Desilusionada por la traición de su esposo, Tamara encontrará refugio en donde menos lo espera, los brazos de su jefe. Un importante joyero, un ceo de renombre, un artista único y excéntrico que viaja por el mundo exponiendo sus magníficas colecciones, sin interesarse realmente en el amor y solo le importan sus piedras preciosas. Sin embargo pronto descubrirá que la joya más invaluable e inalcanzable es la mujer que se hospeda bajo su mismo techo y a la cual pretende conquistar.
NovelToon tiene autorización de Lola Lu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo N°16
Tamara se sentía tan vulnerable, nunca pensó que Franco supiera su más oscuro secreto, ese que la denigraba como mujer, esposa y la condenaba a una vida miserable, sin embargo ya no valía la pena seguir ocultando el infierno que vivió a lado de su esposo. Por primera vez en voz alta tuvo la valentía de hablar.
—Tienes razón estaba aterrada, no quería y no podía perder ese empleo, o el castigo al llegar a casa sería fatal, ya no soportaba ni un solo golpe más, solo quería que toda esa mierda terminara de una vez—confesó avergonzada, bajando la mirada.
La ira de Franco aumentó, sus sospechas eran ciertas. Esa hermosa mujer que trabajaba sin descanso buscando una excusa para no volver a su hogar, sufría violencia.
—Lo sabía—dijo conteniendo el deseo de ir a matar con sus propias manos a ese desgraciado—. Siempre sospeché que algo así ocurría en tu hogar.
—¿Cómo te diste cuenta? Él no me dejaba marcas.
— Un hombre puede ser violento de diferentes maneras, no solo a través de los golpes y lamentablemente en ti dejó muchas heridas que eran difíciles de sanar—la miró con nostalgia—. Aún recuerdo tu forma sumisa de actuar y de hablar disculpándote por todo; tu falta de confianza; tu autoestima baja, eres una belleza una muñeca de cristal que deberías estar en un pedestal sin embargo actuabas como si fueras una muñeca de trapo y cualquiera pudiera pisotear, pero debo confesar que lo peor de todo era ver tu mirada apagada, tus ojos revelaban un gran secreto , en ellos se podían ver el alma de una mujer que estaba sufriendo.
—No pensé que lo notaras—dijo levantando la vista.
—Eres la mujer más hermosa del mundo, sin embargo tu brillo estaba extinguido y por eso me propuse que te devolvería la sonrisa y pondría una chispa en esos bellos ojos.
—¿Cómo?
—Para empezar investigue a tu esposo, es un maldito ladrón sin embargo tú lo defendía, creías en su palabra y no podía decirte la verdad.
—¿Quieres decir que realmente robó ese dinero?
—Sí, aunque a ti te hizo creer lo contrario. Muñeca, tu esposo es un ser ambicioso y sin escrúpulos, que solo le interesa el dinero y gracias a eso es que mi plan funcionó.
—¡¿Qué plan?!— interrogó mientras se movía incómoda en la cama.
—Te quería alejar lo más posible de ese lugar al que llamas hogar. Mostrarte el mundo y descubrieras por ti misma que había mucho más por que vivir y no solo con un esposo que solo te utilizaba como cajero automático.
—Entonces, ¿qué hiciste?—ahora tenía curiosidad por saber más.
—Primero te hice firmar la cláusula que te impedía quedar embarazada. Debía asegurarme de que eras libre de seguir mi ritmo, que ningún niño te ataría a ese hombre o todo mi plan se iría por el drenaje. Perdón sé que en su momento fue cruel, pero era necesario.
—Ahora lo entiendo, no debes disculparte después de todo no sirvió de mucho—dijo acariciando su vientre.
—Este bebé solo es una bendición que llegó en el momento preciso, además él no tiene la culpa de nada—comentó apoyando la mano sobre la de ella.
—Dime cómo conseguiste que volviera a confiar en mí, aún estoy sorprendida.
—Eso fue lo más difícil pero no me daría por vencido—se aproximó un poco más a su rostro y rozando sutilmente sus labios pidió—. No te enfades, ni me malinterpretes por favor solo quería verte feliz, plena, segura y con la valentía suficiente para que lo enfrentaras y por eso hice lo que hice.
