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Entre Sombras.

Entre Sombras.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: K-la.escrit.

Alexia es una chica pobre y Milton es el famoso matón escolar. A cambio de pagar su matrícula escolar Milton le pide clases particulares. Qué podría terminar pasando entre ellos?

La novela ya está finalizada.

NovelToon tiene autorización de K-la.escrit. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

El viento de la madrugada todavía arrastraba la humedad de la noche cuando Alexia Mendoza cruzó las pesadas verjas de hierro de la preparatoria. Llevaba el suéter gris un poco más ajustado al cuerpo, como si con ese simple gesto pudiera contener el frío que le apretaba el pecho desde el amanecer. Sus ojos verdes, por lo general expresivos y luminosos, reflejaban una fatiga profunda, el desgaste de horas insonmes dándole vueltas a una idea fija: tenía que terminar aquello. La farsa de su noviazgo fingido con Milton Vance había llegado demasiado lejos. El eco de los errores de su madre resonaba en su cabeza como una advertencia macabra. Su madre, una mujer de origen humilde que un día creyó que el brillo de una billetera y los ojos deslumbrantes de un hombre de alcurnia podían comprar la felicidad, había terminado sola, despojada de su dignidad, abandonada en una fría pensión y consumida por la amargura de haber sido usada como un capricho pasajero antes de ser descartada por la alta sociedad. Alexia se juró a sí misma que no caería en la misma trampa. No permitiría que un titán como Milton, con su metro noventa de presencia imponente y su apellido grabado en las paredes doradas de la ciudad, jugara con su destino.

Se dirigió al jardín trasero, un rincón apartado donde los enormes robles proyectaban sombras alargadas sobre los bancos de piedra. Quería anticiparse al bullicio de los pasillos, decir las palabras definitivas antes de que la calidez de su voz o la intensidad de su propia debilidad la traicionaran. Pero al doblar el sendero de gravilla, lo vio. Milton ya estaba allí. Estaba recostado contra el tronco de un roble centenario, con las manos en los bolsillos de su chamarra oscura y la mirada fija en el horizonte. Al escuchar sus pasos, giró la cabeza. La luz temprana esculpió su rostro de facciones firmes, destacando sus ojos negros, profundos como abismos, que en ese instante no albergaban ni la fría arrogancia que muchos atribuían a los herederos de su estirpe ni la indiferencia que Alexia había estado ensayando frente al espejo. Había en su mirada una desesperación contenida, una urgencia palpable que la desarmó antes de abrir la boca.

—Llegas temprano —dijo Milton con voz ronca, dando un paso hacia ella con una lentitud calculada, como si temiera asustarla, como si ella fuera de cristal—. Yo tampoco pude dormir. Estuve pensando toda la noche en lo que dijiste ayer, en esas murallas invisibles que insistes en levantar entre los dos.

Alexia tragó saliva, sintiendo que el aire se le escapaba de los pulmones. Se obligó a mantener la barbilla en alto, a adoptar la postura rígida de quien va a dictar una sentencia irrevocable.

—Milton, tenemos que hablar en serio —comenzó ella, y su voz tembló ligeramente a pesar del esfuerzo—. Esto... lo nuestro, esta farsa de estar juntos fingiendo ante todos... tiene que terminar hoy. No podemos seguir jugando a ser algo que no somos. Pertenecemos a mundos distintos, Milton. Tú tienes un apellido, un futuro trazado en salones de gala y despachos corporativos, y yo... yo solo tengo mis libros y el esfuerzo de mi madre. No quiero terminar como ella, viviendo de promesas vacías y sobras de afecto.

Antes de que pudiera pronunciar una palabra más, Milton acortó la distancia con una rapidez felina. La tomó de los antebrazos con firmeza, sin lastimarla, pero con una fuerza incontenible que la obligó a detenerse. Sus ojos negros ardían con una intensidad feroz, desprovistos de cualquier rastro de juego o duda.

—¿Farsa? —repitió Milton, y un temblor genuino sacudió su voz grave—. ¿Crees que para mí esto ha sido una farsa, Alexia? Desde el primer día en que te vi cruzar esos pasillos con tus libros abrazados al pecho como si fueran un escudo, no he podido pensar en otra cosa. No me importa tu apellido, ni el dinero, ni lo que digan en las revistas o en las cenas de mi casa. Me importa tu risa, me importa la forma en que tus ojos se iluminan cuando hablas de lo que amas, me importas tú entera. No voy a dejar que te vayas. La farsa se acaba hoy, sí, pero porque quiero que seamos novios de verdad. Quiero que dejes de tener miedo y que empecemos a soñar con un futuro juntos, reales, sin caretas ni mentiras. ¿Me escuchas? Eres mía y yo soy tuyo, para bien y para mal.

El corazón de Alexia dio un vuelco salvaje. Las palabras de Milton cayeron sobre ella como una avalancha de fuego y ternura, disolviendo en segundos la coraza que había tardado semanas en construir. Vio en sus ojos la verdad inquebrantable de su devoción, el brillo de un hombre dispuesto a quemar el mundo entero con tal de protegerla. Las lágrimas asomaron a sus ojos verdes, pero esta vez no fueron de miedo, sino de una abrumadora rendición. Incapaz de resistirse por más tiempo a la fuerza gravitacional de ese amor, dejó caer los brazos y asintió lentamente, con un temblor en los labios que se transformó en una sonrisa rota. Milton exhaló un suspiro de alivio absoluto, un sonido gutural que parecía liberar meses de angustia, y la atrajo hacia su pecho con una desesperación protectora, envolviéndola en un abrazo tan cálido y firme que el mundo exterior pareció desvanecerse por completo.

