Después de sobrevivir a la masacre de Buena Suerte, Lía y Dikeet intentan encontrar un lugar en un mundo que las teme y las necesita al mismo tiempo. Pero cuando una nueva amenaza surge de las sombras de BioKal —más antigua, más poderosa y capaz de desafiar al cielo mismo—, las hermanas se ven obligadas a salir de las sombras.
Junto a antiguas enemigas y aliados inesperados, deberán enfrentar una fuerza que no solo quiere destruirlas, sino reescribir lo que significa ser humana… o algo más.
En una carrera contra el tiempo, entre selvas que devoran y ciudades que se apagan, descubrirán que la verdadera batalla no es contra una empresa cruel, sino contra lo que el poder hace con quienes lo persiguen… y con quienes lo rechazan.
Una historia de hermanas, traiciones, rabia y la pregunta que nunca desaparece:
¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para proteger lo que cres que es tuyo?
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Capitulo 16- A los ojos del mundo
“Estamos en vivo desde El Coca, Ecuador…”
La voz del reportero temblaba mientras la imagen se transmitía en directo a todo el mundo.
Cámaras improvisadas en camionetas de prensa, drones comerciales, celulares de civiles y militares captaban lo mismo:
-Una figura femenina envuelta en electricidad caminando entre escombros, frente a ella tres guerreras maltrechas preparándose para un combate que parecía imposible.-
En los estudios internacionales de noticias, presentadores en Nueva York, París, Tokio, Pekín, Buenos Aires, Londres y Ciudad de México interrumpieron su programación:
—“¡Una criatura con habilidades eléctricas ha aparecido en Ecuador!”
—“Las imágenes que van a ver podrían parecer ciencia ficción…”
—“...pero el ejército ecuatoriano ha desplegado helicópteros de combate… y aún así, no pueden detenerla.”
Ayura levantó una mano envuelta en rayos.
Con un gesto simple, como apartar polvo de una mesa,
una descarga masiva cruzó la calle.
¡BZZZZZZZAAAAAP!
Tres patrullas de policía explotaron en una bola de fuego.
Dikeet gruñó.
—Esto ya no es una pelea. Es un castigo.
Hera saltó a su lado.
—Entonces que se prepare para recibir uno.
Lía, con el rostro cubierto de sudor y sangre seca, se desplomó.
—Estoy… agotada. ¿Podemos… no sé… respirar un segundo?
Ambas respondieron en coro:
—¡NO!
En ese momento, una oleada de helicópteros militares apareció entre las nubes.
Apache, Super Tucano, Arpía...
Portaban los colores de la Fuerza Aérea Ecuatoriana y el escudo nacional.
Dikeet abrió los ojos como platos.
—¿Eso es real?
Una voz en parlantes se oyó desde el cielo:
—"¡Entidad no identificada! ¡Esto es una zona de seguridad nacional! ¡Ríndase o será neutralizada!"
Ayura levantó una ceja, sonriendo.
—Qué adorables... ¿van a tirarme piedritas?
¡FWOOOOOM!
Decenas de misiles se lanzaron desde los helicópteros.
Ayura extendió ambos brazos.
Una cúpula de electricidad envolvió su cuerpo.
Los misiles impactaron… y rebotaron como si fueran pelotas de tenis.
Algunos explotaron contra los cerros. Otros cayeron en el río.
Ayura ni se inmutó.
—Esto es casi entretenido…
Con un grito de poder, disparó una onda eléctrica como látigos azules.
¡ZAAAP ZAAAP ZAAAP!
Helicópteros comenzaron a caer del cielo como moscas, envueltos en fuego.
Uno de los pilotos gritó por la radio internacional:
> —“¡Nos están... ¡Nos están... desintegrando! ¡Ella es... es... una fuerza natural!”
En Washington, el presidente de Estados Unidos observa en la pantalla con ojos helados.
—¿Tenemos satélites sobre esa zona?
—Sí, señor. Los chinos también. Y la OTAN ya está monitoreando en tiempo real.
—¿Qué demonios es eso? —pregunta el jefe de defensa.
—Una... mujer. Una... ¿arma? De energía viva.
En Beijing, un alto mando susurra:
—El equilibrio del mundo se ha roto. Ecuador... será la chispa de algo más grande.
En Moscú:
—Coca Codo Sinclair es una fuente de energía clave. Si ella la absorbe, no sabremos hasta dónde llegará...
Internet estalla.
Memes, teorías conspirativas, miedo, oración.
#DiosaEnEcuador, #¿¡ApagónGlobal!?, #Monstruo de electricidad!!, se vuelven tendencia.
La advertencia de Rubí
En tierra, mientras el ejército caía, Rubí saltó entre rocas hasta llegar donde las tres chicas.
Agitada, con orejas blancas erguidas, gritó:
—¡Debemos ocultarnos! ¡Van a lanzar todo lo que tienen! ¡Ustedes están heridas, no pueden seguir así!
Arrastró a Lía con suavidad pero urgencia. Hera no se resistió. Dikeet gruñó, pero obedeció.
—¡No somos cobardes! —reclamó Dikeet.
—¡¡No, pero tampoco somos idiotas!! —respondió Rubí—. ¡Necesitamos un maldito respiro o no quedará nadie para salvar!
Se refugiaron entre los restos de una casa destruida.
Mientras tanto, Ayura reía como una tormenta con forma humana.
—¡Vamos, humanidad! ¡Sigan enviando soldados!
—¡Sigan rezando!
—¡Sigan... grabando!
La energía eléctrica que tomaba del Coca la mantenía imparable.
Pero su sonrisa comenzaba a tensarse.
