Lina es una mujer de 30 años, ella muere en un atentado después de su divorcio y enterarse de algunas cosas, sin embargo, ella transmigra a un mundo antiguo, donde la dueña anterior de su cuerpo es una concubina de bajo rango, muy jovencita y terriblemente tímida, ella es acosada dúrate toda su estadía en palacio y su final es aún más macabro, Lina quien ahora es Tomara, debe sobrevivir y cambian su terrorífico destino, pero las trampas la rodean y acorralan.
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Cap. 15 ¿Emperador?
Más tarde, al anochecer, En el salón de té de la Madre emperatriz, Sion y Eva esperaban la reunión, El emperador mira a Eva y solo da un bufido, siente que las cosas se salen de control.
Después de unos minutos, entro la Madre emperatriz con Tamara, quien se apoya en Nelly mientras da pasos cortos y un hombre alto y fuerte la sostiene con respeto, como un padre a su hija.
El hombre de mediana edad es Salek Brunéi, el hermano menor del difunto emperador y tío de Sion.
El hombre como parte de la nobleza, en sus épocas fue el general del ejército imperial, era el escudo y la espada del imperio, por lo que ahora como Archiduque Brunéi, tiene un gran poder y el control de muchos puestos fronterizos, pero lo más interesante es…
Salek es el amor de infancia de Mora, cuando la madre emperatriz era una niña, Salek era su gran amor y viceversa, estaban destinados a casarse, sin embargo, el hermano mayor de Salek aprovecho una campaña de exploración del ejército del imperio que encabezaba Salek, y solicitó a Mora como concubina.
Mora se negó todo lo que pudo, ella se resistió, pero nadie puede ir en contra del emperador. Salek se enteró y regresó a toda prisa; sin embargo, fue demasiado tarde, Mora había sido desposada como concubina y había sido reclamada por el emperador.
Así fue como Mora y Salek se alejaron, en un entendimiento tácito se alejaron el uno del otro, aunque morían de dolor, pero no podían pelear ante lo que había pasado, alguien saldría muerto.
Salek se casó un par de años después, sin embargo, su esposa terminó convirtiéndose en la amante de su hermano mayor por voluntad propia y fue la causante de la muerte de la primera emperatriz.
Fue en esa ocasión cuando Mora entró como segunda emperatriz, pero fue después de desmantelar la red de intrigas y asesinatos de las concubinas y las amantes del emperador.
Desde hace un par de años, Salek y Mora tienen una alianza silenciosa, nadie se atreve a decirlo en voz alta, pero Mora y Salek, están en contacto, se envían cartas y se reúnen para tomar el té, obviamente ellos están aún enamorados, aun sus corazones no se han podido separar.
Sion al ver a Salek se quedó pálido, no entendía la presencia de ese hombre ahí y menos cuando vio entrar a Liliana, la hija de Salek, esa prima suya era peor que Mora, era rígida y para su mala suerte era la mejor amiga de ese maldito, del innombrable.
—Emperador, emperatriz, ya que estamos todos aquí, comencemos, la emperatriz debe estar ansiosa por explicar esta situación tan anormal —dijo Mora mirando a Eva, quien se puso pálida, claro que no podía explicar la situación.
Eva había recibido 100 barras de oro y plata para recibir a Tamara y fondearla, solo dejar que se pudra en algún rincón del palacio imperial, sin embargo, eso solo había sido fácil durante 6 meses, no entiende como es que de un momento a otro, Tamara Benz se había convertido en el centro de atención en sus vidas.
—Emperatriz madre, yo…, no sé cómo es que esto ha llegado a este grado de descuido, el emperador fue notificado del ingreso de Lady Tamara como concubina, pero las obligaciones y el gran trabajo del emperador parece haber opacado esta situación, inmediatamente ordenaré que se realice una boda con la novena concubina y se le dé todos sus privilegios —dijo Eva mirando a Sion quien solo mira a Tamara.
La bellísima niña está ahí sentada como una dama de la alta sociedad, totalmente inmune a lo que se dice, no ha bajado la cabeza como le contaron que siempre hacía, no tenía ese aire agraviado que debería tener, en cambio, se ve orgullosa de sí misma, es más, no lo ha mirado en ningún momento y menos le ha hecho una reverencia, un acto de rebeldía sin precedentes, pero en ese salón, parece que a nadie le importaba.
—¿Emperador?, me gustaría saber su opinión, ya que fue quien hizo llevar a Lady Benz a sus aposentos sin haberla desposado, creo que ees una falta de respeto a una noble —dijo Mora mirando a Sion con advertencia.
Sion vio a Mora y se puso rojo de ira, realmente no entiende por qué esa mujer está metiéndose en este asunto.
Mora no es la madre de Sion, la madre de Sion fue la primera emperatriz, y Mora es quien al ser la segunda emperatriz, le juró al difunto emperador que Sion subiría al trono al ser el primogénito, aun por sobre su propia descendencia, sin embargo, Mora no lo hizo por tonta o estúpida, claro que no, ella tiene sus razones, unas muy claras y estratégicas.
—Emperatriz madre, desde que Lady Tamara entró al palacio ya se la considera una concubina, solo quería buscar mi derecho a engendrar un hijo —dijo tranquilo, mientras que Mora asiente con una sonrisa fría.
—Pues lamento informarle al emperador que no es así, una doncella entra a palacio puede ser por varias razones, es por eso que se realiza una boda específica para las concubinas, las amantes no tienen ceremonias, las doncellas que entran para ser damas de compañía de las damas de alto rango, también tienen una ceremonia.
—Incluso, la sirvienta Nelly tuvo una ceremonia para ser la doncella de Lady Tamara, paso de ser una doncella de limpieza a ser una dama de compañía para la supuesta novena concubina.
—Emperador, emperatriz, obviamente, no se ha tratado bien a Lady Benz en este tiempo, además, ella no debería ser una concubina, ella por su raíz familiar, debe ser la primera esposa —dijo Mora esperando la reacción de Sion y no tardó en ponerse furioso.
—Madre, ella entró, para ser mi concubina, no tiene nada que ver contigo —dijo apretando los dientes, mientras que Salek se pone de pie y lo mira con una cara osca y de advertencia.
Tamara miró a la madre emperatriz como pidiendo permiso para hablar y así fue.
—Tamara, cariño, dime tu opinión —dijo Mora tomando la mano de Tamara con suavidad. Sion se sintió muy irritado, esto no le gusta para nada, algo aquí está muy mal y parece que se va a poner peor.