Pues creer en el amor en 28 días
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capitulo 14
—¿Puedo ayudarte?,— dijo Roberto.
—Como ves ya estoy por terminar, además no te enseñaron a tocar la puerta, pude morir de un infarto —
—La puerta estaba abierta además no hables de modales cuando es obvio que tú no los tienes sino ¿ Por qué me mojaste?—
—Si te moje es porque tú te lo buscaste, eso de recargar me tu cosa esa no está bien — dijo Camila un poco avergonzada señalando la hombría de Roberto, él no sabía si reír ante tal ocurrencia.
—Esta bien me voy, yo aquí de buena gente ofreciendo mi ayuda y tú qué me desprecias— Si que Roberto era el rey de la ironía más que dolido parecía una burla, salió de la habitación entre risas mientras que Camila estaba molesta, Roberto había salido a revisar su club mientras que Camila se quedó a terminar su habitación, empezó anochecer y por alguna extraña razón Camila empezó a extrañar la presencia de Roberto, cómo era posible que ella lo extrañará si apenas y se conocían además debía de odiarlo se supone que es su rival en los negocios.
Roberto había ido a supervisar su club, pero no podía concentrarse, por más que quería ponerle atención a los balances financieros no podía en su mente estaba Camila algo debía estar mal con él jamás una mujer lo había sentir tantas cosas a la vez no era Simone deseo, había veces que quería solamente abrazarla, otras veces solo la quería hacer enojar le gustaba ver cómo ella no se dejaba controlar era tan diferente, tomo un vaso de licor lo bebió mientras iba a su salón privado dónde podía ver todo lo que pasaba en el club, una de las bailarinas ingreso a dónde el estaba ella iba a dispuesta a seducirlo ya antes lo había hecho así que sabía que le gustaba a Roberto, él no opuso resistencia cuando ella entro tal vez lo que le hacía falta era tener sexo para no recordar a Camila, la chica desabrochó el pantalón dejando expuesto su miembro, ella se lo llevo d la boca era cierto el comenzó a excitarse pero era de imaginar a Camila pensando que ella era la que hacía tal cosa, el imaginaba que eran los dulces y rosados labios de Camila que abrazaban su hombría, el comenzó a disfrutar la humedad bocal de aquella chica que no se dio cuenta del error que cometió al nombrarla Camila, Roberto había vaciado todo su escencia en la boca de ella, cuando terminó volvió a la realidad no era ella, que le estaba pasando que no había dejado de pensar en Camila esa mujer lo estaba enloqueciendo por completo.
—Sal de aquí — Ordenó Roberto.
—Catiño no seas cruel conmigo podemos pasarla muy bien —
—¡He dicho que te largues— volvió a gritar, ella al verlo enfurecido tomo sus cosas y se retiro, Roberto tomo sus cosas y salió a su ahora hogar.
Después de una larga jornada de limpieza Camila se dispuso a descansar, preparo palomitas de maíz y se dispuso a ver una película pero debido al cansancio se quedó dormido en el sillón, Roberto al ver el gran desorden que había en la sala se apresuró para reprender a Camila pero al verla dormir se olvidó de todo el desastre que había hecho y es que ella se veía muy tierna, frágil, Roberto acarició su mejilla y dijo:
—¿Qué me estás haciendo Camila?, Que no puedo poner sacarme de mi mente—
Por un tiempo la estuvo contemplando, hasta que la tomo en sus brazos y la llevó hasta su habitación donde la acomodo para dormir.
—Si que tienes el sueño pesado mujer—