Me obligaron a casarme con un hombre que no amaba, ni el a mi. En el camino aprendi a vivir como la esposa del segundo principe de Cassttle, resignada a morir como la princesa despreciada.
Hasta que llego el. Estaba segura que no volveria a verlo nunca y ahora resulta que esta aqui y que es el hermano mayor de mi esposo. El principe heredero.
Amarlo de la manera en que lo hacía era un pecado, uno dificil de no cometer, controlar el deseo que sentia por el, era una guerra que irremediablemente habia perdido, fue imposible no caer en su juego... de Seducción
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14. El frio de su Alma
𝗣𝗼𝘃 𝗔𝗹𝗲𝗷𝗮𝗻𝗱𝗿𝗼 𝗫𝗶𝗼𝗻
Sentía su corazón latir cada vez más lento, la puse en el piso y puse mis manos en su pecho. No la dejaría morir, ella no moriría hoy, no mientras yo pudiera hacer algo por ella.
Comencé a concentra toda mi magia vital en mis manos y pasarla a su cuerpo.
— ¿Que haces Alejandro? ¡Sueltala!
Escuchaba sus pasos venir hacia mi, querian detenerme, nadie me iba a detener. Cree un circulo de fuego a nuestro alrededor, nadie podria pasar.
— No lo hagas Alejandro, puedes morir —
— Hijo basta, suelta a esa mujer.
Mis padres intentaba detenerme, pero no me importaba. Ella estaba volviendo, escuchaba su corazón comenzar a latir con más fuerza.
Sentia mi cuerpo debilitarse, pero tenia que resistir, solo un poco mas, todo mi cuerpo temblaba. Cuando de repente ella dio un respiro largo, abrio los ojos y me miro, sus ojos se veian tan rojos, como dos preciosos rubíes.
— Alejandro.
— Alicia estas bien — susurre con alivio
Ella sonrio y sus ojos volvieron a cerrarse, necesitaba descanso y al parecer yo tambien, mi cuerpo cayo hacia un lado sin energía, cai a su lado y tome su mano, estaba tan fria, como siempre y eso no importaba porque era lo mas cálido que mis manos habian tocado. El fuego se bajo y todos corrieron hacia nosotros. Mis padres llegaron a mi lado llorando. Mi madre me abrazo.
— ¿Que hiciste, Alejandro? Podias haber muerto, la vida de nadie vale mas que la tuya. ¡Eres el emperador!
— Ella salvo mi vida, su vida valia mas para mi.
Mi madre se alejo y me miro con horror, mi padre la abrazo y la veia llorar en su pecho. Remus llego y se lanzo al cuerpo de Alicia.
— Alicia, esposa. ¿Por que lo hiciste? No te vayas, no quiero perderte, perdoname por favor — Remus sollozo abrazando su cuerpo.
— Ella no ha muerto, solo necesita descanso.
El subio la cara y me miro. No podia descifrar lo que veia en su rostro. No me importaba, el solo se quedo en silencio y siguió abrazando a Alicia.
— El baile término quiero a todo el mundo fuera del palacio.
Todos se iban, cuando llegaron los médico a recogernos, intentaban separarnos pero la mano de Alicia no soltaba la mia, era como una roca congelada atrapada en la mia.
— Denme un momento — Ellos nos soltaron y yo me acerque mi cara a la suya y susurré en su odio — Estoy bien, preciosa, necesitas descansar, yo te esperare.
Remus subió la cara de su pecho y me miro, sé que él me había escuchado, vio hacia nuestras manos. Comencé a acariciar sus dedos y ella fue abriendo la mano hasta que me soltó, rápidamente nos llevaron hacia nuestra habitación, quería ir con ella, pero sabía que yo también necesitaba descanso.
Cuando me acostaron en la cama, mi madre padre y Rick estaban aqui. Mi madre no dejaba de llorar, mi padre intentaba calmarla, Rick se acerco a mi.
— Su majestad¿Que necesita?
— Ve a su habitación, vigila que todo este bien y avisame cuando despierte.
— Como usted diga, majestad.
El salio de la habitación y cerro la puerta. Mi madre comenzo a gritar.
— ¿Que haz hecho, Alejandro? ¿Cuál es el interes en esa mujer? Tu no debiste salvarla, ella daria su vida por el emperador y todo estaria en paz, ahora, casi mueres por traer a la vida a esa mujer...
Yo solo me desconecté, ella seguía gritando, pero no tenía interés en escucharla, rogaba que Alicia estuviera bien. Iria y quemaría el maldito imperio de roux, le mandaría a su lindo hijo estatua en una caja de regalo, como una "ofrenda de paz". Los haría pagar.
Cerré los ojos y caí en un sueño profundo, soñando con aquellos días en el bosque, aquel frío en mi piel, se sentía cálido, mi magia de fuego contrarrestaba su hielo, éramos compatibles en todos los sentidos.