NovelToon NovelToon
Los Que No Huelen

Los Que No Huelen

Status: Terminada
Genre:Omegaverse / Mundo de fantasía / Héroes / Completas
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Melisa Britos

historia de Alfas, omegas y betas

NovelToon tiene autorización de Melisa Britos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14 — Lemos

La casa de Lemos no tenía folleto en la heladera ni brazalete en el cajón. Tenía carpetas con hojas escritas a mano, fotos impresas en papel común y un mapa de Argentina con chinches rojas clavadas en Santa Fe, Rosario, Córdoba, Resistencia, Corrientes y ahora Asunción.

—Tres años —repitió, sirviendo agua de un jarro de plástico—. Desde que salí del Depósito con la copia de mi legajo en el bolsillo. Me echaron porque en el examen de rutina me dio microdilatación pupilar frente a una muestra alfa. Beta no debería reaccionar. Yo reaccioné. Me anotaron “incompatibilidad de carácter” y me sacaron del sistema.

Se sentó. No ofreció silla. Nos quedamos parados.

—¿Cómo sabías que veníamos? —preguntó Valenti.

—No sabía. Sabía que alguien iba a venir. Maris de Santa Fe manda gente cuando puede. Yo recibo. Anoto. Conecto. Ustedes son los primeros que llegan juntos. Alfa, beta, omega. Sin brazaletes. Con cara de que no durmieron en tres días.

Elián se apoyó en la pared. Los supresores le duraban menos cada vez. El olor a limón y chapa volvía despacio, bajo, pero volvía.

—Tenemos la lista —dijo—. Ciento dieciséis.

Lemos asintió como si ya lo supiera.

—Yo tengo cuarenta y dos nombres más. Betas que pasaron por acá desde el 2042. Algunos siguieron a Brasil. Otros se quedaron. Siete están muertos. Tres los agarró la Pretoriana. El resto… —se encogió de hombros— trabaja. Limpia. Desaparece.

Sacó una carpeta. Adentro había fotocopias de legajos del Centro, todos con el mismo sello: ERROR DE CALIBRACIÓN – REASIGNAR.

—El sistema no soporta la idea de un beta que elija —dijo—. Porque si el beta elige, el omega no es propiedad y el alfa no es dueño. Y entonces toda la Ceremonia es teatro.

Me quedé mirando mi nombre en una de esas hojas. Torres, Damián. 0427-B. Archivo Central. Nota: reacción pupilar 3.1 mm ante muestra V-7742. Descartar por interferencia ambiental.

—V-7742 sos vos —le dije a Valenti.

—Ya sé —contestó.

Lemos cerró la carpeta.

—No se queden acá más de una noche. El barrio es tranquilo pero hay un milico retirado dos casas más allá que vende datos. Si los ve juntos, llama.

—¿Y a dónde vamos? —preguntó Elián.

—Depende qué quieran —dijo Lemos—. Si quieren vivir, les consigo papeles y laburo en el mercado. Si quieren pelear, hay una célula en Ciudad del Este. Betas y omegas que pasan información a Brasil. No son ejército. Son gente que se cansó de firmar.

Nos miramos. Los tres. Sin hablar, pero diciéndolo igual.

—Peleamos —dijo Elián primero.

Valenti asintió. Yo también.

Lemos no sonrió. Abrió un cajón y sacó tres cédulas paraguayas. No eran nuestras caras, pero se parecían lo suficiente.

—Memorícense los nombres. Quemen esto si los paran. Salen mañana a las cinco con el camión de frutas. Ciudad del Este está a cinco horas.

Nos dio un colchón en el piso y una frazada. Apagó la luz.

Esa noche Elián no durmió en el medio. Se acostó contra la pared. Valenti se tiró al lado, dándole la espalda pero lo bastante cerca para que si estiraba el brazo lo tocaba. Yo me quedé del otro lado del colchón, mirando el techo.

No hablamos. Pero el olor estaba: limón y chapa de Elián, hierro caliente de Valenti, tinta y papel mío. Sin brazaletes que lo taparan. Sin folleto que dijera que estaba mal.

A las cuatro Valenti se levantó a tomar agua. Cuando volvió, se sentó al borde del colchón y se quedó mirándonos.

—¿Dormís? —le pregunté bajito.

—No.

—¿Pensando?

—Sí.

—¿En qué?

—En que hace once años tendría que haber dicho algo cuando te vi en el pasillo del Centro. Y no dije.

—No hacía falta —dije—. Beta no escucha.

—Esta vez sí —dijo, y se acostó.

A las cinco salimos. Lemos nos acompañó hasta la esquina.

—Si llegan a Ciudad del Este pregunten por “El Turco” en la ferretería de la avenida San Blas. Digan que van de parte de Camila. Y no se separen.

Subimos al camión. Cajones de mango, banana y calor. Paraguay seguía sin pedir explicaciones.

Cuando arrancó, Elián apoyó la cabeza contra mi hombro y no la sacó más. Valenti nos miraba cada tanto por encima de los cajones. No decía nada. No hacía falta.

No sabíamos qué había en Ciudad del Este. Pero por primera vez en semanas, no corríamos de algo.

Íbamos hacia algo.

1
luma
🥰🥰😈
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play