Sus ojos vibraban.
Su piel chispeaba con más fuerza de lo habitual.
Rubí, entre piedras, susurró:
—Está… empezando a quemarse por dentro.
—No podrá mantener esa forma para siempre...
Dikeet levantó la vista, su mirada brillaba.
—Entonces... solo tenemos que sobrevivir un poco más.
Localización: El Coca, Ecuador
Las calles hervían de confusión.
Sirenas. Gritos.
Camionetas de noticias en retroceso.
Padres abrazando a sus hijos.
Gente mirando al cielo sin entender.
Sobre ellos, una figura femenina de proporciones sobrehumanas
con el cuerpo envuelto en chispas de luz, flotaba sobre el aire.
Era Ayura. La Diosa Eléctrica.
Cada vez que bajaba la mano,
una descarga aniquilaba un batallón entero.
—“¡Fuego! ¡FUEGO YA!” —gritó el comandante del batallón Andino desde un blindado.
Misiles tierra-aire, ametralladoras pesadas, artillería móvil... todo fue lanzado.
¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM!
Pero al impactar en el aura de Ayura, los proyectiles se desintegraban en el aire,
como nieve tocando una estufa eléctrica.
Ayura se giró lentamente.
Sus ojos sin pupilas brillaban con una luz azul neón.
—“¿Esto es todo lo que pueden hacer los humanos?”
Levantó ambas manos.
¡ZAAAAAAAP!
Una onda en forma de lanza atravesó el cielo.
Tres helicópteros de ataque Super Tucano explotaron en el aire.
Otro blindado fue levantado por rayos que salían del suelo.
Los altos mandos ecuatorianos no tardaron.
—“¡Orden de evacuación general! ¡Saquen a los civiles del Coca!”
—“¡Protocolo 9 activado! ¡Todos los convoyes al norte!”
En los parlantes de la ciudad se escuchó:
> “Atención. Atención. Ciudadanos del Coca, evacúen inmediatamente por las rutas C45 y N14. No usen elevadores. Ayuden a los niños y ancianos…”
Ambulancias, camiones del ejército y autobuses fueron desplegados.
Familias enteras corrían, muchas sin siquiera recoger sus pertenencias.
Mientras tanto, Ayura caminaba con pasos elegantes y aterradores, en dirección a Coca Codo Sinclair.
Washington D.C. – El Pentágono
Un general condecorado observa las imágenes vía satélite, transmitidas por drones internacionales.
—“¿Qué demonios es eso?”
—“Una mujer. Pero... es energía viva.”
Un analista muestra el video de Ayura desintegrando blindados con solo una mirada.
—“No estamos ante un arma biológica... estamos ante un evento de nivel Omega.”
El presidente de EE.UU. entra.
—“¿Opciones?”
—“Desplegar F-18s desde el USS Gerald Ford. Prioridad: contención. Si se acerca más a esa planta hidroeléctrica, podría tener acceso a una fuente de energía casi ilimitada.”
—“¡Exigimos explicaciones al gobierno de Ecuador!”
—“¡Esto puede cruzar fronteras, afectarnos a todos!”
—“¡Es un ataque a la humanidad!”
Desde China, Rusia, Francia, India y Japón, se envían drones espías de alta tecnología.
Todos comienzan a monitorear la situación.
Desde el portaaviones USS Gerald R. Ford,
cuatro F-18 despegan en formación de ataque.
En el cielo ecuatoriano, rompen la barrera del sonido.
Dos drones stealth MQ-9 les siguen, listos para lanzar misiles guiados.
—“Objetivo avistado. Confirmamos: blanco humanoide con actividad electromagnética clase desconocida.”
—“Lanzando misiles... ¡AHORA!”
¡BOOOOOOM!
Cuatro misiles Hellfire fueron disparados.
Ayura gira el rostro.
Sus brazos hormiguean.
Sus dedos se estiran como látigos eléctricos.
—“No me interrumpan…”
¡FLAAAASH!
Crea cuatro lanzas de electricidad pura y las lanza al cielo.
Cada lanza atraviesa un F-18 como si fuera de papel.
Los pilotos gritan. Dos eyectan. Uno cae directo al bosque.
El último explota sobre el río Napo.
Los drones atacan con artillería cinética.
Pero al acercarse demasiado, una tormenta electromagnética los apaga uno por uno.
Ayura alza su mirada hacia Coca Codo Sinclair.
—“Ahí estás… mi nuevo corazón.”
Da un paso. Otro.
Pero un impacto de misil directo desde un tanque M1 abrams cae sobre ella.
¡KRAAABOOOOOOM!
La explosión levanta tierra y fuego.
Todos contienen la respiración.
Pero cuando el humo se disipa…
Ayura sigue allí.
Ilesa.
Y molesta.
Su piel chispea como fuego fatuo.
Su cabello-ánguila silba como víboras.
—“No voy a repetirlo…”
Lanza una onda de choque que destruye toda la línea de tanques.
Y los noticieros transmiten al mundo entero la escena más aterradora:
> Una mujer que camina entre fuego, como si fuera un campo de flores.
Las calles del mundo se paralizan.
Tokio:
—“¿Una tormenta viva?”
París:
—“Esto es peor que un terremoto nuclear.”
Buenos Aires:
—“¡Hay ecuatorianos atrapados! ¡Saquen a nuestra gente!”
Madrid:
—“¿Y si viene hacia Europa?”
Roma:
—“Dios mío... ¿qué hemos hecho?”
Rubí observa desde una casa destruida, el cielo negro y lleno de rayos.
—“Esto… ya no es solo una pelea…”
“Es una guerra entre dioses… y humanos sin armas.”