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Transmigré En La Esposa Omega Del Villano

Transmigré En La Esposa Omega Del Villano

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / BL
Popularitas:9.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Morí… y ahora soy la esposa omega del villano.
Según la historia, debía morir.
Según yo, voy a conquistarlo primero.
El problema…
Es que el villano empezó a obsesionarse conmigo antes de lo previsto.
Y ahora no sé quién está reescribiendo a quién.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: Celos, Rumores y un Duque Demasiado Evidente

Los rumores no empezaron como incendio.

Empezaron como susurro.

Uno pequeño.

Controlado.

Lo noté cuando dos nobles dejaron de hablar justo al verme entrar en el salón este.

Sonrieron demasiado tarde.

Inclinaron la cabeza demasiado rápido.

Ah.

Perfecto.

El imperio estaba aburrido.

Y cuando el imperio se aburre… inventa.

Me serví una copa con absoluta calma.

Uno de los jóvenes marqueses se acercó con esa sonrisa estudiada que intenta parecer casual.

—Señor Elian, su intervención en el consejo fue… sorprendente.

—Me esfuerzo por entretener —respondí con suavidad.

Rió.

Demasiado fuerte.

—Algunos consideran que su influencia ha crecido con rapidez.

—¿Influencia? Qué palabra tan dramática.

—No lo digo yo.

—Entonces deberían decírmelo directamente.

El joven vaciló apenas.

Ahí estaba.

No era acusación abierta.

Era tanteo.

—El duque parece… receptivo a sus opiniones.

—Mi esposo tiene criterio propio —dije sin alterar el tono—. Eso no es influencia. Es conversación.

El marqués carraspeó.

—Por supuesto.

Y aun así, su mirada bajó un segundo más de lo necesario.

Medición.

Evaluación.

Interesante.

Sentí la presencia antes de verlo.

Cassian.

No se acercó de inmediato.

Solo observó.

Frío.

Impecable.

El joven marqués también lo notó.

Su postura cambió en menos de un segundo.

—Duque.

—Marqués.

Dos palabras.

Cortas.

Neutrales.

Suficientes.

El joven se retiró con una inclinación impecable.

Cuando quedó solo conmigo, Cassian habló sin mirarme aún.

—¿Qué quería?

—Validar rumores con sonrisa amable.

—¿Y tú?

—Los alimenté lo justo.

Ahora sí me miró.

—No juegues demasiado.

—No estaba jugando.

—Lo estabas disfrutando.

Sonreí apenas.

—Un poco.

—Elian.

—¿Qué?

—No provoques innecesariamente.

Me acerqué medio paso.

—No estaba provocando.

—Estabas midiendo.

Ah.

Eso fue interesante.

—¿Te incomoda que lo haga?

—No.

Silencio.

—Me incomoda que otros lo noten.

Ah.

Ahí estaba otra vez.

No celos infantiles.

Celos estratégicos.

—¿Te preocupa que crean que te manipulo?

—No me preocupa lo que crean de mí.

—¿Entonces?

Sus ojos descendieron ligeramente.

—Me preocupa que te ataquen por eso.

Sonreí con suavidad.

—Eso suena sospechosamente parecido a celos.

—No lo es.

—Un poco sí.

—No.

Incliné la cabeza.

—Estabas observando desde el otro extremo del salón.

—Siempre observo.

—Pero no siempre frunces el ceño.

Silencio.

No lo negó.

—No me gusta cómo te miran cuando especulan.

Ah.

Eso fue inesperadamente honesto.

—¿Cómo me miran?

—Como si fueras herramienta.

Mi expresión se suavizó apenas.

—No lo soy.

—Lo sé.

—Entonces no te alteres.

—No estoy alterado.

—Cassian.

Sus ojos bajaron a los míos.

Oscuros.

Firmes.

—Estoy siendo claro.

—¿Sobre qué?

—Sobre que no permitiré que te reduzcan a un rumor.

Mi corazón dio un pequeño salto.

—No necesitas defenderme cada vez que alguien murmura.

—No lo hago por defensa.

—¿Entonces?

Silencio.

Un segundo largo.

—Lo hago porque no me gusta que se acerquen con intenciones ocultas.

Ah.

Eso sí era más personal.

—¿Te molesta que otros intenten acercarse?

—Sí.

—Eso definitivamente son celos.

Su mandíbula se tensó apenas.

—No simplifiques.

—Estoy bromeando.

—No parece.

Sonreí.

—Me gusta cuando te pones serio.

—Eso no es gracioso.

—Un poco sí.

Sus dedos rozaron mi muñeca apenas.

Un gesto breve.

Pero firme.

—No provoques ese tipo de situaciones solo para observar mi reacción.

Parpadeé.

—¿Eso crees que hago?

—Sí.

Me quedé quieto un segundo.

¿Lo hacía?

Un poco.

Tal vez.

—No es por eso —respondí más suave.

—Entonces ¿por qué?

Lo miré con calma.

—Porque quiero que entiendan que no soy invisible.

Silencio.

Eso cambió su expresión.

Menos severa.

Más comprensiva.

—No lo eres.

—Pero durante años lo fui.

Esa frase quedó suspendida.

Y por primera vez, su postura se relajó completamente.

—No volverás a serlo.

No fue teatral.

Fue promesa simple.

—Entonces no actúes como si debieras ocultarme para protegerme.

Sus ojos descendieron ligeramente.

—No estoy ocultándote.

—Estás midiendo cuánto mostrar.

—Eso es prudencia.

—Eso es miedo.

Silencio.

Sus dedos se tensaron apenas.

—No tengo miedo.

—Claro que sí.

Lo miré con suavidad.

