milena es una princesa que luchara por el trono
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Prueba de sombras
El primer ataque fue rápido.
Demasiado.
Milena apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando el primer encapuchado se lanzó contra ella. El choque de acero rompió el silencio de las montañas, y en segundos, el combate se volvió inevitable.
Lysandra luchaba a su lado, más precisa de lo que Milena había visto antes.
—¡No buscan matarnos de inmediato! —gritó, bloqueando un golpe.
Milena lo notó.
Los atacantes eran letales… pero medían sus movimientos.
Como si evaluaran.
Como si probaran.
—¡Se están conteniendo! —respondió Milena, esquivando un ataque y desarmando a uno de ellos.
Uno cayó.
Pero otro ocupó su lugar.
Eran demasiados.
Y no mostraban cansancio.
El hombre que había hablado antes observaba desde atrás, sin intervenir.
—Interesante… —murmuró.
Milena apretó los dientes.
—¿Qué quieren? —gritó, deteniendo otro ataque.
Nadie respondió.
Pero entonces…
El líder levantó la mano.
El combate se detuvo.
Tan repentino como había comenzado.
Los encapuchados retrocedieron.
El silencio volvió a caer.
Milena no bajó la espada.
—Habla —ordenó.
El hombre dio un paso adelante.
Su rostro seguía oculto, pero su presencia imponía respeto.
—Han resistido más de lo esperado.
Lysandra frunció el ceño.
—¿Esto era una prueba?
—Todo aquí lo es —respondió él.
Milena avanzó un paso.
—No vinimos a jugar.
El hombre inclinó ligeramente la cabeza.
—Lo sé. Vinieron por respuestas.
Milena sostuvo su mirada.
—Entonces empieza a hablar.
El hombre guardó silencio unos segundos.
Luego…
se quitó la capucha.
Milena sintió un golpe en el pecho.
No lo conocía.
Pero había algo en su mirada…
Algo inquietante.
—Mi nombre no importa —dijo—. Lo que importa… es lo que buscan.
—Buscamos a quienes estaban detrás de Varick —respondió Milena.
El hombre asintió.
—Entonces han venido al lugar correcto.
Lysandra dio un paso adelante.
—¿Quiénes son ustedes?
El hombre sonrió levemente.
—Somos los que observan desde las sombras… los que mantienen el equilibrio.
Milena frunció el ceño.
—¿Equilibrio? ¿Llamas equilibrio a infiltrar reinos y provocar guerras?
El hombre la miró fijamente.
—Varick rompió las reglas.
El silencio fue inmediato.
—¿Qué significa eso? —preguntó Milena.
—Que él no debía actuar como lo hizo —respondió—. Se adelantó… se salió del control.
Lysandra negó.
—Eso no cambia nada. Murieron personas.
El hombre no reaccionó.
—El mundo no es tan simple como creen.
Milena dio un paso más cerca.
—Entonces explícame.
El hombre la observó… como si evaluara algo más que sus palabras.
—Darian pensó que podrías entenderlo.
El nombre cayó como un golpe.
—No lo menciones —dijo Milena con frialdad.
—Él vino aquí —continuó el hombre—. Buscó respuestas… igual que tú.
Milena sintió que el suelo se movía bajo sus pies.
—¿Qué?
Lysandra también se tensó.
—¿Darian estuvo aquí?
El hombre asintió.
—Y descubrió la verdad.
Milena apretó los puños.
—Entonces dímela.
El hombre se acercó lo suficiente para que su voz bajara.
—No están luchando contra un enemigo.
Milena lo miró, confundida.
—¿Entonces contra qué?
El hombre sostuvo su mirada.
—Contra algo mucho más antiguo.
El viento sopló con fuerza entre las montañas.
Y por primera vez…
Milena sintió miedo.
No por ella.
Sino por lo que estaba a punto de descubrir.
Porque si Darian había visto esa verdad…
Y aún así había seguido adelante…
Entonces el peligro…
era mucho mayor de lo que jamás imaginó.