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EL GUARDIÁN DEL ETHER

EL GUARDIÁN DEL ETHER

Status: En proceso
Genre:Acción / Espadas y magia / Romance / Aventura / Fantasía épica
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Alejandro Romero Robles

Es un mundo de fantasía medieval mezclado con elementos de mitología oriental y épica clásica, existe una fuerza primordial llamada Ether, la “Esencia de la Creación”. El Ether otorgó poder a un grupo antiguo de guerreros supremos conocidos como los Semidioses, capaces de cambiar el curso de la historia con una sola voluntad. Los Semidioses ocultaron la ubicación del Ether para evitar que cayera en manos de reyes, imperios y criaturas ambiciosas. Esto desató la legendaria Guerra Primordial, un conflicto que destruyó reinos y terminó con la muerte de todos los Semidioses. Con su desaparición, también se perdió el secreto del Ether.
A partir de entonces, las razas del mundo, humanos, elfos, orcos, enanos, bestias espirituales, se lanzaron a una búsqueda desesperada. La aventura se convirtió en profesión.

Nacieron los Aventureros. Se formaron los Gremios. Y comenzó la Era de la Aventura. En este escenario surge un chico llamado Kael , debil… hasta que el destino intervie

NovelToon tiene autorización de Alejandro Romero Robles para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

ARCO III: EL GREMIO FÉNIX NEGRO: CAPÍTULO 21: EL MUNDO SIN FRONTERAS.

El mundo no se acababa al cruzar los territorios de la Academia de Aren. Eso era algo que Kael había sabido desde niño… pero no entendido. Su madre le había contado durante años las aventuras que vivió en sus tiempos, pero ahora le tocaba a Kael habrirse paso, ya había cumplido 16 años, había llegado la hora. La diferencia entre saberlo y vivirlo era abismal.

El carruaje avanzaba por el camino empedrado, alejándose poco a poco del pequeño pueblo que había sido su hogar durante años. Kael iba sentado en el borde, con la espalda recta, los brazos apoyados sobre las rodillas y la mirada fija en el horizonte. El viento le golpeaba el rostro, despeinándole el cabello oscuro que ahora llevaba más largo que en sus días de estudiante.

Detrás de él, dentro del carruaje, se escuchaban risas.

—Te digo que si Ryn hubiera salido antes, igual ganábamos por mayoría —decía Densel, exagerando los gestos con las manos.

—¡Mentira! —respondió Leon—. Ese idiota estuvo escondido medio torneo. Medio torneo.

—Eso se llama estrategia avanzada —intervino Ryn, indignado—. Yo no me escondí. Yo… optimicé mis recursos.

—Te metiste en un barril, o detrás de una piedra? —Preguntó Layra desde el fondo.

—¡Ahora no recuerdo, pero era un movimiento táctico!

Las risas estallaron de nuevo. Kael sonrió apenas.

Era extraño. Ese sonido —las risas, las voces, las discusiones sin importancia— le resultaba tan familiar que dolía. El Torneo Junior había terminado hacía ya varios meses. La ceremonia, los aplausos, la gloria momentánea… todo eso se había disipado como polvo en el viento. Ahora solo quedaba el camino. Y el camino se bifurcaba.

—Oye, Kael.

La voz de Lena llegó hasta él. Kael giró la cabeza. Lena estaba sentada frente a Shinro, con los brazos cruzados y el ceño levemente fruncido, como si estuviera midiendo algo invisible.

—¿En qué piensas? —preguntó ella.

Kael dudó un segundo antes de responder.

—En que… —exhaló— ya no hay frontera para nosotros.

El carruaje se quedó en silencio por un instante. Shinro alzó la mirada. Sus ojos negros, siempre intensos, parecían más sombríos desde aquella noche en la taberna. La Marca del Guardián del Caos ya no brillaba, pero su presencia seguía ahí, latente, como una herida que no terminaba de cerrar.

—Eso es lo que querías, ¿no? —dijo Shinro con su tono habitual, entre seco y desafiante—. Libertad.

