NovelToon NovelToon
La Rosa Y El Dragón Negro

La Rosa Y El Dragón Negro

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer despreciada / Mujer poderosa
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: kingofcurses_rb.

Belleza fría y fuerza divina se entrelazan en una alianza que decidirá el equilibrio entre reinos que nunca dejaron de vigilarse.

NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15: “El nombre en el pergamino”

El amanecer en el campamento mercenario no fue ruidoso.

Fue tenso.

El aire parecía más pesado de lo normal, como si incluso el viento supiera que algo importante estaba por revelarse.

Rafael ya estaba despierto cuando el primer cuerno sonó. Afuera, pasos firmes y órdenes cortas comenzaban a organizar a los combatientes.

Victoria abrió los ojos lentamente.

—¿Es hoy? —preguntó en voz baja.

—Sí.

Ella se incorporó sin quejarse. No había miedo en su mirada. Solo determinación.

Minutos después, todos los mercenarios estaban reunidos en el centro del campamento.

El comandante sostenía un pergamino sellado con cera roja.

Un sello noble.

Victoria lo reconoció al instante.

No por el símbolo…

Sino por la forma en que estaba hecho.

Ese tipo de lacre no se usaba en cualquier reino.

Rafael notó cómo sus dedos se tensaron levemente.

El comandante rompió el sello.

El silencio fue absoluto.

—Nueva orden —anunció con voz firme—. El objetivo es una mujer joven. Cabello dorado. Ojos claros. Identidad: princesa fugitiva acusada de traición.

Un murmullo recorrió el campamento.

Victoria mantuvo la mirada al frente.

Rafael no se movió.

El comandante continuó:

—Se la quiere con vida. Recompensa doble si es entregada sin daños graves.

El anillo en el dedo de Rafael comenzó a arder con intensidad contenida.

Victoria sintió el calor en el suyo también.

El comandante desenrolló completamente el pergamino.

En él había un retrato.

No era perfecto… pero era suficiente.

Rafael dio un paso mínimo hacia adelante, bloqueando ligeramente el ángulo desde el que otros podrían comparar.

—La última vez fue vista cruzando hacia el oeste —continuó el comandante—. Podría estar ocultándose en reinos vecinos. Nuestro trabajo es rastrear rumores y actuar rápido.

Uno de los mercenarios levantó la mano.

—¿Quién paga?

El comandante sonrió apenas.

—Un noble con intereses personales.

Victoria sintió una punzada fría en el pecho.

Intereses personales.

No era política.

Era algo más directo.

El comandante enrolló el pergamino.

—Partimos en escuadras esta misma tarde. Dos exploradores ya confirmaron actividad en esta región.

Silencio.

Rafael giró levemente el rostro hacia Victoria, apenas lo suficiente para que solo ella escuchara:

—Tenemos que salir antes del anochecer.

—No —respondió ella con calma inesperada.

Él la miró, sorprendido.

—Si huimos ahora, confirmamos sospechas.

—Entonces…

Victoria sostuvo su mirada.

—Vamos a aceptar la misión.

El silencio entre ellos se volvió denso.

—Es arriesgado —murmuró Rafael.

—Es perfecto.

—Explícate.

Ella respiró hondo.

—Si nos asignan la búsqueda… tendremos acceso a la red de información del noble. Rutas, contactos, mensajeros.

Rafael analizó rápidamente la idea.

—Y nos acercaremos más al origen.

Victoria asintió.

—Exactamente.

El comandante comenzó a dividir escuadras.

—Rael —llamó de pronto.

Rafael levantó la mirada.

—Tú liderarás una de las partidas de rastreo. Has demostrado capacidad.

Varias miradas se dirigieron hacia él.

Victoria mantuvo el rostro neutral.

—¿Y ella? —preguntó el comandante, señalando a Victoria.

Rafael respondió sin dudar.

—Va conmigo.

El comandante lo evaluó unos segundos.

—Si se convierte en obstáculo, la dejas.

Victoria habló antes de que Rafael pudiera hacerlo.

—No lo seré.

El comandante sostuvo su mirada… y luego asintió.

—Saldrán en cuatro horas.

La reunión terminó.

Los mercenarios comenzaron a dispersarse.

Dentro del movimiento general, Rafael y Victoria caminaron hacia su carpa.

Una vez dentro, el silencio cayó como una espada.

—Liderar la búsqueda de ti misma —murmuró Rafael—. Es una jugada peligrosa.

Victoria lo miró fijamente.

—He sido acusada de traición, de asesinato… ¿crees que no puedo soportar fingir que me persigo?

Rafael dio un paso hacia ella.

—No es eso.

—Entonces ¿qué?

El anillo volvió a arder, suave pero constante.

Rafael bajó la voz.

—Si algo sale mal… no habrá margen para protegerte.

Victoria se acercó también.

—No necesito que me protejas de todo.

Silencio.

Sus miradas quedaron a centímetros.

—Solo… no te interpongas entre una espada y yo sin pensarlo —añadió ella en voz baja.

Rafael sostuvo su mirada.

—No prometo eso.

Por primera vez, Victoria sonrió ligeramente.

—Lo imaginé.

Afuera, el campamento ya se preparaba para partir.

Adentro, dos personas fingiendo ser cazadores estaban a punto de convertirse en la amenaza más cercana al verdadero enemigo.

Y esta vez…

No solo buscaban limpiar un nombre.

Buscaban desenmascarar al hombre que movía los hilos desde la sombra.

