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Entre Sangre Y Promesas

Entre Sangre Y Promesas

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor tras matrimonio / Reencuentro
Popularitas:6.3k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

El día que Sofía Reyes descubrió que debía casarse con Santiago Ferrer, su mejor amigo de toda la vida, decidió alejarse de él.
Santiago hizo lo mismo.
Pero años después, un secreto familiar, un imperio peligroso y una muerte inesperada los obligarán a volver a encontrarse.
Y algunos destinos… simplemente no se pueden evitar.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

Sofía

Papá había sido un gran hombre.

Un hombre fuerte, respetado, temido por muchos y amado profundamente por nosotros.

Mientras íbamos camino a su entierro, sentía que el mundo se movía más lento, como si el tiempo estuviera atrapado en una especie de niebla pesada que no me dejaba pensar con claridad.

Santiago conducía.

Su camioneta negra avanzaba silenciosa por la carretera mientras mi madre y yo llorábamos en el asiento trasero.

Él no decía nada.

Solo conducía.

Y nos dejaba llorar.

Entendía.

Siempre había sido así con nosotros, incluso cuando éramos jóvenes. Santiago nunca fue bueno consolando con palabras, pero sí sabía cuándo quedarse cerca y cuándo guardar silencio.

Eso era suficiente.

Mi madre secó sus lágrimas con un pañuelo.

—Debo darle las gracias a Karen —dijo con voz cansada.

Levanté la mirada.

—Estoy de acuerdo.

Ninguna de nosotras lo había esperado.

Karen había tomado el control de muchas cosas desde la noche anterior: las llamadas, las flores, la logística del funeral, la recepción de los invitados.

Lo hizo con una serenidad sorprendente.

—Jamás imaginé que reaccionaría así —continuó mi madre.

—Yo tampoco.

Guardamos silencio un momento.

Pero había algo que no me atrevía a decir en voz alta.

Me preocupaba Luciano.

Desde el momento en que murió papá, él había tomado la dirección de la familia sin siquiera pasar por la junta.

Y nadie lo había cuestionado.

Todos sabían que así sería.

Papá lo había criado para eso.

Luciano no era el tipo de hombre que dudaba cuando tenía que tomar una decisión.

Pero había algo que me inquietaba.

Luciano jamás lloraba.

Nunca.

La única vez que lo vi quebrarse fue en el hospital cuando confirmaron que papá estaba muerto.

Desde ese momento… nada.

Ni una lágrima más.

Ahora parecía tranquilo.

Sereno.

Demasiado sereno.

Y eso era lo que me preocupaba.

Porque cuando tu hermano mayor es un algodón de azúcar contigo… sabes perfectamente cuando está ocultando una tormenta.

La camioneta finalmente entró al cementerio.

Había muchas personas.

Más de las que esperaba.

Cuando bajamos del vehículo, vi a Luciano y a Karen cerca del lugar de la ceremonia.

Karen recibía a los invitados.

Agradecía su presencia con elegancia y respeto.

Luciano estaba a su lado.

Alto.

Serio.

Intocable.

Santiago nos ayudó a bajar de la camioneta y caminó con nosotras.

Cuando él apareció, muchas personas se pusieron de pie.

Era inevitable.

Ahora Santiago Ferrer era el líder de toda la organización.

Y ese tipo de poder se notaba.

Los hombres lo saludaban con respeto.

Algunos inclinaban ligeramente la cabeza.

Santiago caminó directamente hacia Luciano.

Se miraron un segundo.

Luego Santiago lo abrazó.

—Lo siento —dijo.

Luciano asintió levemente.

No dijo nada más.

La ceremonia comenzó poco después.

El sacerdote era amigo de la familia, así que sus palabras fueron cercanas, humanas, llenas de recuerdos sobre mi padre.

Habló de su disciplina.

De su inteligencia.

De su amor por su familia.

Yo lloré durante casi toda la ceremonia.

Cuando llegó el momento de las palabras finales, Luciano se acercó al atril.

El silencio fue absoluto.

Lo observé con el corazón apretado.

Su voz salió firme.

Habló de papá con respeto, orgullo y gratitud.