La noche cayó sobre la ciudad con una pesadez plomiza, trayendo consigo un viento helado que golpeaba los cristales de la cafetería 'El Grano de Oro'. El turno de cierre se extendía más de lo habitual. Las mesas ya estaban limpias, las sillas invertidas sobre las superficies de madera y el aroma a café tostado se mezclaba con el cloro de la limpieza. Milton aguardaba fielmente en una de las pocas mesas que quedaban despejadas cerca de la entrada, con la vista fija en la puerta oscilante de la trastienda, donde Alexia terminaba de organizar las cuentas y firmar la planilla de salida.

En el interior de la pequeña oficina, la atmósfera era sofocante. El gerente del establecimiento, un hombre de mediana edad con una reputación oscura, ojos pequeños y una sonrisa perpetuamente húmeda que siempre había incomodado a Alexia, cerró la puerta de un golpe seco tras de sí. El sonido metálico del pestillo al encajarse resonó en el reducido espacio como un disparo.

Alexia, que guardaba los últimos recibos en su carpeta, se sobresaltó y dio un paso atrás. El gerente la miró con una expresión lasciva, relamiéndose los labios mientras bloqueaba la única salida con su corpulento cuerpo.

—Se acabó el turno, pequeña Mendoza —dijo el hombre con voz aceitosa, avanzando un paso hacia ella—. Llevas semanas haciéndote la difícil, ignorando mis miradas, creyéndote intocable solo porque ese niñito rico te espera afuera como un perrito faldero. Pero aquí adentro, las reglas las pongo yo. Y te has estado insinuando toda la semana con esa faldita y esa actitud altanera. Así que hoy vas a aprender a ser más agradecida con tu jefe.

—¿De qué habla? Déjeme salir inmediatamente —exigió Alexia, sintiendo que el terror le helaba la sangre mientras retrocedía hasta chocar contra el escritorio de metal.

El hombre soltó una carcajada ronca y se abalanzó sobre ella, atrapándola contra los muebles. Sus manos sucias intentaron sujetarla por los hombros, rasgando la tela de su blusa mientras ella forcejeaba con todas sus fuerzas, sintiendo el asco y el pánico estrangularle la garganta.

—¡Suélteme! ¡Auxilio! ¡Ayuda! —gritó Alexia con la última chispa de aire que le quedaba en los pulmones, desgarrándose la voz en un alarido desesperado.

Fuera de la oficina, el grito actuó como una chispa en un depósito de pólvora. Milton, que había estado inquieto mirando su reloj, se puso de pie de un solo salto. Al reconocer la voz desgarradora de Alexia, toda la sangre se le acumuló en las sienes. Su rostro perdió todo rastro de humanidad; sus ojos negros se convirtieron en dos pozos de pura furia homicida. Con un rugido bestial, se lanzó contra la puerta de la oficina.

De una formidable patada, derribó la madera, haciendo que los pestillos saltaran en astillas y la puerta se abriera de par en par contra la pared interior. La escena que encontró ante sus ojos desató una tormenta de violencia incontenible en su interior. El gerente tenía acorralada a Alexia, forcejeando con ella e intentando someterla por la fuerza.

—¡Maldito infeliz! —bramó Milton.

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Sayuris Paola Venecia Barcelo
viejo verde, dale su merecido......
Sayuris Paola Venecia Barcelo
me encanta 🥰
Mary Cabrera
estubo muy bonita, pero me faltó que paso con la mamá de ella? y él amigo patric nunca salió que era su mejor amigo 🤔 pero estubo bonita
Mary Cabrera
que lindo 😍 se casaron y van a estar juntos creando una bella familia sin la sombras del pasado
Mary Cabrera
viejo desgraciado, y la mamá otra porquería donde está?
Mary Cabrera
estos son el nos bestias desalmados🤨 como latigazos? ni por qué fueran la época antigua , y ahora ella va pensar que se fue y se burlo de ella por qué no aparece 😏
Mary Cabrera
hay está el error no hablar, 😏 siempre es lo mismo
Mary Cabrera
El la está ayudando que le de ropa que bien , no tiene si no ropa vieja y desgastada, esto va a ser y ya es para bien le pago sus estudios hasta que termine y ella solo va a ayudarlo a él es un buen trato
Lucía Lombardi
Al final todo salió bien 🥰
KureRoseta
Que lindo un final feliz ☺️
KureRoseta
Que hombre más cínico 😒
KureRoseta
Parece cachorrito el prota 😭
KureRoseta
Ya empezaron los malentendidos a penas se ven 😒 pobres
KureRoseta
Los castigos familiares a veces son muy fuerte. Yo no aguanto ni el primero 😭
KureRoseta
Me encanta esto 🤭 huele a peligro 😮
KureRoseta
Que lindo los pensamientos del protagonista 🤭🥰
Aria Samé Nieves
Me pareció perfecto. No es muy extenso así que no cansa en la lectura..
Aria Samé Nieves
Me encantó la historia 🥰
Aria Samé Nieves
Así me gusta que sea un protector y machote 🤭
Aria Samé Nieves
Me está gustando este chico 🥰
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