Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
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Capítulo 17 Unas vacaciones en México 1/2
Ariana Brown
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-¿Cómo podría no obsesionarme con él? ¿Cómo podría no desear tenerlo a mi lado por el resto de mi vida? A él le encanta besar mis cicatrices. Recuerdo la primera vez que las vio y pensé que podría repugnarle, que podría pedirme que las cubriera durante nuestra intimidad, como lo hizo en su momento otra persona. Pero Seojun es diferente. Es imposible compararlo con esa basura; mi Seojun es la mejor compra que hechó en mi vida.Me encanta que me haga suya, me encanta experimentar en la intimidad. Al comienzo, se sorprendía y le daba pena esas cosas; ya no queda ni sombra de eso. Ahora es muy salvaje, se ha vuelto muy pervertido y eso me encanta, porque soy yo quien lo ha hecho cambiar de esa manera. Lo mejor es que solo será conmigo; ninguna mujer podrá disfrutarlo, y la que intente acercarse a él, yo misma me encargaré de hacerle la vida un infierno. Al finalizar de cambiarnos, le entrego las llaves del auto para que conduzca. Mientras tanto, reviso mi teléfono y navego por mis redes sociales, jugando suavemente con su mano. Él hace lo mismo hasta que siento un beso delicado en mi mano. En ese instante, lo miro y le sonrío; él me corresponde con otra sonrisa. Mi corazón late con una intensidad difícil de describir. Anhelo que él se enamore de mí, deseo estar presente en su mente, en su corazón y grabada en su alma. Estoy consciente de que estoy ganando su afecto rápidamente, y estoy segura de que pronto se enamorará de mí y olvidará a la estupida de Hae. Vamos a la farmacia a comprar una pastilla del día siguiente, ya que él está preocupado por la posibilidad de un embarazo. Mientras me acaricio el abdomen, me imagino cómo sería un bebé entre Seojun y yo; sería una hermosa creación. Además, estoy convencida de que, con un hijo, él optaría por voluntad quedarse a mi lado, ya que sé que sería un excelente padre. Sin embargo, todavía es muy pronto. Al llegar a la farmacia, compra las pastillas y una botella de agua que me tomo. Después de un tiempo, regresamos a casa, donde cenamos. Al llegar a nuestra habitación, nos duchamos, y nuestros cuerpos clamaban por ser acariciados. Nos besamos con tanta pasión que no hubo un momento en el que no estuviéramos disfrutando de esos besos.
No hubo un espacio de nuestro cuerpo donde él y yo no nos besáramos, y el cuarto fue testigo de todo lo que hicimos esa noche. Las paredes también fueron testigo de nuestros gemidos. En la madrugada, nos recostamos en la cama donde él apagó las luces. Yo lo abracé mientras él acariciaba mi cabello. Sonaba esa melodía que me relaja. Gracias a él, ya no tomo esas pastillas y no le tengo miedo a la oscuridad porque él está a mi lado.
Al día siguiente, ya nos encontramos en el aeropuerto, todos estamos emocionados porque tenemos muchos planes para este viaje. Sin embargo, la emoción es más palpable en Seojun, quien parece un niño, lo cual me alegra. Pasada una hora, llegamos a México, donde nos esperan unos autos que nos llevarán al hotel. Tras ubicarnos en nuestras habitaciones, comenzamos a cambiarnos, ya que íbamos a salir a almorzar. Me puse un traje de baño de una sola pieza que disimula mis cicatrices.
Al finalizar, observo que Seojun ha cambiado; se ve tan atractivo. Él se acerca a mí y me dice- Te ves tan hermosa y seductora que tengo ganas de hacerte mía en este momento.
-Me besa en los labios, y yo respondo besándolo con pasión, mientras mis manos exploran su cuerpo. Lo atraigo hacia la cama y, entre besos, él me quita con ansia mi traje de baño. En medio de la intensidad del momento, le susurro- Nuestros amigos están afuera esperándonos.
