Victoria Adame García regresa del más allá para cobrar venganza. Polo Hernández no comprende que está pasando, pero siente una presencia extraña dentro de su coche.
NovelToon tiene autorización de Maria Esther para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Me voy y no vuelvo jamás
Noelia salió de allí, no sentía ni una pizca de remordimiento (no conocía esa palabra).
Pero algo raro estaba pasando, ella sintió que todo le daba vueltas, y así, de pronto, Noelia cayó de bruces al suelo.
Allí permaneció hasta que alguien la encontró y llamó a la policía. Eso fue porque ella estaba manchada de sangre.
Al checar la sangre se dieron cuenta de que era la misma del hombre que encontraron muerto en una casa pequeña de madera.
Con todas las pruebas que la delataban, fue encarcelada bajo los cargos de asesinato en primer grado.
Séfora se dio cuenta de todo porque la misma Noelia la llamó para que buscara a un abogado.
¿Por qué lo hiciste, Noelia?, has matado al chamán.
No lo hice con intención, fue un accidente, se defendió ella.
Le clavaste las tijeras en varias ocasiones, ¿a eso le llamas accidente?
No era yo, lo juro.
Ni como ayudarte, amiga, estás hasta el chongo de hundida.
Por favor, Séfora, ayúdame.
Juro que estoy haciendo lo posible, pero tú no cooperas.
Noelia fue llevada al consultorio del hospital.
Séfora se quedó esperando afuera. Dentro del consultorio, Noelia recibió una noticia inesperada.
Está usted embarazada, dijo el médico de la cárcel de mujeres.
¿Cómo es eso posible?, tengo tres meses que no tengo actividad sexual, dijo Noelia tratando de ocultar su vergüenza.
Tiene 12 semanas de gestación, pero es raro que el feto no se aprecie bien. Parece más bien una masa de sangre.
Noelia no supo qué decir.
Solo que permanecerá en prisión hasta el juicio.
Más tarde, Séfora llegó con el abogado.
Séfora, ayúdame, estoy embarazada.
La cara de Séfora demostró toda la sorpresa de que era capaz.
¡¿Qué has dicho?! ¡¿Embarazada?! ¡Dios!
Polo es el padre de mi hijo, pero no sé si lo quiero tener.
No digas eso, es una vida que se está formando dentro de ti.
Algo en Noelia estaba cambiando. Estaba perdiendo la noción del tiempo. Poco a poco se le iban olvidando sus propósitos de estar en un cuerpo ajeno. Es más, no se acordaba de eso.
Yo no sé qué hacer, no me acuerdo de nada de lo ocurrido, ¿qué hago aquí?
Estás fingiendo, ¿verdad?, Séfora no podía ocultar su incredulidad.
¿Séfora?, tú eres mi vecina, ¿verdad?
Séfora no salía de su asombro. Noelia, mataste a un hombre.
Eso no es posible, ¿qué hombre?
Además, debes cuidar al hijo que llevas en tu vientre.
¿Qué hijo?, no entiendo nada.
El abogado intervino, no se preocupe, haremos todo lo posible por sacarla de aquí, pero tiene que decirme toda la verdad. Por favor, déjeme a solas con ella, dijo dirigiéndose a Séfora.
Ella esperó afuera en un pasillo.
Más tarde...
Creo que ella no está consciente de la realidad. No acepta haber matado a nadie. Además, no sabía que está embarazada. Y no tiene idea de quién puede ser el padre. Yo como su abogado recomiendo que la vea un especialista. Ella no recuerda nada de lo que pasó una hora antes.
.
.
En otra parte nada recomendable; hiciste todo mal, cómo pudiste embarazarte, eso fue lo que arruinó todo. Ahora vas a vagar por ahí sin ton ni son. Y yo no puedo hacer nada. Estarás perdida en el tiempo y el espacio.
¿Entonces?, ¿qué va a pasar conmigo?, yo estoy muerta, dijo Victoria. Necesito un lugar para descansar.
Jamás vas a descansar, a menos que...
¿Qué?, interrumpió ella.
Si ese bebé muere, tú volverías a poseer ese cuerpo, pero dado el estado en que te encuentras, eso no podrá ser posible. Ya hasta Polo se restableció, no podrás vengarte de él.
Ayúdame, por favor, no puedo quedarme así para siempre.
Tú tuviste la culpa te hubieras cuidado. Ahora ya no hay remedio. Actúa como puedas, pero ya no cuentes conmigo. A ver como te libras de esto.
Saúl se fue para siempre. Victoria observó todo a su alrededor. Todo estaba en penumbras, las almas pasaban a su lado sin prestarle atención, cada quien en su propio mundo.
Era obvio que ninguna de esas almas era feliz, cada quien estaba pagando lo que hicieron en vida. Lo raro era que Victoria fue víctima, sin embargo, el odio que sentía hacia Polo la hundía en ese pozo.
"Jamás saldré de aquí", "no podré vengarme de Polo". "No sé cómo hacer para que ese bebé muera en el vientre de Noelia".
Victoria buscaba afanosamente cómo vengarse de Polo, y cómo matar a ese bebé que venía en camino. Le echaba todas las ganas, pero no lograba encontrar una solución. Desde ese lugar en tinieblas, podía ver a Polo en su empresa y a Noelia en la cárcel, tratando de recordar cómo había llegado ahí. Y también quería saber quién era el padre del hijo que estaba esperando.
"¡Maldición!, Séfora está ayudando a esa mujerzuela", se dijo para sus adentros. Se sentía imposibilitada para actuar, ya que había perdido el apoyo de Saúl.
"Algo tengo que hacer", pero no se qué.
.
.
Mientras que Polo estaba discutiendo con Baltasar. No se ponían de acuerdo en quién debía estar en ese despacho.
Entiende, Polo, has perdido la práctica, ya van varios errores que cometes, si sigues así iremos directo a la quiebra.
Pues es que tú no me la pones fácil, además, he tenido muchos problemas de salud, se defendió Polo.
Por eso mismo quiero encargarme yo, te aseguro que arreglaré el problema.
Al ver la determinación en sus ojos, Polo no tuvo más remedio que aceptar.
Está bien, pero solo un tiempo prudente, yo seguiré siendo el CEO.
Claro, ya verás cómo resuelvo esto.
Más tarde, Polo recibió una visita.
Séfora, ¿qué haces aquí?
Vengo a decirte que Noelia está en la cárcel, y además, está embarazada.
Polo casi se atraganta con su propia saliva.
¿Qué, cómo que está embarazada?, ¿y por qué está en la cárcel?
Es una historia muy larga de contar, pero tienes que apoyarla, ella espera un hijo tuyo.
Yo no quiero tener un hijo con ella, es mala. Ella me recuerda mucho a Victoria.
Para nada, ella es Noelia, ve a verla, está asustada. Te prometo que te digo la verdad.
Polo observó a Séfora sin decir nada. Luego, después de una pausa dijo: Está bien, iré, pero a la primera que vea que mi vida está en peligro me voy y no vuelvo jamás.