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Nunca Es Tarde Para El Amor

Nunca Es Tarde Para El Amor

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Embarazo no planeado
Popularitas:25.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa ángulo

esta hermosa novela se trata de una mujer que dejó de vivir sus sueños juventud por dedicarse a sacar adelante a sus hermanos también nos muestra que que no importa la edad para conseguir el amor.

NovelToon tiene autorización de Rosa ángulo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 13

José, tranquilízate —dijo Vivian—. El hombre de 42 años, si lo miras de frente, parece de solo 32. Es demasiado apuesto… parece sacado de una película.

Victoria le dio una suave patada por debajo del mesón para que no siguiera hablando.

Vivian soltó el tenedor, pero aun así continuó:

—Además, a pesar de que Enrique tiene 28 años, es un hombre muy maduro.

Mauricio sonrió.

—Así que tu galán tiene 28… espero conocerlo muy pronto. Y ese bebé —añadió con firmeza— lo cuidaré como si fuera mío.

José miró a su hermana. Iba a reprocharle que el hombre con el que se había involucrado fuera tan joven, pero cerró la boca.

Recordó cómo ella, al saber de su orientación sexual, no lo juzgó; lo abrazó y le dio palabras que aún llevaba grabadas en el alma.

¿Quién era él para juzgarla?

En su mente solo deseó una cosa: que ese hombre fuera bueno.

Porque si no lo era… él mismo se encargaría de hacerlo entender.

—¿Cómo me dijiste que se llama? —preguntó—. ¿Enrique… Quintero?

Ese apellido le sonaba, pero no lograba recordar de dónde.

—Espero que te merezca —dijo finalmente.

Victoria sonrió. En los ojos de su hermano, ningún hombre la merecía.

—Fernanda se pondrá feliz de verte —continuó José—. Ahora que vive sola, la visito más a menudo. Su esposo le compró una casa inmensa, preciosa. Aunque su suegra no quería que se fuera de su lado, la señora Raquel es una excelente mujer, muy amorosa.

—En una semana cumple 58 años y sigue luciendo joven. Me llegó la invitación, aunque sabes que odio a algunos miembros de la familia Torre… pero por esa mujer haría cualquier cosa. Incluso ya diseñé un vestido espectacular para ella. Me encantaría que me acompañaras; se pondrá muy feliz al verte.

Victoria dudó.

—La verdad no estoy segura de ir… no fui invitada.

—Eso es solo una excusa —respondió José—. No fuiste invitada porque la anfitriona no sabía que estabas en el país. Tú sabes que esa mujer te adora.

Victoria recordó el día en que Franco la dejó.

Raquel había ido a su casa, la abrazó y le dijo:

Él no te merece. Mereces algo mejor. La vida nunca se olvida de las personas buenas.

—Esperemos que llegue ese día —murmuró Victoria.

Se levantó.

—Te llevaré a tu habitación —dijo Mauricio, tomándola de la mano.

Al entrar en la habitación donde ella se había quedado las dos veces anteriores, notó que las pocas cosas que había dejado seguían ahí.

En la pared, ahora, había una inmensa foto suya.

La acarició con ternura.

—Para José eres una heroína —dijo Mauricio—. No solo eso: eres su madre, su amiga, la mujer que dejó todo por ustedes. Él habla de ti con tanto amor… ahora entiendo por qué.

Le dio un beso de buenas noches.

Vivian fue llevada a su habitación. Estaba feliz.

—¿Puedo pintar mi habitación de rosado?

—Claro que sí, mi pequeña —respondió José—. Del color que quieras.

Salió de la habitación y se acercó a Mauricio, dándole un beso suave.

Victoria, ya en su cuarto, buscó en Google el nombre de Enrique Quintero. Aparecían muchos, pero ninguno era él.

—¿A quién buscas? —preguntó Vivian, asustándola.

—¿Y tú qué haces aquí?

—No puedo dormir. Sentí que alguien me jalaba los pies.

Victoria suspiró.

Esa pequeña había sido demasiado consentida… ahora quería adueñarse de su cama.

—Está bien —dijo—. Solo por hoy. Mañana te vas a la tuya. Ya estás grande, y aun así quieres conquistar a un hombre de 42 años.

—No me has dicho a quién buscabas.

—A Enrique Quintero… pero no aparece.

Vivian tomó el teléfono y buscó.

—Aquí hay uno: Enrique de la Torre Quintero. No tiene fotos, pero dice que es multimillonario, dueño de una de las empresas de tecnología más importantes.

