NovelToon NovelToon
El Eco De Un Encuentro (Segunda Parte De "Bertha")

El Eco De Un Encuentro (Segunda Parte De "Bertha")

Status: En proceso
Genre:Malentendidos
Popularitas:450
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Esther

La emotiva historia de dos gemelos que no sabían la existencia de su padre. Cuando lo conocen muchos sentimientos encontrados se posesionaron de su mente y de su corazón.

NovelToon tiene autorización de Maria Esther para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ella tiene agallas

El resto del día, Marco no se pudo concentrar en el trabajo, el solo pensar en Zoé le daban escalofríos por todo el cuerpo.

Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos, pero era casi imposible no fijarse en esa mujer tan hermosa y sexi.

Después de cerrar, Gisela fue al despacho de su esposo.

Hola, amor, hoy fue un día bastante bueno. ¿Por qué hoy no fuiste a la cocina como haces siempre?

Perdón, es que tuve muchas cosas que hacer, dijo Marco, levantándose de la silla.

¿Por qué huele a perfume de mujer?, ¿quién estuvo aquí?, preguntó Gisela de manera casual.

Marco titubeó como si hubiera hecho algo malo, eh, nadie estuvo aquí, amor. He estado ocupado todo el día. No me cuadraban las cuentas, pero ya todo está bien.

Gisela sintió que algo no estaba bien, Marco actuaba de modo raro.

¿Seguro que no te pasa nada, amor? Estás muy raro y nervioso.

No me pasa nada. Por favor, estoy muy cansado, me bañaré y después iré a dormir.

Marco salió del despacho sin siquiera darle un beso a Gisela quien se sintió excluida de sus pensamientos.

Cuando Gisela fue al cuarto, Marco estaba profundamente dormido, era obvio que se había bañado antes.

Gisela vio el cuerpo de Marco a través de las sábanas se podía ver que él estaba completamente desnudo. Una ola de calor subió hasta su cabeza y le recorrió todo el cuerpo.

Sus deseos eran enormes, pero Marco tenía otros planes y, entre ellos estaba el dormir, dormir y dormir.

Y allí estaba ella parada a un lado de la cama observando a Marco.

Como cosa que parecía hecha adrede, Marco se movió y la sábana cayó al suelo, dejando al descubierto un cuerpo hermoso em todo su esplendor. Él continuó dormido.

Muy a su pesar, Gisela se acostó a su lado y trató de dormir, pero el saber a Marco a su lado y desnudo le quitaba el sueño.

Levantó la sábana del suelo y tapó a Marco, después de unos minutos que le parecieron una eternidad Gisela logró conciliar el sueño.

En esta ocasión ella se levantó primero y preparó el desayuno, no habían contratado muchacha, la antigua se había ido con el novio sin despedirse.

El olor del desayuno despertó a Marco, después de bañarse y perfumarse bajó al comedor.

Mm, esto huele bien, dijo, dando un beso a Gisela. Buen día, amor.

Poco después, todos sus hijos se sentaron a la mesa. Bueno día, papá, Gisela, saludaron todos.

Después del desayuno, cada quien se fue a sus respectivos menesteres. El transporte escolar recogió a Ariel.

Al quedar solos, Gisela lo confrontó; amor, ¿qué te pasa?, te noto raro desde ayer.

¿Por qué dices eso?, no me pasa absolutamente nada.

Bueno, está bien. Yo solo preguntaba, ¿nos vamos al trabajo, mi amor?

Se oyó como si fueran a viajar juntos, pero el restaurante estaba al lado, solo tenían que cruzar el pasillo a la casa de al lado.

De todos modos, caminaron juntos. No es que Marco dejara de amar a Gisela, sino que se sentía atraído hacia Zoé, aunque él todavía no lo sabía.

Cuando Gisrla entró en la cocina, Alex y Santos ya estaban ahí.

Sara llegó cinco minutos después que Gisela.

¿Hay algo especial que preparar para hoy?, preguntó Sara.

Santos le dio una hoja, este es el menú, si quieres puedes empezar por el punto E. Nosotros haremos lo demás.

Ok, Sara empezó con lo que le dijeran.

El día transcurrió normal. Marco fue a la cocina a hablar con Gisela.

Amor, voy a salir, tengo algunas diligencias que hacer.

Cuídate, amor.

Marco se subió a su coche, y fue a hablar con su abogado. Zoé se las ingeniaba para saber donde andaba Marco porque justo en ese instante ella se presentó en el bufete de abogados.

Hola, señor Marco, qué coincidencia encontrarlo aquí.

Yo no creo en las coincidencias, ¿acaso me anda siguiendo?, dijo Marco, respetuoso.

Claro que no, aquí tengo a mi abogado, vine a consultarle algunas cosas sobre la herencia de mi padre, dijo Zoé poniendo cara de "niña buena y regañada".

Perdón, no quise decir eso.

No hay problema, ¿usted también tiene herencia?

No, al contrario, yo vengo a dejar mi herencia.

¿De verdad?, ¿y a quién le vas a dejar herencia?, dijo ella tuteándolo por primera vez.

Tranquila, esto es confidencial.

¿No me tienes confianza?, dijo ella pasando su mano sobre su brazo.

Marco sintió como si un trueno lo traspasara. Casi no te conozco, dijo quitando su mano de su brazo, muy sutilmente.

Aquí cerca tengo mi casa, si quieres vamos, te juro que no muerdo.

No, tengo muchas cosas que hacer, con permiso.

Marco se fue a su auto y arrancó sin voltear a ver a Zoé en ningún momento.

Ella se quedó parada viendo cómo Marco se perdía de vista.

Luego, subió a su auto y arrancó para el lado contrario.

Estaba decidida a conquistar a Marco, no le importaba luchar contra el que fuera con tal de que Marco fuera suyo.

Él había logrado que su prometido la dejara en paz al lograr que lo pusieran preso.

En verdad le gustaba, aunque lo conocía muy bien, pero eso era lo de menos, lo seguiría hasta que él accediera a complacerla.

Se presentaba seguido en el restaurante, pedía hablar con Marco, pero por una causa o por otra, Marco no la atendía.

Santos le preguntó a Alex sobre esa señora.

¿No se te hace raro que venga seguido a buscar a Marco?

Sí, ¿qué será lo que está tramando?

Es obvio que quiere "bajarle" el esposo a Gisela, dijo Santos en voz baja.

Yo no creo que Marco se preste para esas cosas, ya ves que ni siquiera quiere hablar con ella.

Sí, pero una cosa es lo que haga aquí y otra lo que haga fuera de casa, donde nadie lo ve, susurró Santos.

Tienes razón, ¿le decimos a Gisela?, le dijo Alex tratando de no parecer metiche.

No, deja que ellos se arreglen solos, Gisela no es la clase de mujer que descuida a su esposo, ella tiene agallas.

Ambos chicos se rieron, Gisela volteó a verlos.

¿De qué se ríen ustedes?, ¿qué no ven que hay mucho trabajo, aún?

Ellos se disculparon y se pusieron a seguir cocinando.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play