Recordó su carácter fuerte, su visión, la forma en que siempre protegió a la familia.

Y aunque sus palabras eran hermosas…

Luciano no se quebró.

Ni una sola vez.

Mi madre se acercó a él al final del discurso y lo abrazó.

Y entonces supe que estaba sosteniéndose solo por nosotros.

Después de la ceremonia, Santiago nos llevó de regreso a casa.

Mi madre no quería quedarse sola.

Así que esa noche dormí con ella.

Nos acostamos juntas como cuando yo era una niña.

Lloramos durante horas.

Hasta que el cansancio nos venció.

Antes de quedarme dormida pensé en algo que me rompió el corazón.

Papá no estaría en mi boda.

Ni siquiera en esa boda extraña, falsa, obligada.

Aun así…

Había querido tener la ilusión.

La ilusión de que él me entregara en el altar.

Cuando desperté a la mañana siguiente, mi madre ya no estaba a mi lado.

Bajé las escaleras.

La encontré en la sala hablando con Luciano y Santiago.

—Buenos días —murmuré.

Ellos me miraron.

Santiago asintió ligeramente.

Fui a la cocina.

Matilde, nuestra ama de llaves de toda la vida, ya tenía el desayuno listo.

—Debes comer, niña —dijo con cariño.

Me senté.

Intenté comer.

Pero el huevo revuelto en mi plato parecía de plástico.

Jugaba con el tenedor sin mucho interés.

Mi madre entró a la cocina.

Se sentó frente a mí.

Me miró con seriedad.

—Te tienes que casar la otra semana.

Levanté la cabeza.

—¿Qué?

—Luciano no se queja —continuó—. Luciano hace lo que tiene que hacer.

Guardé silencio.

—Pero antes solo se encargaba de los Manrique —dijo—. Ahora es el líder de la familia Reyes.

Suspiró.

—Y tiene un compromiso con Karen.

La miré confundida.

—Si algo le llega a pasar —continuó—, los Manrique harán lo que tengan que hacer porque tu hermano no cumplió su palabra.

Entendí inmediatamente.

—Así que quítale un peso de encima —dijo—. Ya hablé con Santiago.

—¿Y qué dijo?

—Que no tiene problema.

Hizo una pausa.

—Solo cree que se vería mal celebrar una boda tan pronto.

—Tiene razón.

—Por eso propuso algo —continuó—. Una boda civil ahora… y en el tiempo que dijiste, la ceremonia religiosa.

Me quedé pensando unos segundos.

Luciano tenía demasiadas cosas encima.

Papá muerto.

Una familia que dirigir.

Una guerra que empezar.

—Está bien.

Mi madre suspiró con alivio.

—Gracias por entender.

La miré.

—No quiero que Luciano se enferme.

—Yo tampoco.

Organizar todo fue más sencillo de lo que imaginé.

Encontrar un notario dispuesto a cancelar otro matrimonio para realizar el nuestro… y guardar silencio…

Fue increíblemente fácil.

Santiago tenía razón en algo.

Con suficiente dinero…

Puedes comprar muchas cosas.

Incluso el silencio.

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Luz Daira Rodrigez
claro ya no era el amigo ahora era el esposo el hombre que estaba dispuesto a protela con amor🥰
ShaLop
Vea salió fichita la vieja 🤭
ShaLop
Ya salió el traidor 🤭
D∆&∆n∆👑💜🏰
excelente narraciones muchas bendiciones 🙏
Luz Daira Rodrigez
si no estoy mal el traidor es el tio🤭
Viviana Maldonado
pensé una tregua .vean q se gustan yhaganelamor a puertas cerradas,q para la guerra ....hay tiempo y espacio
Margalenis
no se pero ese tio no me convence para nada y creí que es el. el que quiere el mando del hermano y lo mato ahora va por el sobrino 😂
Mariela Alejandra Gonzalez
para mí que el tío tiene mucho que ver con todo lo que está pasando.
Viviana Maldonado
preg el padre de Santiago no tenía cada fuerte qhaya escondido algo q ayude encontrar los q quieren matarlos? o algo en computador?
Viviana Maldonado
cada vez mejor se pone la historia
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