Por un momento pensaron que podía ser él, pero descartaron la idea.

—No te preocupes —dijo Vivian—. Mañana llamaré a Andrés.

Se acurrucó a su lado y se quedó dormida.

Victoria acarició su abdomen, que comenzaba a notarse apenas… y también se durmió.

A la mañana siguiente, José entró a la habitación y al ver a Vivian allí se rió.

—Sigue siendo una niña.

Se acercó a Mauricio.

—Ha sufrido mucho… ¿puedes creer que su madre iba a permitir que su padrastro abusara de ella?

Mauricio quedó impactado.

¿Qué madre permitiría algo así?

Antes de irse a su empresa de diseño, José se acercó a Victoria y la besó.

—Quiero que te quedes con Mauricio. Llévala al médico para iniciar sus controles prenatales. Avísame todo. Me preocupa… tiene 36 años, y los médicos dicen que puede haber riesgos.

Mauricio preparó un desayuno saludable.

Entró a la habitación, pero Victoria seguía dormida.

—Victoria —dijo con delicadeza—, creo que se te pegaron las cobijas. Las mujeres en tu estado deben desayunar temprano.

Ella se levantó, un poco avergonzada.

Enrique llevaba quince días en París con su esposa, Melissa Moretti.

Ella había inventado mil excusas para acompañarlo, y él no había podido evadirla.

Al llegar al apartamento, la encontró sentada en el sofá, con una pijama azul muy sensual.

La miró largo rato y se acercó para besarla.

Melissa despidió a la empleada con una mirada.

Luego se lanzó sobre él, besándolo con pasión, diciéndole cuánto lo amaba.

Enrique intentó seguirle el ritmo… pero no pudo.

Cerró los ojos y pensó en Victoria.

Su cuerpo reaccionó al instante.

Entre besos y caricias, murmuró:

—Victoria… te he extrañado tanto.

—¿Qué acabas de decir? —preguntó Melissa, alterada—. ¿Quién es Victoria?

Él intentó evadirla.

—No sabes de qué hablas…

—¡Acabas de decir su nombre! —gritó—. ¿Me estás poniendo los cachos?

Enrique se pasó la mano por el cabello.

—Respóndeme —dijo ella, llorando—. ¿No es importante? ¿Eso significa que me engañaste?

Él bajó la mirada.

—Lo siento… no volverá a pasar.

—¿Crees que soy estúpida?

Melissa apretó los puños.

Durante años había tolerado escuchar el nombre de su prima.

Ahora aparecía otra mujer.

No.

No estaba dispuesta a perder a Enrique.

Y así como se había deshecho de la anterior…

también lo haría con esta.

1
Yohana patricia Aguancha
Un poco enredada la redacción q
Zoraida Rodriguez
x favor queremos ver el final
Martha Alvarado
pésima novela como se te ocurre escritora rebajar de esa manera a una mujer si tú eres mujer como no le das un poco de dignidad a la protagonista ten tu un poco de dignidad al escribir una mujer nunca debe permitir que un hombre la trate como basura y seguir revolcándose con el como si nada eso no es amor eso es enfermedad mental
Cildana Gutierrez
cómo hago para seguir viendo los otros capitulos?
Lina Marcela Velasquez
estoy igual q viki..con la diferencia q Ami los pelados no me gustan..
Arely Anahi Pacheco Mezo
aaaahhhh ya no tengo uñas x tanto suspenso del capitulo, ahora si agárrate melisa pq esta no te la perdona Enrique ya veremos como te descubren todo lo malo que hiciste y ver tu caída 🤭🤭🤭
Elsa Espindola
me encantó buenísima la trama cuántas maldad hay en esa mujer
Elsa Espindola
me encantó buenísima la trama cuántas maldad hay en esa mujer
Elsa Espindola
me encantó peye. final yá terminó???
Elsa Espindola
me encantó peye. final yá terminó??? pre junto??
Mártá Orti Bia
la novela es buena pero con muy muchos errores que tenemos que descifrar pero buen relato p
Cuquy De Cristofano
tierna historia 🥰
Mayka Puche Velasquez
Hola saludos está interesante la novela , pero que no se tan larga
mariela
Victoria tu mejor decisión fue criar y educar a tus hermanos no dejarlos por amor a un hombre que por lo visto es cruel si lo hizo con su sobrino y a su hermano le quitó prácticamente la herencia a Enrique lo humillaron y lo golpearon por eso es frío y dominante.
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