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The Silent Luna of Silver Crown

The Silent Luna of Silver Crown

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Mujer despreciada / Enfermizo / Completas
Popularitas:52.8k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Celeste Marín fue abandonada frente a toda la manada el día de su ceremonia. Sin Alpha, sin voz y con su madre agonizando en una clínica privada, quedó marcada como la esposa muda que nadie quería proteger.
Dos años después, Damián Valcárcel regresa a Silver Crown decidido a cerrar un matrimonio político que nunca deseó. Pero en cuanto se acerca a Celeste, su lobo reconoce un aroma imposible: jazmín nocturno, lluvia fría y una promesa de luna que ningún contrato puede romper.
Celeste no quiere un dueño. Quiere recuperar la voz que le arrebataron, destruir a la familia que la usó y descubrir por qué su madre desapareció al despertar. Damián no quiere otra Luna. Quiere a la mujer que su lobo ya eligió, aunque los Ancianos, una falsa salvadora y una manada entera intenten separarlos.
Cuando la verdad del incendio salga a la luz, Celeste tendrá que decidir si acepta el vínculo que la consume o si rechaza al Alpha que una vez la dejó sola ante todos.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

Capítulo 13: Dedos sobre la palma

El pasillo de Nocturna estaba lleno de gente fingiendo no mirar.

Después de la caída de Camila, todos querían saber quién era Celeste Marín. La esposa muda del Heredero Alpha. La consultora que había desarmado a una actriz delante de media producción. El fantasma detrás de La Pluma de Luna, aunque nadie se atrevía a decirlo en voz alta.

Celeste avanzó con la tableta contra el pecho.

Damián caminaba a su lado.

Demasiado cerca.

No lo suficiente.

Odiaba esa segunda parte.

—El auto está en el acceso privado —dijo él.

Celeste escribió en el teléfono mientras caminaba.

Iré con Mateo.

Damián leyó sin detenerse.

—Mateo está revisando cámaras.

Entonces iré sola.

—No.

La palabra fue baja.

Celeste se detuvo.

Varias cabezas giraron y volvieron a fingir trabajo.

Ella levantó la pantalla.

No me das órdenes.

Damián inhaló, lento.

Su aroma se volvió más denso. Cedro oscuro rozando tormenta. El pasillo se estrechó aunque no se moviera una pared.

—No era una orden.

Celeste alzó una ceja.

Él cerró los ojos un segundo.

—Sonó como una.

Ella asintió.

—Estoy intentando no hacerlo.

Eso no debía importarle.

Importó.

Un asistente pasó entre ambos con una pila de carpetas y chocó contra el hombro de Celeste. La tableta resbaló. Damián la atrapó antes de que cayera.

También atrapó la mano de Celeste.

Piel contra piel.

La reacción fue instantánea.

No calor común. No un simple escalofrío. Fue electricidad líquida subiendo desde los dedos hasta el codo, metiéndose bajo la cicatriz invisible de su garganta, abriéndose paso por su pecho como una flor hecha de relámpagos.

Celeste dejó de respirar.

Damián también.

Sus ojos cambiaron a oro.

*Nuestra.*

La palabra de su lobo golpeó el pasillo. No audible para humanos. Tal vez ni para otros lobos. Pero Celeste la sintió en la palma, en los huesos, en el lugar exacto donde él la sostenía.

Su propia loba respondió.

No con frases.

Con un gemido.

Un sonido vivo.

Celeste tiró de la mano.

Damián la soltó de inmediato.

Demasiado rápido.

Como si tocarla le doliera.

Como si soltarla también.

—Perdón —dijo.

Otra vez esa palabra.

La gente miraba.

Celeste necesitaba decir algo. No podía escribir con los dedos temblando. Su teléfono casi se le cayó.

Damián lo vio y extendió la mano, palma arriba.

—Escribe aquí.

Ella lo miró como si hubiera perdido la cabeza.

—Solo hasta que puedas tomar el teléfono.

Era una mala idea.

El peor tipo de mala idea: una que su cuerpo quería.

Celeste apoyó un dedo sobre la palma de Damián.

El contacto volvió a encender el hilo.

Él no se movió.

Ni siquiera respiró.

Ella trazó despacio:

No vuelva a tocarme sin avisar.

La piel de la palma de Damián se tensó bajo cada letra. Cuando terminó, él cerró los dedos un instante, no sobre ella, sino sobre el mensaje que acababa de recibir.

—Entendido.

Celeste retiró la mano.

La ausencia dolió.

Pequeña. Ridícula. Inaceptable.

*Otra vez.*

No.

*Otra vez.*

No.

Damián apartó la mirada hacia el final del pasillo, como si también estuviera peleando una guerra interna.

