Ella renace en otra época, decidida a priorizarse a si misma y a no enamorarse para no sufrir.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Nelson 2
Cuando Regina regresó hacia la entrada principal, encontró a Celeste y Helena exactamente donde esperaba.
Observando con emoción el carruaje de los recién casados.
—¡Regina!
—¿Dónde estabas?
Regina se acercó con calma.
—Me encontré con Lord Darcy.
Silencio.
Un segundo.
Dos.
—¿QUÉ? —gritaron ambas al mismo tiempo.
Regina parpadeó, sorprendida por la reacción.
—Solo fue un encuentro casual
—¡¿Y?! —interrumpió Celeste.
—¿Y qué pasó? —añadió Helena, acercándose peligrosamente.
Regina respondió con total normalidad..
—Acordamos una reunión de negocios mañana.
Silencio.
Las hermanas se miraron.
Y luego..
—¡AAAAAH!
—¡ES UNA CITA!
Regina frunció levemente el ceño.
—No es una cita.
—¡Claro que sí! —dijo Helena.
—¡Reunión mañana, solos, después de un encuentro casual! —añadió Celeste, como si fuera evidente.
—Es trabajo —respondió Regina, firme.
Pero ellas no estaban escuchando.
—¡Y con el hombre de ojos lindos!
—¡Esos ojos casi dorados!
—¡Esto es perfecto!
Regina las miró.
Y, por primera vez en mucho tiempo…
No supo qué decir.
—Es… una reunión de negocios —repitió, aunque con menos convicción.
Pero las hermanas ya estaban demasiado emocionadas.
Saltaban.
Se tomaban de las manos.
Susurraban teorías imposibles.
Regina negó suavemente con la cabeza.
Pero, en el fondo…
Algo le resultó… curioso.
No incómodo.
Solo…
Distinto.
Y mientras las hermanas seguían celebrando algo que ella no consideraba real…
Regina pensó una cosa con total claridad..
Mañana sería un día importante.
Por trabajo.
[Solo por trabajo.. ¿verdad?]
Sin embargo, antes de que su mente avanzara un paso más allá…
Regina se detuvo.
No físicamente.
Sino por dentro.
Respiró lento, firme… y se recordó a sí misma lo que había decidido desde el principio.
Su corazón estaba cerrado.
No por miedo.
Sino por elección.
Porque ya había visto lo que el amor podía hacer cuando no era correspondido, cuando se volvía dependencia, cuando quitaba más de lo que daba.
Había vivido el abandono.
Había visto el dolor de su madre.
Había sentido en carne propia lo que era no ser prioridad… ni siquiera en sus últimos momentos.
Y eso… no lo olvidaba.
[Debo priorizarme]
No como una frase vacía.
Sino como una regla.
Cuidarse.
Elegirse.
No dejar que nadie más definiera su valor ni su estabilidad.
El amor, para muchos, era algo hermoso.
Pero para ella…
Era un riesgo que no estaba dispuesta a tomar.
No ahora.
Quizás nunca.
Y con ese pensamiento claro, firme… dejó el tema atrás.
A la mañana siguiente, todo ya estaba organizado.
La reunión con Nelson Darcy sería en la mansión Darcy.
Desde temprano, Celeste y Helena estaban inquietas.
Demasiado.
—¿Y si llega tarde?
—¿Y si llega demasiado temprano?
—¿Y si..?
—Es una reunión de negocios —interrumpió Regina por tercera vez.
Pero ellas no la escuchaban.
—¡Esto es importante!
—¡Debes causar buena impresión!
—Lo haré.. Porque es trabajo.
Las hermanas se miraron.
Y sonrieron.
Esa sonrisa.
—Claro… trabajo.
Regina suspiró.
El duque Declan, que había observado todo en silencio, finalmente intervino..
—Vendrán conmigo.
Las hermanas lo miraron.
—¿Qué?
—Daremos un paseo.
No fue una sugerencia.
Fue una decisión.
Celeste y Helena protestaron… pero no demasiado.
Porque sabían que, en el fondo, no tenían opción.
—¡Pero queremos..!
—Luego.
Y así, aunque seguían murmurando entre ellas, fueron prácticamente escoltadas fuera de la escena.
Regina observó cómo se alejaban.
Y por primera vez… agradeció en silencio.
El trayecto hacia la mansión Darcy fue tranquilo.
Regina repasó mentalmente lo que sabía.
Transporte de mercancías.
Rutas entre reinos.
Estructuras logísticas.
Era un negocio importante.
Y ella no estaba ahí para nada más.
La mansión Darcy era distinta a la de los Declan.
Más sobria.
Más estructurada.
Menos emocional… más funcional.
Al llegar, fue recibida con la formalidad esperada.
Y él ya estaba ahí.
Esperándola.
Nelson Darcy.
De pie, junto a la entrada de la oficina.
—Lady Sallow.
—Lord Darcy.
El saludo fue correcto.
Medido.
Sin rastro del pequeño incidente de la noche anterior… más allá de una leve familiaridad implícita.
Pasaron a la oficina.
El espacio reflejaba exactamente lo que Regina esperaba.
Mapas.
Rutas marcadas.
Registros organizados con precisión.
Negocio Real.
Nelson comenzó sin rodeos.
—Nuestra familia se encarga del transporte de mercancías entre varios reinos.
Su voz era clara.
Segura.
—Tenemos rutas establecidas… pero buscamos optimizar algunos tramos.
Regina escuchaba con atención.
Hacía preguntas precisas.
Observaba los detalles.
Intercambiaban ideas.
Sin interrupciones innecesarias.
Sin distracciones.
Era exactamente lo que debía ser.
Una reunión de trabajo.
Pero entonces…
Por un instante…
Su mente se desvió.
Las voces de Celeste y Helena aparecieron sin aviso..
["¡Es una cita!" "¡Con el hombre de ojos lindos!"]
Regina parpadeó.
Apenas.
Volvió al presente.
[No lo es.. no es una cita, es una reunión de trabajo]
Miró los documentos.
Las rutas.
A Nelson, explicando con total concentración.
No había nada más.
No había intención oculta.
No había juego.
Solo trabajo.
[Es una reunión de negocios, concéntrate Regina que estas representando a la casa Declan]
Y esa vez… lo creyó.
Se sostuvo en eso.
En la lógica.
En el propósito.
En lo que había construido.
La conversación continuó.
Fluida.
Eficiente.
Profesional.
Y aunque en algún rincón de su mente las palabras de las hermanas seguían intentando colarse…
Regina no les dio espacio.
Porque ella ya había elegido.
Y no pensaba desviarse.
No por ilusión.
No por curiosidad.
No por nada que pudiera romper la estabilidad que tanto le había costado construir.
Y así, en esa oficina llena de mapas y rutas…
Regina reafirmó algo más que un acuerdo comercial.
Reafirmó su decisión.
La de seguir siendo, por encima de todo…
Su propia prioridad.
me fascino muchísimo
súper genial