Kael negó con la cabeza lentamente.

—Quería respuestas, pero no tengo por qué decirte cuales— dijo con tono desafiante.

Layra entrecerró los ojos.

—Y el mundo te va a dar golpes en lugar de respuestas —dijo—. Siempre lo hace.

Leon carraspeó.

—Bueno, pero no todo va a ser tragedia, ¿no? —sonrió—. Somos jóvenes, fuertes, famosos… más o menos.

—Habla por ti —murmuró Densel—. A mí todavía me deben una disculpa pública por el trauma psicológico de ser el primero en caer.

Ryn levantó el pulgar.

—Te acompañé en espíritu, hermano.

Kael soltó una pequeña risa. Una risa corta, honesta.

Pero sabía que esa ligereza tenía fecha de caducidad. El carruaje se detuvo al cabo de unas horas. Frente a ellos, el camino se abría en varias direcciones. Un cruce amplio, marcado por un viejo monolito de piedra con inscripciones casi borradas por el tiempo. El conductor bajó y señaló los distintos senderos.

—Asterum queda por allí —dijo, apuntando al este—. El Reino Humano central, pero si siguen a la izquierda encontrarán Cián, un reino humano muy particular.

Kael sintió un peso en el pecho. Ese era su camino, el Reino de Cián era un territorioque quería descubrir y donde estaba su gremio, Fénix Negro.

Layra se levantó primero.

—Supongo que aquí nos separamos —dijo, sin dramatismo, pero con una seriedad nueva.

Shinro asintió.

—Yo iré al norte. —Su voz era seca—. Hay cosas que necesito entender… lejos de ustedes, sacos de basura.

Kael lo miró.

—Ten cuidado.

Shinro sonrió de lado.

— Tú necesitas tener cuidado.

Leon se rascó la nuca.

—Densel y yo vamos a probar suerte en los gremios locales. No de élite, pero… —encogió los hombros— alguien tiene que mantener bajo control a los goblings.

—Y alguien tiene que cobrarles —añadió Densel.

Ryn bajó del carruaje el último.

—Yo… —miró a todos— creo que me voy a perder un poco. Literalmente.

—Eso explica mucho —dijo Lena.

Ryn se inclinó exageradamente.

—Ha sido un honor luchar con ustedes, héroes.

El silencio volvió a caer. Kael bajó del carruaje. Se miraron. No hubo discursos largos. No hubo promesas exageradas. Solo abrazos torpes, golpes en el hombro, miradas que decían más que las palabras. Layra fue la última en acercarse a Kael como mas que una amistad.

—No te pierdas, Guardián —dijo en voz baja—. El mundo es grande… y cruel.

Kael asintió.

—Tú tampoco.

Se dieron un abrazo que hizo que se detuviera el tiempo. Sabían que no se volverían a ver en mucho tiempo. Lena observaba con calma, pero su cara lo decía todo. Ella se acercó a Kael y solamente le acomodó el cabello y solo le dijo dos palabras —Se fuerte — Kael entendío que sus palabras tenía un significado sin igual. Cuando el carruaje volvió a moverse, Kael se quedó solo. Solo de verdad. El viento sopló con fuerza, levantando polvo del camino. Kael respiró hondo. Y dio el primer paso hacia Cián. Cián no se parecía a nada que Kael hubiera visto antes. No era una ciudad. Era un monstruo. Murallas enormes, torres de vigilancia, estandartes de múltiples colores ondeando al viento. Carretas, mercaderes, aventureros, mercenarios, nobles, mendigos… todo mezclado en un caos vivo. Y en el centro, dominándolo todo como una herida abierta en el cielo: El distrito de los gremios. Kael avanzaba entre la multitud con el morral al hombro y la capa ligera que apenas ocultaba su figura. Sentía las miradas. No de admiración. De cálculo. Aquí nadie aplaudía. Aquí medían.

Un edificio negro, de piedra oscura y metal, llamó su atención. No tenía adornos. No tenía estatuas heroicas. Solo un emblema tallado sobre la puerta:

Un fénix de alas extendidas… envuelto en sombras.