-A lo que él responde- Que esperen un momento más.
-Con delicadeza, me recuesta en la cama mientras comienza a quitarse la bermuda. En ese instante, escuchamos unos golpes en la puerta y la voz de Nero que pregunta- ¿Ariana y Seojun, están listos? ¿Por qué tardan tanto?
-Intento responder, pero él me cubre la boca mientras se acomoda sobre mis piernas y comienza a penetrarme. Sus movimientos se vuelven más rápidos y yo aprieto las sábanas con fuerza. Él, tratando de controlar su voz, murmura- En un momento salimos.
-Él se mueve rápidamente hasta alcanzar su objetivo, pero continúa haciendo contacto conmigo. Un segundo después, llego al clímax y escucho a Félix preguntar- ¿Qué están haciendo? ¿Por qué tardan tanto? ¡Tenemos hambre!
-Seojun me sonríe y me ayuda a limpiarme. Minutos después, abrimos la puerta mientras me acomodo el cabello. Al salir, noto que todos me miran con seriedad, aunque las chicas me reciben con sonrisas. Entonces digo- Bien, ya es hora de irnos.
-Caminamos hacia la piscina donde se encontraba el restaurante. Durante el trayecto, noté que varias mujeres miraban a Seojun, así que decidí tomarlo de la mano. Al llegar a la mesa, hicimos nuestro pedido para el almuerzo. Una vez que terminamos, nos dirigimos a la piscina, donde los chicos se bañaban mientras nosotras nos bronceábamos. Escuché a Luisa comentar- Ariana, parece que Seojun te tiene bien marcadita.
-Me quito las gafas, confundido, y le pregunto- ¿De qué hablas?
-Ella sonríe y responde- Tienes un hematoma en el cuello y varios más en la espalda.
-Yo sonrío y digo- Prefiero no hablar de eso.
-Escucho cómo todas ríen y noto que los chicos se acercan. Mientras tanto, Seojun se dirige hacia la barra. Observo que permanece allí durante unos minutos y, más tarde, se acerca a mí con una piña colada en la mano. Al llegar a mi lado, me la entrega y me dice- Pensé que tendrías sed.
- Yo lo recibo y le digo- Gracias, cariño.
- Observo su expresión de asombro, mientras noto que todos me miran con sorpresa. Reflexiono sobre lo que acabo de decir: ¿realmente le acabo de llamar 'cariño' a Seojun? Por lo tanto, mi rostro vuelve a adoptar una expresión seria y digo- ¿Es que tengo cara de payasa o algo así? ¿Por qué me miran tanto?
-Todos dejan de mirarme mientras Seojun sigue observándome, y noto un pequeño destello en sus ojos. Siento mi rostro arder y me invaden los sentimientos de vergüenza. Por ello, me levanto rápidamente y camino hacia mi habitación. Al llegar, me encierro y me siento en la cama, colocando mi mano en el rostro. Me pregunto qué estoy sintiendo por Seojun; ¿será que me estoy enamorando de él? No, no puedo permitírmelo. Juré que nunca volvería a enamorarme; mi corazón se encontraba muerto y encerrado en un cubo de hielo. Durante dos años logré bloquear mis sentimientos. Sin embargo, desde que lo conocí, algo en mí cambió, y deseaba comprender qué era. Él revivió mi corazón con su amabilidad y la pureza de su ser. Con el fuego de su pasión, derritió el cubo de hielo que envolvía mi corazón. Ahora está penetrando en mi vida y se ha proclamado como el dueño de mis sentimientos.
¿Pero si él no se enamora de mí? ¿Y si él me engaña? Si él intenta engañarme, lo mataría con mis propias manos. Él tiene que enamorarse de mí porque es mío; él me pertenece, es mi objeto y debe hacer lo que yo diga. Escucho toques en la puerta, una voz- que dice que abra la puerta.