Y estaban más cerca que nunca.

Capítulo 15 – Parte 2

“Tras la pista correcta”

Cuatro horas después, la escuadra de Rafael cruzaba el bosque en formación dispersa.

Seis mercenarios.

Rafael al frente.

Victoria a su lado.

El comandante les había asignado la zona norte, cerca de un antiguo puesto de vigilancia abandonado.

—Si la princesa es lista, evitará caminos abiertos —dijo uno de los hombres mientras avanzaban—. Buscará refugios olvidados.

Victoria mantuvo el paso firme.

—O buscará aliados donde menos la esperen —añadió con tono neutral.

Rafael notó cómo algunos la miraban con más atención. No sospecha… aún. Pero curiosidad, sí.

El anillo permanecía tibio, como si recordara que estaban caminando sobre una cuerda tensa.

Llegaron al antiguo puesto al caer la tarde. Era una torre de piedra parcialmente derruida, cubierta de enredaderas.

—Revisen el perímetro —ordenó Rafael con autoridad natural.

Los hombres se dispersaron.

Victoria se acercó a la entrada rota de la torre.

—Aquí no hay nadie —murmuró en voz baja, solo para él—. Pero hubo movimiento reciente.

Rafael observó el suelo.

Marcas de botas. No muchas. Pero frescas.

—No somos los únicos rastreando.

Un mercenario regresó.

—Encontré esto.

Entregó un pequeño trozo de tela dorada, rasgado.

Victoria lo reconoció al instante.

Era del mismo tipo de seda que usaban en el palacio real.

No podía ser coincidencia.

—Parece que estamos cerca —dijo el hombre con una sonrisa tensa—. La recompensa será nuestra.

Rafael tomó la tela entre sus dedos.

—O es una trampa.

Silencio.

Los hombres intercambiaron miradas.

—¿Por qué alguien dejaría una pista tan obvia? —continuó Rafael—. Si fuera ella, quemaría todo rastro.

Victoria sostuvo su mirada un segundo.

Estaba entendiendo.

Uno de los mercenarios frunció el ceño.

—¿Insinúas que el noble nos está enviando tras fantasmas?

Rafael respondió con calma calculada.

—Insinúo que alguien más podría estar manipulando la búsqueda.

El ambiente cambió.

La duda era más peligrosa que cualquier espada.

De pronto, un silbido cruzó el aire.

Una flecha se clavó en la pared de la torre.

—¡Emboscada! —gritó uno de los hombres.

Sombras emergieron del bosque.

No eran soldados reales.

Eran combatientes vestidos con insignias distintas.

No pertenecían al campamento.

—No son de los nuestros —dijo Victoria en voz baja.

Rafael desenvainó la espada.

—Entonces alguien quiere eliminar a esta escuadra.

El combate estalló.

Acero contra acero.

Gritos.

Victoria lanzó ráfagas de viento controladas para desviar proyectiles sin revelar demasiado su poder.

Rafael se movía con precisión brutal.

No atacaba con furia.

Atacaba con intención.

Un enemigo intentó rodearlo para atacar a Victoria.

El anillo ardió con fuerza.

Rafael interceptó el golpe antes de que llegara a ella.

—Te dije que no te interpusieras sin pensar —murmuró ella, esquivando otro ataque.

—Pensé —respondió él con calma peligrosa.

Uno de los mercenarios cayó herido.

Los atacantes comenzaron a retirarse tan rápido como habían aparecido.

Silencio.

Respiraciones agitadas.

Uno de los hombres miró alrededor con desconfianza.

—¿Qué demonios fue eso?

Rafael observó la dirección en la que huyeron.

—Alguien no quiere que encontremos nada.

Victoria apretó el fragmento de tela dorada en su mano.

—O alguien quiere asegurarse de que no lleguemos demasiado lejos.

Los mercenarios estaban inquietos.

—Regresaremos al campamento —decidió Rafael—. Informaremos del ataque.

Uno de los hombres lo miró con sospecha leve.

—¿Y la princesa?

Rafael sostuvo su mirada.

—Si estaba aquí… ya no lo está.

La respuesta fue firme. Convincente.

Pero mientras emprendían el regreso, Victoria susurró apenas:

—Nos están usando.

—Lo sé.

—El noble, el comandante… alguien más está moviendo piezas por encima.

Rafael asintió.

—Y hoy intentaron eliminar testigos.

Victoria lo miró.

—Eso significa que estamos cerca de algo real.

El anillo volvió a calentarse, no por peligro inmediato…

Sino por la misma conclusión compartida.

No solo estaban infiltrados.

Estaban en medio de una guerra silenciosa entre facciones ocultas.

Y ahora…

Ya no eran simples piezas en el tablero.

Se estaban convirtiendo en una amenaza para quien creyó tener todo bajo control.

Continuará…

1
btcclic cuenta3
Escritor... Historian, decisión, es que todos toman por su propio bienestar, mental izándose pensando en si mismo... /Scare/
Alberto Perez
Excelente, Pero Falto El Descenlace, Q Paso Con Rafael,Quedo Con La Princesa Y El Homicida,Recibio Su Castigo??
Alberto Perez
Excelente Relato, Pero Falto El Descenlace Final,Q Paso Con Rafael?
Juan Colmenares
está novela esta muy bonita y se puso muy interesante espero que no se termine aquí 😃😃😃😃
Nikol Espinosa
me encanta 🤗
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play