FÉNIX NEGRO. Kael tragó saliva. Empujó la puerta. El interior era amplio, pero frío. El sonido de metal chocando, órdenes gritadas, risas duras. Guerreros entrenando, algunos heridos, otros discutiendo contratos. Una mujer de cabello gris y mirada afilada levantó la vista desde un escritorio.

—¿Nombre?

—Kael —respondió—. Vengo por el ingreso.

Ella lo observó de arriba abajo.

—Edad.

—Dieciséis.

Una ceja se arqueó.

—¿Torneo Junior?

Kael asintió.

Un murmullo recorrió la sala.

—Otro niño prodigio —murmuró alguien.

La mujer suspiró.

—Aquí no hay prodigios. —Golpeó la mesa con los dedos—. Solo aprendices… o cadáveres.

Sacó un pequeño objeto y lo lanzó hacia Kael. Era un emblema negro.

—Si aceptas esto, nadie te protege. Nadie te debe nada. Y si mueres, no será un error administrativo.

Kael cerró los dedos alrededor del emblema. Sintió un leve pulso. La Marca del Guardián del Ether ardió suavemente bajo la piel. Kael alzó la mirada.

—Acepto.

La mujer sonrió. No fue una sonrisa amable.

—Bienvenido al mundo sin muros, Kael.

Esa noche, Kael se recostó en una cama dura, en una habitación compartida con otros aprendices. Uno roncaba. Otro lloraba en silencio. Kael miró el techo.

Pensó en sus amigos. En la Academia. En el Torneo.

Pensó en el Ether.

—¿Qué soy… realmente, que represento y cual es mi destino con esta marca? —susurró.

La Marca no respondió. Pero el mundo, allá afuera, ya estaba esperando. Y no iba a ser amable. El gremio Fénix Negro no estaba hecho para impresionar a los visitantes. Estaba hecho para resistirlos. El edificio se alzaba como una cicatriz oscura en el distritos de los gremios, el menos amable de la ciudad. Piedra negra, hierro reforzado, ventanas estrechas como ranuras de vigilancia. No había estandartes coloridos ni estatuas heroicas.

—…Esto no parece un lugar donde te ofrezcan galletas y misiones fáciles —murmuró Lance. Un chico delgado pero atlético, con el cabello gris y una espada fina parecida a un florete.

—Ese es el punto —respondió Astrian, sin apartar la vista del edificio—. Aquí sobreviven los que dejan de fingir. Un chico con el pelo castaño oscuro, con ropas de gente acomodada y con un aire de control absoluto.

Eran los nuevos colegas que Kael había conocido. El Guardián del Ether dio un paso al frente. Apenas cruzó el umbral, la Marca del Guardián del Ether vibró levemente bajo su ropa. El interior del salon central del Gremio era amplio, brutalmente funcional, diferente al que había encontrado el día anterior que era el salón de los guerrerosy de admiración. Suelos marcados por grietas antiguas, columnas reforzadas con metal, tablones de misiones repletos de contratos que no parecían pensados para principiantes, de una clase echa solo para Escuadrones o élites. Aventureros curtidos entrenaban sin mirarlos siquiera: cuerpos llenos de cicatrices, miradas afiladas, armas gastadas por el uso real.

—No mires mucho —susurró Calendra—. Aquí huelen el miedo.

Casandra era otra chica que Kael había conocido dentro del gremio, tenía el pelo rojo y era muy bonita, su cuerpo era fuerte y atlético parecido al de Layra pero con sus peculiaridades. Tenía una condición conocida como cuerpo de Dragón. Una condición hereditaria de su familia que le daba habilidades sobrehumanas, pero también era una promesa de que no iba a vivir más de 30 años.

—Perfecto —respondió Lance—. Yo huelo el sudor.

Nadie rió. Un chico de unos 20 años los esperaba al fondo del salón. Alto. Delgado. Cabello negros, recogido hacia atrás. Ojos como acero viejo.

