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EL REY ALFA QUIERE SALVAR A SU OMEGA

EL REY ALFA QUIERE SALVAR A SU OMEGA

Status: En proceso
Genre:ABO / Hombre lobo / Reencarnación
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabitha

El reino de los hombres bestia prospera bajo el mando del rey alfa Samuel Costa… o al menos así lo cree el mundo.
Porque detrás de la reina falsa que ocupa el trono, Samuel oculta un secreto mortal: su verdadero cónyuge es un omega humano, Camilo, cuya mera existencia está prohibida por la ley.
Cuando la verdad sale a la luz, la traición cae como un golpe implacable. Uno a uno, sus aliados son asesinados. Samuel y Camilo mueren juntos sin haber podido aceptarse como los destinados que siempre fueron… hasta que el destino les concede un milagro.
Samuel renace en el instante en que su tragedia comenzó. Ahora, con la memoria intacta y el corazón ardiendo de arrepentimiento, hará lo que no hizo antes: proteger a su omega, desafiar al consejo real y reescribir el futuro, aunque para ello deba destruir enemigos ocultos y el propio sistema que lo traicionó.

NovelToon tiene autorización de Gabitha para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

RESCATE

Julia no quería dejar solo a Camilo. Intentó regresar al lugar por donde habían huido, pero el caos y el miedo la hicieron correr en dirección contraria. Su respiración era irregular, el corazón le golpeaba con fuerza el pecho.

No solo temía por su vida… temía por la del omega.

La lluvia nublaba su vista, le escocían los ojos y el frío calaba hasta los huesos. No sabía a dónde ir, no sabía dónde estaba. Las cosas podían complicarse aún más si se adentraba en lo profundo del bosque.

De pronto, el sonido de cascos galopando sobre el lodo la hizo estremecerse.

Aliados… o enemigos.

Samuel llevaba varios minutos cabalgando bajo la lluvia. No lograba divisar nada con claridad, pero no se detendría. Antes de que pudiera continuar solo, varios caballeros lo alcanzaron, entre ellos su padre y su suegro. Ninguno estaba dispuesto a rendirse.

Mientras avanzaban hacia la bodega, Samuel divisó una figura empapada entre la cortina de agua.

Julia.

Estaba de espaldas, temblando por el frío, con la ropa pegada al cuerpo.

—¡Julia! —gritó el rey Klaus bajando de su caballo y envolviéndola en un abrazo protector.

—Papá… —dijo la beta rompiendo en llanto.

Los guardias se detuvieron al instante. Si estaban cerca, no debían hacer ruido, aunque la lluvia ayudaba a cubrir cualquier sonido.

—Julia —dijo Samuel acercándose, con el rostro pálido—. ¿A dónde se dirigen? ¿Lograste ver algo?

Al encontrarse con la mirada desesperada de su hermano, Julia no pudo contenerse más y lloró con mayor fuerza.

—Perdóname… —sollozó—. Intentamos escapar con Camilo, pero uno de los sabuesos que traían nos olió. Corrimos… pero lo alcanzaron otra vez.

Samuel sintió que el aire se le iba de los pulmones.

—No… no fue tu culpa —dijo apretando los puños—. Hiciste todo lo que pudiste.

—Volveré al palacio con tu hermana —ordenó el rey Klaus con voz firme—. Regresemos no podemos seguir en este estado y la lluvia puede empeorar en el camino.

—Regresen ustedes —replicó Samuel subiendo de nuevo a su caballo—. Yo recuperaré a Camilo.

—Samuel, es una orden —dijo Klaus, angustiado—. Volvemos todos. Buscaremos otra forma.

—Padre —respondió Samuel sin mirarlo—. Es mi omega. No lo dejaré en manos de esas personas. No sé qué pueden hacerle.

Julia alzó la vista al ver la determinación en los ojos de su hermano.

—Había un tronco caído en el camino —dijo rápidamente—. Puede que la tierra se haya deslavado.

—¡Samuel, detente ahí!, ¡Samuel! —gritó el rey Klaus.

Pero fue tarde.

Samuel ya había iniciado su travesía.

Los gritos de su padre no lo detuvieron. Cabalgó con furia hasta llegar al punto exacto donde Julia había escapado. Tal como ella dijo, el tronco yacía a un lado del camino. Las huellas aún visibles mostraban que los mercenarios habían tenido dificultades para moverlo.

