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La Reina De Hielo

La Reina De Hielo

Status: Terminada
Genre:Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Giselle Sara

Abigail Frost, princesa de la familia de hielo más poderosa del Norte.

Mis padres, el Rey y la Reina de Hielo, me mandaron a la Academia Nocturne porque mi poder nunca despertó.

En esa academia todos tienen poderes: fuego, viento, sombras, rayos. Yo no tengo nada. Me llaman mestiza, me rechazan y me humillan con la túnica gris de los débiles.

Lo que nadie sabe es que no soy una mestiza.

Soy la primera Reina de Hielo en 1000 años. La única que puede convertirse en LOBA BLANCA. Mi poder es inmenso, capaz de congelar academias enteras.

Y cuando mi loba despierte, todos los que me llamaron débil se arrodillarán.

¿Te atreves a entrar a la Academia Nocturne?

NovelToon tiene autorización de Giselle Sara para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA OTRA MITAD DEL HIELO

El silencio en la habitación de la Torre Plateada se podía cortar con la misma daga de hielo que mi padre usaba para entrenar.

Arian se quedó inmóvil. Sus ojos grises, idénticos a los que yo vi en mi espejo durante 19 años de desprecio y burlas, me recorrieron de arriba abajo. Miró mi bata blanca, el aura de escarcha radiante que flotaba de mis hombros, y la marca de pareja en mi cuello que emitía destellos en blanco y negro.

Kieran llegó un segundo después, agitado, pisando fuerte sobre las losas de piedra. Su sombra se alargó hacia Arian por instinto de protección, pero en cuanto vio al chico, se detuvo en seco.

"Por la Luna..." murmuró Kieran, mirando fijamente a Arian y luego a mí. "Es... es como si fueras tú, Abigail. Pero es un varón."

Arian retrocedió un paso, pegándose a la pared de piedra helada. Apotó su mano contra la cabecera de la cama y apretó los dientes, mostrando una mezcla de defensiva y orgullo roto.

"¿Qué clase de broma de la corte es esta?", dijo Arian con una voz áspera, profunda pero temblorosa. "¿Hermana melliza? Yo no tengo familia, 'Reina Blanca'. A mí me dejaron en una choza en los límites del Reino de Sombras con este maldito pedazo de hueso al cuello."

Se tocó con rabia el colgante de colmillo negro que colgaba de su pecho. El mismo colgante que yo conocía tan bien.

"Arian, por favor, escucha", me acerqué un paso, levantando las manos para mostrarle que no llevaba armas. "No es una broma. Acabo de enterarme. Nuestros padres... el Rey Elias y la Reina Lyra... están en la Torre Azul. Ellos me lo dijeron todo hace diez minutos."

Arian soltó una carcajada amarga, sin una gota de humor.

"¿Elias y Lyra? ¿Los Reyes del Hielo? ¿Los mismos que mandaban a ejecutar a los niños mestizos? Por favor. Si yo fuera hijo de la realeza, no habría pasado hambre, frío y palizas en las minas de sombra creyendo que era una basura sin poder."

"Te escondieron para salvarte la vida", interrumpió Kieran, avanzando con respeto pero con tono firme. "Arian... yo soy Kieran. Hijo del Rey de Sombras. La mujer que te crió en el exilio... era mi tía."

Arian clavó su mirada en Kieran. Se notaba la tensión en su postura, la desconfianza cultivada durante años de ser el paria de la academia.

"Sé quién eres, 'Príncipe de Sombras'", escupió Arian. "Todos te conocen. Y sé quién es ella. La gran Reina Blanca que salvó a 4000 soldados. ¿Y ahora vienen a decirme que la heroína del mundo tiene un hermano gemelo desecho que viste túnica de sin poder?"

"Tú no eres ningún desecho", dije, sintiendo un nudo en la garganta y lágrimas de hielo cayendo por mis mejillas. "Arian, naciste con poder. Con un poder gigante, al igual que yo. Nacimos con el Poder Blanco dividido en dos. Yo nací con la Luz y la Creación... y tú naciste con el Vaciado y la Absorción."

Arian se congeló. Su mirada bajó a sus propias manos.

"¿De qué estás hablando?"

"Nuestro padre vio tu poder cuando tenías cinco minutos de nacido", continué, acercándome un poco más a pesar del frío denso que comenzaba a emitir su cuerpo de forma inconsciente. "Tu poder de absorción casi congela el alma de mamá al tocarla. Papá tuvo miedo. Dijo que eras una amenaza para la profecía del único heredero y quiso matarte. Mamá te puso ese colgante negro para sellar tu energía por completo y te envió lejos para que vivieras. A mí me puso un sello blanco para conectar nuestras energías y mantenerte con vida desde la distancia."

Arian se llevó la mano al pecho, apretando el colmillo negro hasta que sus nudillos se pusieron blancos.

"¿Me estás diciendo... que pasé 19 años siendo escupido, humillado y llamado mestizo... porque mi propio padre quiso matarme al nacer y me encadenó esta porquería al cuello?"

"Arian..."

"¡No me toques!", gritó, y de pronto, una ráfaga de aire helado y oscuro salió de su cuerpo, haciendo vibrar las paredes de la torre. No era sombra común. Era hielo negro, denso, un vacío que absorbió el calor del cuarto en un segundo.

Kieran me puso inmediatamente detrás de él, desplegando sus alas de sombra para frenar la onda expansiva.

"Su poder está despierto bajo el sello", advirtió Kieran, sorprendido por la fuerza del impacto. "El sello está a punto de romperse solo."

La puerta de la habitación se abrió de golpe. Elias y Lyra entraron precipitadamente. Mi padre llevaba la mirada llena de culpa y su brazo blanco brillaba con intensidad; mi madre tenía los ojos rojos de tanto llorar.

Al ver a Elias, Arian cambió por completo. La rabia en sus ojos grises se transformó en un odio puro y concentrado.

"Tú...", murmuró Arian, mirando al Rey de Hielo. "Tú eres el monstruo que me dio la vida y quiso quitármela cinco minutos después."

"Hijo...", la voz de Elias tembló. Paso a paso, el antiguo Rey tirano se acercó, desplomándose de rodillas sobre el suelo helado frente al chico. "Hijo mío... cometí el error más grande de mi vida. La cobardía y el miedo a las profecías me cegaron. Si quieres mi vida para saldar la deuda, tómala. Pero no odies a tu hermana. Ella no sabía nada."

Arian miró a su padre arrodillado, luego a mi madre, y finalmente a mí. Su respiración era agitada. Se quitó de un tirón la túnica plateada de sin poder, dejándola caer al suelo.

"No quiero tu vida, anciano", dijo Arian con frialdad, aunque las lágrimas comenzaban a resbalar por sus mejillas. "Lo único que quiero es lo que me quitaron. Mi nombre, mi poder y mi lugar."

Se llevó las dos manos al colgante de colmillo negro.

"Arian, espera", grité. "Si rompes el sello de golpe sin ayuda, tu poder de absorción puede consumir la Torre entera."

"Deja que la consuma", respondió él.

Con un chasquido seco que resonó en todo el edificio, Arian fracturó el colmillo negro con sus propias manos.

Un estallido de luz blanca y grietas oscuras inundó la habitación. El aire se volvió congelante al instante. Vi cómo los ojos de Arian pasaban de un gris apagado a un blanco brillante y abismal, rodeado por un aura de helada pura que buscaba devorar cualquier energía a su alrededor.

La otra mitad del Rey Blanco había despertado. Y no venía con intenciones de perdonar tan fácilmente .

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Kim ji sa-ra
está muy buena me gusta mucho
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