuviera comprobando algo… o simplemente disfrutando el contacto.

Mi corazón dio un salto.

Sin darme cuenta, mis manos se movieron.

Terminé aferrándome a él.

No.

Peor.

Lo estaba tocando.

—… —no dije nada, pero el calor en mi cara se intensificó.

¡¿Qué me pasa?!

Mis dedos se tensaron ligeramente contra su cuerpo, como si mi propio instinto me estuviera traicionando.

¡Si sigo así será mi perdición!

Tragué saliva.

Vamos… contrólate, Ren…

Pero no me aparté.

Y eso era lo peor.

Zeon no dijo nada. Su expresión permanecía tranquila, casi indiferente… pero sus ojos, por un instante, se oscurecieron levemente.

La familia imperial…

El pensamiento cruzó por su mente con frialdad.

No importa que Ren se haya salvado…

Su mirada se endureció apenas, imperceptible para cualquiera que no estuviera tan cerca como yo.

Ellos tendrán que ajustar cuentas algún día conmigo.

El aire entre nosotros cambió, aunque no supe exactamente por qué.

1
Mercedes Jimenez
ayayay 😋🫠
Mercedes Jimenez
ooo no pobre
Mercedes Jimenez
🤗pobre come come mucha fuerza
Ana🌸🤍
No lo entiendo 🥲 en la portada sale una mujer entonces por que es un chico el prota? 🍆😅
Ruczca🐈‍⬛🌸: Es fantasía LGBT.
total 2 replies
Mercedes Jimenez
🤬 toma eso perra
...
Nadie mis amigas cuando les cuento algo...😔
...
Perdon por la cinseridad...👄
...
Solo lei la descripción y ya ando emocionada...👄
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