Después de caminar durante días moribunda, atormentada y al borde de la muerte, Christine es rescatada por un extraño hombre que la acoge en su tétrica y solitaria casa, ofreciéndole su ayuda desinteresadamente.
Pero pronto se dará cuenta de que todo lo que acontece en ese lugar es de lo más tenebroso y sobrenatural, y de que ese hombre no es quién aparenta ser.
¿Qué insólitos huéspedes habitan aquella morada?
¿Quién se esconde tras ese oscuro hombre?
Y la pregunta más importante:
¿Lograra ella sobrevivir a tantos hechos ocultos?
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Me gustaría que estuvieras a mi lado...
Más allá de la Eternidad...
- Cap. 14
Recuerdo que iba cabalgando, el caballo corría deprisa. Me complacía cabalgar por mis tierras contemplado todas mis posesiones, todo lo que me pertenecía… Era agradable. Pero de pronto y como de la nada apareció un hombre mayor, siniestramente vestido, con una capa negra y larga que le cubría todo el cuerpo, y un gran sombrero que le tapaba gran parte del rostro, aun así recuerdo rasgos característicos de su cara. Sus ojos profundos y amenazadores y su piel envejecida repleta de arrugas, no era un hombre grande ni alto, pero aún así intimidaba. Recuerdo que el caballo se asustó bruscamente y comenzó a dar zancadas, por más que lo intenté no conseguí mantener el equilibrio y caí violentamente al suelo, rodando y rodando hasta que llegué a parar a un río. La corriente era muy rápida, había un gran caudal, e arrastró varios kilómetros. Traté de salir de allí nadando con todas mis fuerzas, pero era imposible nadar a contra corriente.
Además las espuelas que llevaba clavadas a los pies no ayudaban con su peso. Me hundía y las fuerzas se me agotaban. Lo último que recuerdo es estar bajo el agua intentando respirar y salir a la superficie, después todo se tornó oscuro. Lo siguiente que recuerdo fue despertarme en mi cama, pensé que había conseguido sobrevivir y que alguien me había llevado hasta allí. Pero sería cuestión de días en que me diera cuenta de que en realidad estaba muerto y lo único que había hecho había sido vagar por la casa.
Unas semanas después aquel hombre apareció justo en la puerta de mi casa vestido con las mismas ropas y con el mismo sombrero y tan solo me dijo que a partir de ese mismo instante ese sería mi principal y último destino, mi cárcel y mi penitencia. Pero que no sería eterno, tendría veinte años para pensar en todo lo que había hecho y que después de que me hubiera arrepentido por todo el daño infligido, al transcurrir esos veinte años dejaría de deambular como un espectro. Todos los recuerdos y actos que hubiera realizado se borrarían para siempre, como si nunca hubiera nacido. La injusticia para el injusto.
Recuerdo esas últimas palabras suyas.
Aquello parecía sacado de un cuento terrorífico. ¿Cómo podía ser real algo tan espeluznante?
Pero había algo que no encajaba.
- Pero ya han transcurrido veinte años y todavía sigues aquí.
William la miró mostrando de nuevo una inofensiva y tranquilizadora sonrisa.
–Todavía no se han cumplido, pero queda muy poco tiempo. Pero me quede el tiempo que me quede...
Dijo de repente acercándose a Christine y apoyando su mano en la de ella...
- Me gustaría que fuera a tu lado, aunque cada segundo que pasa estoy más y más seguro de que no tengo ningún derecho a hacerte pasar por algo así. Me gustaría que eso fuera decisión tuya.
Los ojos de este practicamente le rogaban, pero sus labios permanecían cerrados.
- Quiero quedarme a tu lado todo el tiempo que tú lo desées.
Al escuchar aquello William suspiró con fuerza y cerró los ojos sobrecogido por la bondad y la dulzura de Christine.
-Yo solo deseaba salvar tu vida de aquella muerte fácil que te aguardaba en ese traicionero bosque. Nada más.
Le dijo en un intento de disculparse de nuevo por haberla llevado a su casa desde el primer momento.
Christine sonrió con verdadera sinceridad.
- Y lo hiciste, me amparaste y me salvaste de haber muerto herida y desnutrida, y es algo que te devolveré durante toda mi vida. Pero creo que ahora es mi turno.
William la observó con el ceño fruncido... - Pienso que si yo estoy aquí en este momento preciso es por alguna importante razón, no estoy aquí por casualidad, estoy segura de que el destino me ha enviado aquí por alguna explicación razonable, y mientras la descubrimos me encargaré de que tus días sean al menos un poco más dichosos.
William estaba sorprendido ante aquella reacción por parte de ella.
- ¿No me temes, incluso más que antes? Lo que acabo de contarte es algo escalofriante.
- Creo que te he temido demasiado, tanto que creo que ya no me queda más a lo que temer,
Dijo ella emitiendo una pequeña risotada...
-No me importa quién fuiste, o lo que hicieras, eso ya está en el pasado, en un pasado muy lejano. Y a pesar de que hayas hecho cosas horribles yo pienso en la redención y en el perdón, y mirándote a los ojos puedo ver tu dolor y tu arrepentimiento. Y también creo que todo el mundo tiene el derecho indispensable de empezar de nuevo.
La noche transcurrió tranquila. Conversaron hasta altas horas de la madrugada. Hasta que finalmente el cansancio venció a Christine, que desfalleció en pocos segundos apoyada en el sofá. William la subió con cuidado a los aposentos y la observó durante minutos y minutos preguntándose como un ángel tan inmenso como ella podía estar a su lado y no huir de lo poco que quedaba de él.
- Christine.
Una dulce voz susurraba su nombre.
- Christine.
Volvió a llamarla de nuevo.
Abrió los ojos, levantando los párpados muy despacio.
–Siento despertarte, pero debo comprobar cómo se encuentran las heridas.
William la observaba plácidamente desde un lateral de la cama.
Esta se erguió en la cama con cuidado, William se acercó a ella y la destapó con sumo cuidado, tratando de no tocar demasiado ninguna parte dolorida de su anatomía. Comprobó el vendaje de los pies y lo desdobló despacio intentando rozarlos lo mínimo posible.
Para Christine era algo increíble y a la vez fascinante que encontrándose en el estado en el que se encontraba todavía pudiera tocarla de esa forma, estaba muerto, pero para ella él estaba muy vivo.
Continuará...
hayyy súper mega grandiosa historia.