Mientras tanto, con Camilo las cosas no eran buenas… ni de cerca.

Justo después de intentar escapar, logró esconderse detrás de una enorme piedra, pero el miedo traicionó su cuerpo. Sus feromonas lo delataron.

Lo encontraron.

Lo golpearon en el abdomen, dejándolo sin aire, y luego una bofetada lo hizo sangrar del labio.

Iban a matarlo… de no ser porque uno de los mercenarios los detuvo.

—¡Esperen! —dijo—. El omega puede servirnos. Puede abrir las bodegas.

Lo que no sabían era que tenían a la persona equivocada. Camilo no conocía las trampas ni los mecanismos de seguridad.

Cuando llegaron cerca de la bodega, varios hombres cayeron abatidos por flechas envenenadas. Al avanzar un poco más, otra trampa se activó: gruesas lianas cayeron del cielo, atrapando a otros y elevándolos en el aire.

Los cuerpos quedaron ocultos entre los árboles. Solo se escuchaban los lamentos… y luego el silencio.

Al llegar a la bodega, el cerrojo de acero los detuvo.

—¡¿Cómo es que no sabes la combinación?! —rugió el líder, levantando a Camilo del cuello.

El omega se quedó sin aire, intentando zafarse.

—¡Los omegas son basura! —escupió el hombre antes de lanzarlo al suelo.

—In… intenté decirle… yo no tengo… lo que buscan… —jadeó Camilo, con el cuello palpitando de dolor.

—Dimos demasiado para irnos sin nada —dijo uno.

—¿Nos iremos con las manos vacías? —preguntó otro.

—Podemos venderlo —propuso uno más—. Vale mucho.

El líder pensó unos segundos.

—Intenta abrirlo.

Lo levantaron con violencia y lo estrellaron contra la puerta.

—Si me equivoco… moriremos todos —dijo Camilo aterrorizado.

—Es eso o te vendemos como esclavo —respondió el líder.

Camilo cerró los ojos. Necesitaba tiempo.

Recordó… algo.

Giró los primeros números.

Una trampa.

Luego otra.

El suelo se abrió, lanzas emergieron, gritos llenaron el aire.

Cuando llegó al último dígito, su corazón se desbocó. Samuel le había contado sobre esa trampa.

Giró la cabeza… y lo vio.

Samuel.

—Si me equivoco… se liberará un gas venenoso —advirtió Camilo.

—No importa —dijo el líder.

—¿Qué haría ese gas? —gritó uno.

—Quemaría los ojos… los haría sangrar… y después el oxígeno dejaría de llegar —explicó Camilo—. Morirían incluso si intentasen escapar a pocos metros de distancia.

El miedo los paralizó.

Entonces apareció.

Un lobo negro azabache, enorme, con ojos dorados. Se lanzó sobre ellos sin piedad.

Intentaron defenderse, pero fueron derribados uno a uno.

El líder empujó a Camilo… pero la bestia lo alcanzó primero.

No quedó nada de él.

Los pocos sobrevivientes huyeron… y la naturaleza misma terminó el trabajo.

Camilo temblaba. Creyó que sería devorado.

—¿Estás bien? —dijo una voz.

Asintió, temeroso de lo que podría hacerle la bestia.

Ante él, el lobo se transformó.

Era Samuel.

La impresión fue demasiada.

Camilo se desmayó.

Samuel lo sostuvo, cubriendo su cuerpo del frío y la lluvia.

—Ya estás a salvo… —susurró.

Con un silbido llamó a su caballo, se vistió y regresó al castillo con Camilo en brazos.

El rescate había sido más sencillo en su forma animal…

pero ahora venía lo difícil.

Explicar la verdad de lo ocurrido y de lo que Camilo había visto.

Podía ser el final de un todo, pero por él y solo por él le diría el secreto que ocultaba su familia.

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Dayavi
Me gusta tu trabajo sigue así te deseo muchos éxitos 😘🥰🥰🥰
Afrodita Hada♥️
muchas gracias por el capítulo 🫶🫶♥️♥️♥️
Afrodita Hada♥️
😭😭😭
Afrodita Hada♥️
😭😭😭😭
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