Ella reencarna en el segundo libro de una saga, es la protagonista que perdona al infiel de su esposo, pero ella no esta dispuesta ni a casarse, así que hará todo lo que pueda por cambiar su historia.
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Capitulo 14
Iris y Cassian regresaron a casa con las flores en sus manos. Al llegar, Edrian salió a recibirlos con gesto expectante. Ambos le contaron lo sucedido durante el camino, aunque Iris decidió ocultar lo referente a Kael; apenas mencionó que había hallado las flores necesarias. Al final, Edrian los puso al tanto de lo ocurrido en la tienda y de los nuevos problemas que traía consigo la caprichosa princesa.
Edrian les dio una palmada en el hombro a ambos.
—Los veré en la cena. Padre desea hablar con todos nosotros. No se retrasen. —Dicho esto, se marchó con paso firme.
Cassian permaneció un instante más, clavando su mirada en Iris.
—Iris… ¿ya confías en tus hermanos o sigues siendo igual de testaruda?
Ella suspiró, cansada pero sincera.
—Confío en ustedes. Sé que me quieren, aunque a veces no lo demuestren de la mejor forma.
Cassian asintió y, con un gesto protector, la atrajo a sus brazos, depositando un beso en la coronilla de su cabeza.
—Quiero que sepas que cuentas conmigo para lo que necesites. Sé que puedes cuidarte sola, pero incluso los más fuertes necesitan ayuda en los momentos más difíciles.
El ambiente cálido se rompió cuando Rowan apareció en el corredor. Vestía impecable, con un aire arrogante y calculado. Sus ojos se clavaron en Iris con una evidente molestia.
—Mira el desastre que eres… ¿no se suponía que estabas enferma?
Iris rodó los ojos, harta de su tono.
—¿Siempre tienes que aparecer para arruinar el momento?
Rowan arqueó una ceja con prepotencia.
—Alguien tiene que recordarte tu lugar. Mientras tú juegas a ensuciarte en bosques y jardines, nosotros mantenemos el nombre de la familia intacto.
—¿Perdón? —Iris lo fulminó con la mirada—. Si tanto te molesta mi existencia, ¿por qué no te ocupas de la tuya y me dejas tranquila?
Rowan chasqueó la lengua, con gesto burlón.
—Porque tu “tranquilidad” suele convertirse en problemas para todos. Te comportas como una niña malcriada que cree que el mundo gira a su alrededor.
Cassian dio un paso al frente, interponiéndose entre ambos, con la voz grave y firme.
—Ya basta, Rowan. No tienes derecho a hablarle así.
Rowan lo miró sorprendido.
—¿Ahora también la defiendes? Hermano, no confundas cariño con indulgencia. Si alguien no pone límites a esta… obstinación suya, terminará arrastrándonos a todos.
Cassian apretó la mandíbula, controlando su molestia.
—Ella no es tu carga ni tu responsabilidad. Y si vas a estar cerca de nosotros, más te vale aprender a respetar a tu hermana.
Rowan se tensó, pero mantuvo la compostura, sonriendo con esa frialdad altanera que lo caracterizaba.
—No se preocupen, la dejaré en manos de su “caballero protector”. —Se inclinó apenas, con falsa cortesía, y se marchó sin mirar atrás.
Iris bufó, cruzándose de brazos.
—¿Ves lo que te digo? Es un fastidio con patas.
Cassian soltó una risa baja, aunque aún serio.
—Sí, pero no te preocupes. Mientras yo esté aquí, no volverá a faltarte al respeto.
Iris llegó a su habitación, donde Mery ya la esperaba con un balde de agua tibia, toallas limpias y un vestido preparado. La joven doncella la ayudó a bañarse, a desenredar su larga cabellera y a ponerse un vestido azul claro, sencillo y cómodo para lo que dictaba la moda de la época. Frente al espejo, Iris se retocó el maquillaje con cuidado, aplicando sus propias cremas para atenuar algunas marcas en su rostro. Sus labios se curvaron en una sonrisa satisfecha. Nadie sospecharía la aventura que acababa de vivir.
Al rato salió hacia el comedor. Al entrar, como de costumbre, su familia ya estaba reunida. La gran mesa estaba llena de fuentes, copas y velas. Cassian, atento, le hizo un gesto para que se sentara entre él y Edrian. Iris obedeció, agradecida por tenerlos a ambos a su lado, como si fueran su escudo contra el resto. El silencio inicial fue roto por la voz grave de Cedric, su padre.
—Iris, veo que ya estás mejor. Me alegra. —Levantó su copa antes de soltar la bomba—. Mañana mismo mandaré una carta al marquesado para que el marqués Valerius venga a conocerte y concretar la fecha de la boda.
Iris soltó una risa seca y fastidiada.
—¿Otra vez con lo mismo?
Selene, su hermana, rodó los ojos con evidente molestia.
—No entiendo cuál es tu problema. Cualquier mujer en el reino daría lo que fuera por ser la prometida del marqués.
—Claro, porque lo único que tienes en la cabeza son joyas y fiestas —replicó Iris con ironía.
Seraphine, su madre, dio un golpe con el abanico sobre la mesa.
—¡Ten respeto! No puedes seguir rechazando las decisiones de tu familia. Ese matrimonio asegurará nuestro prestigio.
Iris se reclinó en la silla, divertida.
—¿Prestigio? Más bien diría que buscan venderme como una moneda de cambio.
Rowan no tardó en intervenir, con esa voz fría y prepotente que siempre usaba contra ella.
—Tus caprichos ya rayan en la estupidez. El marqués es un hombre influyente. Cásate y cumple tu deber.
Cassian apretó la mandíbula, pero Iris alzó una ceja, manteniendo la calma.
—¿Mi deber? Mi deber es vivir, Rowan. Y antes muerta que casada con ese mujeriego, sádico y mentiroso marqués.
Un silencio sepulcral se apoderó de la mesa. Cedric golpeó con fuerza su copa contra la mesa, furioso.
—¡Basta ya! ¡No toleraré más insolencias bajo mi techo! Si no quieres acatar tu destino, entonces no eres digna de esta familia. Desde este momento, no tendrás techo ni privilegios. Quedarás en la calle como cualquier mendiga.
Mery, que servía en silencio, dejó caer una cuchara del susto. Cassian y Edrian se tensaron de inmediato, listos para defenderla, pero Iris estalló en carcajadas.
—¡Oh, padre! —dijo entre risas—. Eso me parece excelente. Antes vivir libre bajo las estrellas que ser la esposa de un desgraciado como Valerius.
Seraphin la miró como si hubiera perdido la cordura. Selene murmuraba algo sobre la vergüenza de la familia, mientras Rowan observaba con un brillo de desprecio en los ojos.
Edrian rompió el silencio, indignado.
—Padre, ¡esto es absurdo! Iris no puede ser echada de esta manera.
—¡Cállate, Edrian! —gruñó Cedric, tajante.
Cassian tomó la mano de Iris bajo la mesa, dándole un apretón protector, mientras ella sonreía con altivez, desafiando a todos con su sola mirada.
me tienes con los ojos llorosos luego de leer este extra 😭😭😭
Al menos en otro plano, pudieron ser felices 😭😭.