—Kael —dijo, sin preguntar—. Y su los de alrededor.

Kael se tensó.

—¿Me conoce?

—Aquí conocemos a todos los que traen problemas… o potencial —respondió—. Soy Malion. Guía principal del grupo de aprendices de Fénix Negro, o sea ustedes.

La presión que emanaba de él era sofocante.

—¿Guía principal? —preguntó Lance—. ¿Eso significa que grita mucho?

Malion lo miró.

—Significa que algunos de ustedes no terminarán la semana aquí.

Silencio.

—Bienvenidos —continuó—. Si están aquí es porque alguien decidió que aún no son basura. Vamos a comprobarlo.

El patio de entrenamiento era un infierno. No figurativo. Literal. El suelo estaba cubierto de marcas de quemaduras, impactos y sangre seca. Cristales de Maná incrustados en las paredes amplificaban la presión espiritual del lugar.

—Norma básica —dijo Malion —: nadie se contiene.

Kael sintió un escalofrío.

—¿Entre nosotros? —preguntó.

—Especialmente entre ustedes.

El entrenamiento comenzó sin aviso. Un golpe invisible lanzó a Lance varios metros atrás.

—¡¿QUÉ DEMON—?! —gritó mientras rodaba.

—Velocidad absurda —dijo Malion —. Veamos si también sabes frenar.

Lance se levantó con una sonrisa torcida.

—Ah… así que ese es el juego.

Desapareció. Literalmente. Kael apenas alcanzó a percibir el desplazamiento de aire cuando Lance reapareció detrás del guía, pero este detuvo su puño a centímetros de su rostro.

—¿Así? —preguntó.

El instructor sonrió… y lo estampó contra el suelo.

—Muy rápido —dijo—. Muy verde.

Mientras tanto, Calendra avanzaba con los dientes apretados.

—Cuerpo de Dragón —susurró.

Su piel se cubrió de un brillo escarlata. Sus músculos se tensaron hasta un límite antinatural. Malion actuó rápidamente, un golpe directo de un martillo de entrenamiento impactó en el abdomen de la chica. No se movió.

—¿Eso era todo? —preguntó, jadeando.

El guía retrocedió un paso. Astrian observaba. No atacaba. Esperaba.

—¿Y tú? —le preguntó Malion —. ¿No entrenas?

Astrian sonrió.

—Estoy analizando quién será un problema.

Y atacó. Su estilo no era limpio ni honorable. Era agresivo, preciso, lleno de intención. Cada golpe buscaba humillar, no solo vencer. Kael intervino cuando Astrian estuvo a punto de agarrar el brazo del guía.

—¡Vas a caer de lleno en su trampa!

Astrian lo miró.

—Aquí no existe trampa que pueda atraparme.

Por un instante, Kael sintió algo peligroso en él.

Odio. Ambición. Carisma oscuro. Cosas que no había visto en él cuando lo conocío. Desde una plataforma elevada, dos figuras observaban. Eran dos aprendices que habían llegado meses antes que ellos.

—Interesante —dijo uno, de cabello oscuro y sonrisa cruel—. Demasiado interesante.

—No te emociones, Malion ya los está filtrando —respondió el otro, de postura elegante y mirada fría—. Especialmente al chico de la coleta.

—Kael… —murmuró el primero—. Tiene una Marca que tiene escondida, ¿lo notaste? Aster.

—Lo noté —respondió Artes—. Y también noté a Astrian.

—Ese chico no es estable. Lo conozco, es el hijo bastardo del rey de Astra.

Uno de esos chicos se llamaba Artes un chico pelirubio que sonrió levemente.

—Justo lo que necesitamos.

Horas después, Astrian fue citado a una sala privada.

Artes lo esperaba.

—Eres ambicioso —dijo sin rodeos—. Y peligroso, lo se te conozco bien, pero en el gremio no es lo mismo que un palacio.

—Gracias —respondió Astrian—. Supongo.

