Alexander Stronghold ha sacrificado mucho por su familia. Ha amado hasta sentirse vacio. Ha visto el amor triunfar en la vida de todos. Nunca se imagino como seria cuando el amor tocara su puerta y mucho menos imagino que su destinada seria una humana. Un mundo a su lado parecia imposible, pero imaginar un futuro sin ella se sentia peor que el infierno. Ese amor estaba destinado al fracaso. Aquella pequeña humana merecia tener una vida lejos de la oscuridad de su alma. Ella vivia con su propia oscuridad.
Emperatriz Walton nacio con una vida perfectamente planeada para servir diligentemente a su familia. Una jovencita educada. Elegante. Perfecta. Eso era lo que se esperaba de ella. Un viaje al mundo sobrenatural la ayudo a descubrir un mundo al que deseaba pertenecer. Pero eso solo era un sueño imposible de alcanzar. Cuando la tentación llama a su puerta sera dificil resistirse. En los brazos del otro encontraron el amor. Un amor fugaz que terminara escapandose de sus manos.
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Capitulo 21: Deseo primitivo
— Alexander...
Su voz entro por mis oidos, su aroma me rodeo pero no voltee.
— Emperatriz.
Su nombre escapo de mis labios y el silencio reino despues, ninguno dijo nada, nos quedamos en silencio, en compañía del otro, hasta que escuche sus tacones en el suelo, ella se detuvo delante de mi, levante la cabeza y nuestras miradas se encontraron.
— Lo siento.
Sonrei sin ganas — Yo también lo siento Emperatriz, lo siento tanto por ti.
Ella me miro confundida, solté una risa sin ganas.
— No sabes lo que se siente ver a quien amas decidiendo destruirse a si mismo... Esta no es la primera vez, sabes?. No es la primera vez que veo a alguien a quien amo yendo directo hacia la dirección equivocada. En el pasado no hice nada mas que observar como caminaban a su inminente final. Ahora... ¿Que deberia hacer? ¿Deberia dejarte destruirte a ti misma?
— Lo siento... — susurro mirando al suelo.
Negue — Yo lo siento mucho mas. Nunca seras feliz con el. Por mucho que lo intentes, no importa todo lo que hagas, nunca podras amarlo. Porque tu corazon siempre llamara mi nombre. Vas a amarme hasta el dia de tu muerte. Porque me perteneces, Emperatriz.
Sus ojos fueron a los mios, entonces fui incapaz de contenerme, la tome de la cintura pegando su cuerpo del mio, un suspiro ahogado escapo de sus labios. Nuestros rostros tan cerca.
— Ya no eres una niña, Emperatriz, eso significa que ya no necesito contenerme —
Me miro confundida, abrio los labios dispuesta a hablar, pero no la deje, mis labios se pegaron a los suyos y suspire, sabia a chocolate blanco y vino, sus manos me tomaron de la camisa aprentandola entre sus dedos. Movi mis labios sobre los suyos demandante, arrancando suspiros de sus labios, un ronroneo vibro en mi pecho y su cuerpo se inclino sobre el mio, dejandose llevar, mis manos acariciaron su espalda, su cintura, sus gluteos. Todo de ella era precioso, perfecto, sus labios eran el pecado mas dulce.
La pegué contra la pared, un jadeo escapo de sus labios, mis besos bajaron por su cuello, mis manos subieron por sus piernas, Emperatriz jadeaba, con sus manos apretando mis hombros.
— Alexander — jadeo agitada — Aqui no... Van a vernos.
— No me importa — respondi mordiendo la piel de su hombro, arrancando un jadeo de sus labios, sus uñas se clavaron en mi piel — Los dos sabemos que no quieres que me detenga. Que has deseado esto tanto como yo.
Mi lengua se deslizo por su cuello, quería morderla, dejar mi marca en su suave piel.
— Quiero clavar mis colmillos en tu piel Emperatriz. ¡Eres mia! No puedes dejar que nadie te toque. No quiero que nadie te bese, te juro que quiero incendiar este maldito lugar con todos dentro —
Emperatriz no respondió, jadeba completamente ensimismada, la tome del rostro y entonces nos miramos a los ojos, respirando con dificultad.
Sus labios volvieron a los mios, ella me estaba besando, como si buscara la respuesta a todas sus preguntas en mis labios, tomandome del cuello con fuerza, nuestros cuerpos tan juntos, la electricidad recorria todo mi cuerpo. Emperatriz había despertado un deseo primitivo en mi. Queria poseerla, monopolizarla, queria llevarla lejos, esconderla del mundo, la quería solo para mi.
Estos sentimientos me estaban ahogando.
Sus labios se alejaron de los mios, me miro con los ojos brillando dilatados.
— Vamonos de aqui — susurro, dejandome sin aliento.
Pero no lo dude, no pregunte, la cargue entre mis brazos y desaparecimos de aquel lugar, apareciendo en la mansion de Dea, Emperatriz tosio agitada por el movimiento, se abrazo a mi cuerpo mareada.
— Que fue eso? — dijo confundida.
Pero no respondí, volvi a besarla sin querer pensar en nada que no fuera en ella, en sus labios, en su piel, en su aroma que se adheria a mi piel, tan dulce y hechizante.
Camine con ella entre mis brazos hacia mi habitación, abri la puerta con torpeza cerrandola detras de mi. La solte sobre la sábana y me quede ahi observandola, sus mejillas enrojecidas, sus labios levemente hinchados, su pecho subia y bajaba agitado. Sus ojos me miraron dilatados.
— Por favor — suplico.
Ella no queria que parara, yo tampoco quería hacerlo.
Emperatriz era mia y ya era hora de que lo comprendiera.
de esa noche si abre los ojos a su destino que le diga por que ella piensa que es alguien más o dos que le rompa nuevamente el corazón pero que sufra en ese matrimonio para abrir los ojos cualquier opción podría ser