—Tienes miedo de que algo que te importa se vuelva vulnerabilidad.

Su respiración cambió levemente.

—Eso no es irracional.

—No.

Me acerqué un poco más.

—Pero tampoco es razón para contenerlo todo.

Un segundo.

Dos.

Luego, inesperadamente, su mano se deslizó con más firmeza hacia mi cintura.

No discreto.

No calculado.

Directo.

Varias miradas se desviaron.

Y no fue casual.

—¿Eso fue prudencia? —susurré.

—No.

—¿Entonces?

—Claridad.

Ah.

Eso me hizo sonreír.

—Estás aprendiendo.

—No me subestimes.

—Nunca.

Se inclinó apenas hacia mí.

—No voy a permitir que te conviertan en especulación.

—No pueden hacerlo si no reaccionas.

—No estoy reaccionando.

—Acabas de marcar territorio en medio del salón.

Sus labios se curvaron apenas.

—Eso no es territorio.

—¿No?

—Es recordatorio.

Mi pulso se aceleró un poco.

—Eso suena peor.

—Que lo interpreten como quieran.

El silencio alrededor se volvió curioso.

No escandaloso.

Pero atento.

Y por primera vez…

No me sentí observado como pieza.

Sino como elección.

—Si sigues así —murmuré— van a escribir poemas sobre el duque posesivo.

—No soy posesivo.

—Claro que sí.

—No.

—Estás sosteniéndome con firmeza innecesaria.

—Es necesaria.

—¿Para quién?

Sus ojos descendieron apenas.

—Para mí.

Ah.

Eso fue inesperado.

No dominio.

No exhibición.

Necesidad.

—Eso sí es nuevo —susurré.

—No lo repitas.

—¿Por qué? ¿Te incomoda admitir que me necesitas un poco?

—No necesito.

—Un poco sí.

Silencio.

Luego, muy bajo:

—Lo suficiente.

Mi corazón dio un salto traicionero.

Y no supe si fue por la confesión…

O porque lo dijo sin mirar a nadie más.

Solo a mí.

—Eso fue peligroso —murmuré.

—Lo sé.

—¿Te arrepientes?

—No.

Y ahí estaba otra vez.

Elección.

No impulso.

No orgullo.

Elección.

El marqués volvió a mirarnos desde el otro lado del salón.

Esta vez no sonreía.

Solo evaluaba.

Y por primera vez…

No me importó.

Porque la diferencia ya no estaba en quién observaba.

Estaba en cómo nos manteníamos.

—Si el consejo intenta usar esto —dije en voz baja— no pierdas la calma.

—No lo haré.

—¿Seguro?

—Sí.

—¿Aunque alguien insinúe que te manipulo?

Sus ojos se oscurecieron apenas.

—Especialmente entonces.

Sonreí.

—Bien.

—Pero tú tampoco juegues con eso.

—No lo haré.

Un segundo de silencio compartido.

—Aunque me divierta un poco verte celoso.

Su expresión cambió apenas.

—No estoy celoso.

—Claro que sí.

—Elian.

—Está bien.

Me incliné apenas hacia él.

—Me gusta que te importe.

Y esta vez no respondió con severidad.

Respondió con algo más suave.

—Me importa más de lo que debería.

Eso sí no fue político.

No fue estratégico.

Fue personal.

Y mientras el salón seguía murmurando, mientras las miradas medían distancia y contacto…

Entendí algo con claridad.

Los rumores no eran el peligro.

El peligro era cuánto empezaba a importarnos el uno al otro.

Y ninguno de los dos estaba dispuesto a fingir que no era así.

1
Empoderada
me tienes en suspenso
Annyely: ¡Esa era la idea! 😏
Me alegra mucho que el capítulo te dejara con intriga.
Lo que viene después cambia muchas cosas… 👀
Gracias por leer y comentar 💜
total 1 replies
Empoderada
mucho relleno quiero acción
Annyely: Gracias por comentarlo 😊
Este capítulo prepara lo que viene después. Más adelante hay bastante acción, ¡espero que te guste!
total 1 replies
Empoderada
exelente tiene coherencia en todo un poco más de amor y completo la dimensión del enfoque
Annyely: ¡Muchas gracias! 😊
Me alegra que notes la coherencia de la historia.
Trataré de equilibrar más el amor y la tensión en los próximos capítulos.
total 1 replies
Empoderada
exelente lectura muy calculador
Ana Diaz
más despacio velocista 😸
Annyely: “Prometo que intentaré ir más despacio… aunque ellos no ayudan mucho 😏”
total 1 replies
moon 1
wao con toda, sin miedo al éxito, bueno en el peor de los casos sé muere en ese capítulo o le sale bien y se consigue un querido esposo
Annyely: En esta historia todo puede pasar… incluso conseguir esposo en el peor momento 😆
total 1 replies
moon 1
deseo concedido, a qué hora activó la lámpara?🤔🤔🤔🤔
Annyely: Jajaja 🤭 tal vez la lámpara se activó justo cuando menos lo esperaba… sigue leyendo, puede que el deseo tenga consecuencias 😏✨
total 1 replies
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Annyely: ¡Gracias por todo ese amor! ❤️ Me alegra mucho que te esté gustando la historia.
total 1 replies
Antonella Rozas
Tiene inesesariamente, demasiados puntos apartes. Muchas oraciones tranformadas en párrafos, que tranquilamente podrian ser puntos seguidos. Y eso haces que la lectura se haga rara y un poco confusa...
Yulieth Rosso
🤭
hanavi125
uff con esa foto ya me imágenes el final el gogó y lo demás jajjajajaja
Annyely: Jajaja tal vez… o tal vez no 👀 esta historia aún tiene varios giros.
total 1 replies
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