—Fénix Negro necesita líderes que no teman ensuciarse —continuó Artes—. Pero también obediencia.

Astrian dio un paso al frente.

—No sigo órdenes de gente que juega a la política mientras otros sangran. Además no derecho tienes a decirme que hacer si también eres Aventurero porque llegaste antes que yo.

La temperatura bajó.

—Cuida tus palabras —advirtió Artes.

—O qué —respondió Astrian—. ¿Me eliminarás como a los demás, que se te plantaron?

Silencio. Malion observó desde la sombra.

—Este no es el momento —dijo finalmente Artes—. Pero lo será.

Astrian salió sin inclinar la cabeza. Esa noche, Kael caminaba solo por el pasillo del gremio. Entonces ocurrió. La Marca ardió. No como antes. Más profundo. Más consciente. Como si algo… lo estuviera observando desde el interior del Fénix Negro. Kael apoyó la mano contra la pared.

—…¿Qué pasa con este lugar? , ¿De que quieres advertirme? —susurró.

La respuesta no llegó en palabras. Llegó en una certeza inquietante. Aquí comenzaba algo mucho más grande. Y no todos los enemigos estaban afuera.

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Leonidas Romero
🤣🤣🤣🤣. El autor mismo flipando de como le quedó el Capítulo jajajajaja ESENCIA dice 🤭. Pero bueno en resumen es el mejor Capítulo que he leído aquí en esta novela, ya se nota que están llegando al climax del asunto. 👏💯.
Alejandro Romero Robles
Pero que capítulo que tiene AAAAUUUUURRRRAAAAA, pero que aura, EEESSSSEEENNNNCCCCIIIIIAAAAAA.
Leonidas Romero: Hasta tu mismo flipas de como te quedó. 🤣Gran trabajó amigo.
total 1 replies
Maria Emilia Robles Lamoth
Claro que sí los últimos serán los primeros 👏.
Maria Emilia Robles Lamoth
Ese tipo es un pedante.
Maria Emilia Robles Lamoth
Me reí y me agradaron las pruebas, buen capítulo.
Maria Emilia Robles Lamoth
Que buen primer capítulo; revelador, personajes nuevos , problemas, amor y mucho más, espectacular el capítulo.
Maria Emilia Robles Lamoth
Que buen comienzo me encanta la manera en la que narras la historia. 👏
Angelito 🪷 falcó👑
Me encantó y es el primer capítulo wow Me encantó de verdad cada letra me emocioné mucho usted es muy bueno👀
Alejandro Romero Robles: Muchas gracias me alegro que te haya alegrado. Es muy real que te haya interesado esa historia pero está muy buena espero que la disfrutes. /Good/
total 1 replies
Leonidas Romero
Wau el amor de esa Mujerrrrrr. Es una pele a dos vandos ahora. 🤣☺️
Leonidas Romero
La vida ha veces es injusta pero todo está en cómo lo afrontes. Gran capítulo. 👏
Leonidas Romero
👏👏👏🤭☺️
Leonidas Romero
🤣🤣🤭 Me reí mucho con este capítulo ☺️.
Leonidas Romero
wau esas imágenes tienen mucho aire Souls Like.
Leonidas Romero
Las historias de este autor son súper interesantes y con un cosepto que me gustan me identifica mucho su escritura.
Alejandro Romero Robles
Pues claro que todo está dormido, es el inicio de la novela. /Facepalm/
Yinet Leonor
🤣🤣🤣Al parecer aquí todo estaba dormido 🤣🤣🤣
Yinet Leonor
Me sumergí tanto en la lectura que cuando me di cuenta ya había acabado el capítulo. 👌
Yinet Leonor
Al fin le sube la autoestima a este crio
Alejandro Romero Robles
Aclaración, aquí todo trata de maná. La marca también es maná con la esencia del Ether eso le permite que ha la hora de [MANIFESTARSE] lo puede hacer en cualquier parte.
Alejandro Romero Robles
Creo que me confundi un poquito de lugar al escribir donde estaba la marca. Perdón por eso.😐
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