En un mundo donde la jerarquía Alfa y Omega dictamina el destino, Kael Monzón, un magnate implacable con un pasado oscuro, vive atormentado por una culpa que lo consume. Desesperado por expiar sus pecados, busca a Sami, un joven Omega cuya inocencia fue destrozada por la codicia y la traición de su propio padre.
Kael le ofrece a Sami un pacto: seguridad y un futuro. Pero lo que comienza como un acuerdo frívolo, pronto se transforma en una danza peligrosa entre el deber y un amor inesperado que desafía todas las reglas.
En medio de tormentas emocionales y la fragancia persistente del jazmín, ambos deberán decidir si se atreven a sanar juntos y construir un futuro donde el perdón sea el cimiento de la familia Monzón.
Esta es mi version basada en mi novela ChatStory de CASADO CON EL MOSTRUO. pero esta versión cambio bastante.
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La Verdad en el Auricular
Sami dormía profundamente, sumida en el letargo de los sedantes. En la mesita de noche, su teléfono comenzó a vibrar con insistencia. Kael, que se había quedado sentado en un sillón en el rincón más alejado de la habitación solo para vigilar que ella respirara bien, observó el aparato.
El nombre en la pantalla no aparecía, solo un número grabado como "Amiga/Hospital". Al ver que la llamada se repetía por tercera vez, Kael se levantó con sigilo. Temiendo que fuera una emergencia relacionada con su salud o algo que Filomeno estuviera tramando, tomó el teléfono y salió al balcón para no despertar a Sami.
—¿Diga? —respondió Kael con su voz profunda y autoritaria.
Hubo un silencio al otro lado de la línea, seguido de un suspiro de alivio.
—¡Sami! Menos mal que respondes —dijo la voz de la enfermera del hospital—. Estaba preocupada porque no me habías llamado para confirmar si pudiste tomar las vitaminas. Escúchame bien, pequeño, el mareo que sentiste ayer es normal por tu estado, pero no puedes saltarte ninguna dosis. El bebé necesita esos nutrientes, especialmente después del trauma que pasaste en el callejón.
El mundo de Kael se detuvo. El aire se volvió pesado y sintió un pitido agudo en los oídos.
—¿Bebé? —susurró Kael, y su voz sonó como cristal rompiéndose—. ¿De qué bebé está hablando?
Al otro lado, la enfermera se quedó helada. Se dio cuenta de que no era la voz de Sami, sino la de un Alfa Dominante.
—¿Quién es usted? —preguntó ella con miedo—. Yo... yo debo haberme equivocado de número...
—No se equivoque conmigo —gruñó Kael, y su aura de Alfa se filtró incluso a través del teléfono—. Soy Kael Monzón, el esposo de Sami. Dígame ahora mismo qué es lo que Sami le pidió ocultar. ¿Está embarazado? ¿El ataque en el callejón... dejó un hijo?
La enfermera, acorralada y sabiendo el poder de la familia Monzón, sollozó.
—Ella me suplicó que no dijera nada. Por favor, no le haga daño... El está aterrorizado. Sí, señor Monzón. Sami está embarazado del Alfa que la atacó esa noche.
Kael colgó el teléfono lentamente. Sus manos temblaban de una forma que nunca antes habían experimentado. Se apoyó en el barandal del balcón, mirando hacia la oscuridad del jardín.
La verdad lo golpeó con la fuerza de un huracán: Sami estaba esperando un hijo suyo. El "monstruo" del callejón era él, y el fruto de esa noche de terror crecía ahora en el vientre de la persona que lo miraba con asco y miedo.
Kael sintió ganas de gritar, de destruir todo a su alrededor, pero sobre todo, sintió una agonía infinita. Ahora entendía por qué su cuerpo reaccionaba así ante el, por qué su instinto le decía que lo protegiera. No era solo por el contrato; era su sangre, su linaje y su víctima, todo unido en ese pequeño ser que Sami intentaba proteger en secreto.
Se giró para mirar a través del cristal hacia la cama donde Sami dormía. Ya no era solo el esposo que él temía; era el padre del hijo que él creía haber concebido con un extraño despiadado.
El encuentro con la enfermera se llevó a cabo en un rincón apartado del hospital, lejos de miradas indiscretas. Kael caminaba de un lado a otro como un animal enjaulado, mientras Caleb esperaba en silencio. Cuando la mujer apareció, su rostro reflejaba una mezcla de alivio y una profunda preocupación.
—Señor Kael, gracias por venir —dijo ella, ajustando su estetoscopio—. El embarazo de Sami es delicado. El trauma físico que sufrió...
—Lo sé —la interrumpió Kael con una voz que sonaba como cristal roto. Se detuvo y la miró fijamente—. Sé exactamente qué causó ese dolor. Fui yo.
La enfermera guardó silencio, abriendo los ojos con asombro. Caleb dio un paso al frente para suavizar la tensión.
—Lo descubrimos anoche —explicó Caleb con calma—. Kael no sabía que Sami era el omega de aquel incidente. Pero ahora que lo sabe, la prioridad absoluta es la salud de Sami y la del cachorro.
Kael se acercó a la enfermera, su porte imponente ahora doblegado por la súplica.
—Él no sabe que fui yo. Y no puede saberlo todavía. Su cuerpo apenas está aguantando el embarazo y su mente está en un hilo. Si se entera de que el hombre que está en esta casa es quien le hizo eso, lo perderemos. A él y al bebé.
—¿Qué es lo que me pide exactamente? —preguntó la enfermera, conmovida por la desesperación en los ojos del alfa.
Tuvieron otra bebé!!! Y Sami siguió estudiando, fue extremadamente tierno!!! 🥰🥰🥰
sólo espero que Samy no se oponga cuando le toque su castigo al desgraciado viejo!!!
Sami ya lo sabe todo!!! Cerramos la semana de la mejor manera!!!
Espero que Filomeno no le den ni medio centavo!!
Maldito viejo!!!!😡😤
Siempre defenderé a Kael, no fue por hacerlo a propósito lastimarlo, sé que podrá ganarse a Sami y podrá perdonarlo por ese error tan grande
Es una narrativa que envuelve desde el capítulo uno. La historia ni que decir. Espero poder leer hasta el capítulo final y si tienen la oportunidad de leerla de verdad háganlo!!
Gracias por actualizar Autor@