—¿Qué cosa?—preguntó sintiendo miedo de escuchar la respuesta que le daría.
—Sabía que solo era cuestión de tiempo para que descubrieras que tu esposo no valía la pena, pero necesitaba estar seguro, ganarme tu confianza para que aceptaras mi propuesta. Después de varios meses al fin noté una sonrisa en tus labios por primera vez y supe que el momento había llegado, así que inventé un par de reuniones fuera de la ciudad.
—Lo recuerdo, no estaba segura de aceptar por miedo a que Saimon se enojara.
—Por eso te pague un bono extra lo suficientemente generoso para que no rechazara la oferta y te diera el permiso. Sinceramente no me sorprendió la reacción de tu esposo, estaba convencido que a él no le importaba que viajes conmigo con tal de que el cheque llegará a sus manos. Luego los viajes se volvieron más recurrentes y tú volviste a tener confianza en ti misma, a sonreír con facilidad y tus ojos se iluminaron como nunca antes los había visto. Mi misión estaba cumplida, tenía todo bajo control salvo que en el proceso me enamoré cada día más de la mujer que florecía frente a mis ojos—confesó—.Verte feliz, completa, plena triunfando a mi lado me hacía feliz, todo mi plan funcionó a la perfección solo por un pequeño detalle.
—¿Cuál?
—Tu matrimonio mejoró, todo por lo que había luchado estaba perdido y por más que lo intentara negar con todas mis fuerzas, amabas a Saimon y nunca te fijarías en mí.
—Lo siento—se disculpó acariciando su rostro con pesar.
—Cada viaje que realizamos juntos era hermoso, era un sueño hecho realidad, pero al volver a la ciudad se convertía en mi peor pesadilla. La mujer que amaba volvía a los brazos de ese hombre cruel que no la merecía, al hombre que apagó su esencia y la convirtió en un ser vulnerable.
Tamara lo abrazó con ternura, cerró sus ojos, ya se le estaba haciendo costumbre entregarse con sinceridad a sus brazos para sentir el calor de su cuerpo, escuchar su respiración suave y pausada que le transmitía paz.
—Gracias, gracias por devolverme a la vida y mostrarme lo equivocada que estaba. Saimon no me ama y creo que jamás lo hizo pero estaba tan ciega que recién ahora me doy cuenta que todos estos años en el único lugar que fui feliz fue en el trabajo, estando a tu lado —reconoció con sinceridad y se apartó—. Perdón en tardarme tanto en abrir los ojos y ver al gran hombre que tengo enfrente, pero ahora es demasiado tarde, espero un hijo de ese bastardo y no puedo obligarte a que lo acepte y no pienso renunciar a mi bebé. Siento que debo elegir entre mi hijo y tú y eso me duele, me desespera, creo que te amo y esto es muy injusto—dijo y un nudo se formó en su garganta de solo pensar en perder a su hijo.
—Muñeca, jamás te pediría algo así, nunca te haría elegir, no soy tan egoísta—dijo intentando sonreír—. Si me aceptas en tu vida te aseguro que amaré a ese niño como si fuera mi propia sangre, pero debes saber algo primero, no quiero que entre nosotros haya más secretos y lamentablemente hay algo que debes saber—su semblante se endureció, su mirada se entristeció y su voz salió entrecortada—. Este bebé—dijo apoyando la mano en el vientre de Tamara con algo de melancolía—. Será el único hijo que tendrás a mi lado. Puedo darte el mundo entero, poner lo que desees a tus pies, sin embargo jamás podrás ser la madre nuevamente a mi lado, al menos no de forma natural. Soy estéril.
Ella abrió muy grande sus ojos y llevando una mano a su boca no pudo emitir sonidos alguno. Franco al ver su reacción de sorpresa, supo que otra vez se había equivocado en abrir su corazón e intentando mantener la calma dijo
—Ahora ya sabes la verdad y debes decidir si soy el hombre que realmente quieres a tu lado o prefieres regresar con tu esposo—sus palabras fueron un ultimátum, pero sabía que era necesario, ella aún tenía muchas cosas por resolver y él no sería un estorbo en su vida.
Franco estaba a punto de ponerse de pie y alejarse cuando ella tomó su mano y se lo impidió y sin dudar dijo
—Te elijo a ti.