Antonio Kühne llega a la ciudad con un único propósito firmar un contrato con la familia Blackmore.
Émily Blackmore, universitaria, hija del empresario Joseph Blackmore. Creció con el amor de sus padres, pero con la llegada del nuevo socio de su padre todo cambiara.
secretos muy oscuros seran revelados, infidelidades, surgirá un amor netamente prohibido.
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capítulo 14
Salgo del baño y lo veo posicionado en la entrada mirando todo el restaurante, camino lo más disimulada que puedo y lo agarro del brazo que no se de cuenta que estoy mareada.
— Estás borracha, cierto — me dice y yo miro a otro lado haciéndome la loca.
No respondo y me abre la puerta para que entre a su auto.
Llegamos a lo que supongo que es su casa y con nervios lo tomo de la mano y entramos lo cual no me rechaza y subimos en el elevador, el cuál siendo como que mucho calor me tambaleó y el me agarra fuerteme de maldad restriego mi trasero y el gruñe.
— No hagas eso — me susurra.
Y lo repito dos veces más y el respira agitado.
— mierda — me dice y me voltea estampandome un beso.
Llegamos y el me carga como un costal de papás, entramos y me baja en las escaleras para volverme a besar.
— Me matas cada maldito segundo, cada vez que te veo, te deseo Emily — me dice con lujuria mordiendo mi labio inferior.
— Yo también, Antonio.
— Se escucha delicioso mi nombre en tus labios, ya quiero escucharte gemir encima mío — sentencia.
Nos besamos bruscamente buscando mis labios, me quita el vestido poco a poco sin dejar de besarme me tira a la cama y caigo sentada y está vista que me da de el con esos músculos y tatuajes me matan tanto que me mojo más de lo que ya estoy, se desabrocha el cinturón y se quita la ropa, lo veo y sonrió maliciosamente.
Me meto su miembros a la boca saboreandolo bastante dándole circulitos en la punta y lamiendo toda su longitud, ahora cambia y mi mano se apodera de su miembro haciendo movimientos rápidos.
— Mierda.
Me quita la mano y mi cuerpo cae completamente en la cama, llena de deseo veo como pone su miembro en la punta de mí entrada y deseo me muevo querindolo.
— Tranquila — me dice entrando suavemente mientras busca mis labios.
— Ya entro — me dice.
Se mueve lento al principio mientras me acomodo a toda su longitud, es demasiado grande.
— Emily, que perfecta eres — me dice bruscamente.
Se hunde en mi interior con movimientos rápidos que yo grito de deseo, en un movimiento rápido me pone en 4 y todo mi culo al aire ingresa rapidamente sin perder le tiempo y me embiste duramente.
— Más Antonio, por favor — le ruego.
Va más rápido y duro y se me ponen los ojos blancos del deseo, empiezo a temblar con la llegada del orgasmos y sus movimientos me desconcentro del mundo.
Tiemblo fuertemente y nos venimos al mismo tiempo, cae a mí lado y respiramos agitados.
El se aparta pero yo le monto una pierna y lo abrazo el no dice nada, solamente se deja, y caemos en los brazos de morfeo.
Me levanto con un dolor de cabeza y miro al hombre que está a mi lado y me está abrazando, tomo una foto para guardarla. viendo que no estaba tan borracha porque recuerdo todo lo de a noche, pero no voy a salir corriendo yo quería y el también.
Entro al baño y me cepillo, me baño con todo lo que el tiene aquí y salgo viendolo todavía dormido.
Me puse una camisa de el que me queda grande y bajo las escaleras.
ANTONIO KUHNE
Me despierto y la mujer que estaba conmigo anoche no está me adentro al baño y hago todo.
Salgo con la toalla enrrollada y me pega un olor a comida delicioso me pongo una pantaloneta.
Bajo las escaleras encontrándome con la mujer que compartir ayer la noche, que durmió en mi cama y no me disgusto.
— Buenos días — me sonríe poniendo el plato en la mesa.
— No sabía que te gustaba, así que hice huevo lo más básico, un omelette con champiñon, queso mozarrella— me explica poniendo el plato frente a mí.
Nadie me había cocinado a excepción de mi madre.
— Gracias — le digo.
Luego de que terminamos de comer en un completo silencioe levanto y recojo los platos.
— yo lavo — le arrebato el plato de la mano.
Termino de lavar y me acerco a darle un pequeño beso en los labios.
Me siento en frente de la televisión y la prendo, hago que ella se acerque a mi y vemos unas película.
— Tienes dulces — pregunta de repente la miro levantando una ceja.
— Abajo en la nevera — indico.
Hanna es la única que compra dulces aquí.
La veo trayendo barras de chocolate y se vuelve se sienta a mi lado.
Veo como saborea el chocolate y se mete un pedacito a la boca y atrevidamente ella me besa pasandome el chocolate.
Por esa sola acción y el roso se levanta mi miembro.
— Mierda — sentenció.
La miro fríamente por esa acción me descontrola está mujer y esto no puede pasar, pero no puedo aguantar que otro hombres toque lo que es mío.
Me niego a que toquen a estar mujer.
Es mía y solamente mía.
Pasamos la tarde juntos y no me desagrado cada momento, solo que la llamo su hermano y la lleve rápidamente a su casa.
No la quería llevar no la quería soltar y me está jodiendo no tener su presencia siempre he acostumbrados a estar solo.
Solo y ahora no me siento bien.
— Mierda, tengo que alejarme de ella o va a ser la perdición de todo mi imperio — sentenció fríamente.