—Hay algo que necesito preguntarte.

Celeste recuperó el teléfono.

¿Qué?

—Cuando te toco, ¿duele?

La pregunta la dejó sin respuesta.

Sí.

No.

Ambas.

Escribió:

No sé qué es.

Damián leyó y el dorado en sus ojos se apagó un poco, no por calma, sino por preocupación.

—Yo tampoco.

Mentira.

No completa, quizá.

Pero él sabía más que ella. Su loba sabía más que ambos.

Antes de que pudiera escribir otra pregunta, Mateo apareció al final del pasillo.

—Interrumpo lo que sea que esté pasando con toda la falta de vergüenza del mundo.

Celeste apartó el teléfono.

Damián gruñó.

Mateo sonrió.

—Buenas noticias: encontré quién filtró a Camila los accesos al guion. Malas noticias: usaron una cuenta de Red Thorn y una IP de la hacienda.

La electricidad desapareció.

El peligro volvió.

Celeste escribió:

Inés.

Damián leyó.

Su mandíbula se endureció.

—No lo sabemos.

Mateo levantó una mano.

—Aún no. Pero alguien en la casa les abrió la puerta.

El pasillo de Nocturna ya no parecía lleno de curiosos.

Parecía lleno de posibles testigos.

Celeste guardó el teléfono y miró a Damián.

La palma de él seguía abierta.

Como si el mensaje aún ardiera ahí.

Ella no debía confiar en esa mano.

Pero quizá podía usar lo que esa mano despertaba para encontrar a quien seguía moviendo hilos desde la casa.

La palma de Damián siguió ardiendo en su memoria después de que él se fue.

Celeste odiaba esa distracción. Había archivos que revisar, cámaras que comparar, accesos de hacienda que Mateo le había enviado en carpetas cifradas. Y aun así, cada vez que apoyaba los dedos sobre la mesa, recordaba la textura de su piel y la descarga eléctrica subiendo por su brazo.

Su loba, todavía sellada, se movía como una sombra bajo agua.

*Cerca.*

No.

*Útil.*

Celeste se detuvo.

Eso sí podía aceptarlo.

Si el vínculo reaccionaba a presencias, mentiras y distancias, quizá no era solo amenaza emocional. Quizá también era sensor. Abrió una hoja nueva y escribió:

Reacciones físicas junto a Damián.

Luego añadió:

No confundir deseo con prueba.

Era una advertencia.

Y una esperanza.

Mateo llegó con los registros de red a medianoche.

—Tenemos accesos desde la hacienda durante la edición del video de Camila y durante el cambio de permisos de Elena.

Celeste abrió la carpeta.

Las horas coincidían con momentos en que Inés estaba en cenas públicas y Damián fuera del territorio. Alguien usaba permisos heredados, no cuentas activas.

—Fantasma administrativo —dijo Mateo.

Celeste escribió: Los fantasmas tienen manos.

—Y horarios. Me gusta.

Damián apareció en la puerta, atraído por el cansancio de ella más que por el ruido.

—¿Encontraron algo?

Celeste le mostró la pantalla.

El vínculo vibró cuando sus dedos rozaron.

Esta vez no retiró la mano de inmediato.

Primero guardó la prueba.

Después permitió que el calor existiera tres segundos más.

Solo tres.

Suficientes para saber que era real.

Luego volvió al archivo, porque la realidad también necesitaba pruebas.

1
Marleys Sofia Cervantes
Me gustó muy diferente a la que he leído que más son conejos todo el tiempo aquí ni supimos en qué horas fue 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Marleys Sofia Cervantes
Todos juntos como debe ser
Marleys Sofia Cervantes
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
que víva los novios
Sofia Carruso
por algo se empueza
Sofia Carruso
La ley llegó tarde pero llego
Sofia Carruso
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏 Celeste
Sofia Carruso
A patear el trasero 👏🤣👏🤣👏🤣
Sofia Carruso
Una madre siempre será una madre
Dmary
linda , merecía su final feliz
Sofia Carruso
Juntos por la libertad y el amor
Sofia Carruso
Espectacular 👏👏👏👏👏👏
Sofia Carruso
Arturo faltas tu por caer
Sofia Carruso
Mateo y Valeria hacen una bonita pareja
Sofia Carruso
Con madres así para que enemigas
Sofia Carruso
Bien Paloma
vamos tu puedes
Sofia Carruso
Juntos
siempre
luchando
Sofia Carruso
😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Que lindo
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Sofia Carruso
Entre cielo y tierra no hay nada oculto
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Sofia Carruso
De aquí tu eres dueña de tu destino
Sofia Carruso
Todos están aprendiendo lecciones de vida
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