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Una Jugada Del Destino

Una Jugada Del Destino

Status: En proceso
Genre:Triángulo amoroso / Reencuentro / Amor eterno / Romance
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Abigail Limón

La vida de Ricardo parece estar completa, tiene una novia hermosa y un empleo prometedor pero un día al reencontrarse con un amor del pasado se dará cuenta que su vida había estado vacía todo ese tiempo. Sin dudarlo más tiempo decide recuperar el amor de aquella mujer que alguna vez tiempo atrás lo había sido todo para él, aunque no le será del todo fácil.

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Visita familiar

Solo una cosa podía hacer que dejara de fantasear con el momento de probar de nuevo esos labios y eso sería hacerle el amor (aunque también fantaseaba con ello), entonces pasaría más tiempo pensando en la manera en que nuestros cuerpos se fundían en uno solo en la forma en que ella llegaba al orgasmo y la manera en que yo bebería de ese placer. De momento debía conformarme con verla a la distancia, lograr que nuestras miradas se encontraran por un instante y entonces sentir el consuelo de que ella me mirará con cariño por lo menos unos segundos antes de apartar la vista avergonzada. Ese día me hizo ilusión que al menos ella extrañara el verme como cada mañana, ya que yo llegaría hasta después del medio día. 

Mi madre llevaba unos días enferma y preguntaba por mi hermano mayor Gustavo que había muerto cuando tenía quince años, mi padre creía que al menos mi visita le daría un poco de consuelo; dos años atrás, mi madre fue diagnosticada con demencia senil así que, el consuelo y la tranquilidad que yo le pudiera dar era relativo. 

—¿Cómo viste a tu madre? —preguntó en cuanto estuve con él en la cocina, mi padre preparaba café; su voz cansada era entendible, desde que mamá enfermó, él tuvo que hacerse cargo de sus cuidados y tratamiento, además de seguir atendiendo su negocio, varias veces me pidió que me hiciera cargo pero los pasteles no son lo mío. 

—Mmm… creo que bien —le respondí indiferente, no era mi intención subestimar la situación, pero escuchaba la misma pregunta cada vez que iba a visitarlos, no era tan seguido a pesar de que se habían mudado a la misma ciudad —. Papá, recuerdas a la señora Patricia, la mamá de Angélica —mi padre me miró confundido —de Angie, mi novia de la prepa —mi padre aun confundido negó con la cabeza —la señora que fue a hacer un escándalo afuera de la casa. 

—Ahh, ya sé a qué señora te refieres —estoy seguro que lo había recordado desde el principio, pero había en él ese morbo por remarcar las cosas que según él, eran vergonzosas o trágicas —. ¿Qué hay con ella? 

—Sabes si aún vive en el pueblo —pregunte como si no tuviera ninguna importancia; mi padre me miró incrédulo pero aún así contesto a mi pregunta. 

—Creo que se fue. Se casó de nuevo ¿Por? 

—Por nada, solo curiosidad. 

Pude darme cuenta que no me creyó, al menos algo parecía sospechoso, quizás no se sentía con ánimos de indagar en un tema tan trivial. En realidad no había una razón de peso para preguntar por esa mujer, había logrado separarme de Angie, pero la vida misma nos había reunido de nuevo fuera de la sombra que esa mujer representaba, ella ya no era relevante. 

—¿Y que tal tu trabajo?

—Bien, supongo.

—Y cuando piensas presentarnos a tu novia, Mónica se llama, no es así. El cumpleaños de tu madre es en tres semanas, sería una buena ocasión. 

—No creo. Debo irme, papá —le corté. Siempre eran las mismas preguntas cada vez que iba a visitarlos.

—¿No esperarás a que salga el café? —me dijo antes de cruzar para entrar al recibidor.

—Tengo que ir a trabajar —respondí sin voltear. 

No era mi intención ser grosero, tampoco es que tuviera una mala relación con mi padre, solo que hacía años que no me gustaba rendir cuentas de mis asuntos. Sabía hacia dónde iba el tema, él quería que me casará y tuviera hijos, quizás el haber perdido a su hijo mayor le hacía volcarse en mí, aunado a eso la enfermedad de mi madre lo hacía proyectar las ilusiones que serían las de ella. 

—Además, no me gusta el café. 

Eso último lo dije por lo bajo casi al mismo tiempo que cruzaba el umbral de la salida, él no pudo escucharlo pero se que lo sabía, tanto como sabía que yo no iba a compartir mi vida sentimental con él. 

—¿Seguro que no te encontraste con ella en el estacionamiento? —insistió Fernando divertido, tratando de saber si había hablado con Mónica.

Cierto que esos días le contaba algunas cosas, él era lo más parecido a un amigo para mí pero encontraba molesto el que le fuera tan entretenida para él mi situación. 

—Ya te dije que no la vi —le dije un poco hastiado —y ¿que quería? 

Me daba algo de curiosidad, aunque mi reacción hubiera sido otra si hubiera sido Angie buscándome pero ella no era así, aunque hubiera querido saber de mi, no se acercaría a preguntar mucho menos a Fernando. 

—Pues no me dijo —Fernando se encogió de hombros, si bien tenía veinticinco años, en realidad actuaba como un niño —. Pero pasó por recursos humanos —esa mención me paralizó por unos segundos, se que Fernando notó como mi vista se apartó ligeramente de la pantalla de mi computadora, su rostro dibujó una sonrisa ladina y continuó —seguramente pasó a visitar a su amiga Angie.

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