En medio de una batalla constante entre los cazadores Butterfly y los licántropos...
Scott Brown, un joven butterfly que busca acabar con ambos bandos... y Julieta Hoffnung, la princesa de uno de los Clanes de los Licántropos, que busca salvar a su pueblo de los cazadores y de otros Clanes... terminan por sellar sus destinos al cruzar sus historias en una fiesta.
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Capitulo #12: Capturado
⚠️ ESTE EPISODIO ESTA NARRADO POR SCOTT BROWN⚠️
Oh querido Diario…
Hoy fui capturado por los cazadores, sin que me diera cuenta me tendieron una trampa con ayuda de un par de hombres lobo de ojos blancos. Nunca había visto a esos tontos aliarse con hombres lobo pero sí… estaban tan desesperados que lo hicieron.
—Señor aquí está, Ashy Butterfly
—Pero miren quien es… el hombre que le tiene miedo a una niñata de 20 —me burlé al reconocer a ese hombre—. El Señor Irving Kraksson… o prefieres que te llame como tú difunto padre, Monarca
—Siento tener que atarte, Scott, es solo por seguridad ya que se que eres tan peligrosa como lo fue tu tía Mayday en su juventud
—Sí, dile eso a tu Padre cuando mi tía Ashley lo hizo ¡Volar en pedazos junto a Monarc!
—Hmph, es chistoso… porque el destino te ha hecho repetir lo mismo que pasó esa perra, pero te digo algo… no eres tan distinto a esa terrorista, a decir verdad tu abuelo Lucas estaría orgulloso
—Psh, bueno… al menos soy el orgullo de mi familia, no como otros… y dime, ¿acaso crees que voy a esto me va a detener de hacerte estallar como a tu padre? Si te soy sincero pareces tan feliz que incluso otro niño de 20 años te va a dar una paliza
—Jaja, Scott, te he observado desde lo que sucedió en aquella Mansión, de verdad somos tan similares —me acarició la mejilla— Ambos estamos rotos por dentro, buscando lo que dos mujeres insensibles nos quitaron.
—¡Mi tía May no es insensible! El único insensible aquí, eres tú
—Hmph, solo piénsalo… con mi poder sobre Glaver y el nuevo Monarc y claro la sangre de tu prima y la de Charlotte, seré el creador de una nueva vida, una nueva especie humana, seré un dios… pero antes… debo agradecerte por traer a la princesa a nuestro tablero, ella es la elegida para ser la última pieza para el nuevo ser. Tus abuelos estarán encantados de conocerla
—No hay de qué, aunque si fuera tu cuidaría mis espaldas —respondí de forma burlona mientras escuchaba las explosiones que se estaban acercando—.
—Cuiden de Butterfly, mientras yo me encargo de la sombra —respondió dándose la vuelta y caminando hacia la puerta—.
—Buena suerte con eso, Irving —me burlé mientras me despedía de él mandándole un beso—.
—No olviden marcar al mocoso
—¿Qué? ¿Marcarme? —a lo lejos vi como uno de los guardias sacaba de una caja de metal, un pedazo de hierro ardiendo, con la punta en forma de un trébol de 4 hojas, lógicamente verlo me hizo sobresaltar del miedo—. ¡¡Eres un grandísimo hijo de…!!
Antes de que pudiera terminar el insulto esos malditos me agarraron de las mejillas y pusieron un hierro ardiendo en ella para marcarme como a una vaca. Cómo se podrán imaginar, que hagan eso, no es muy bonito, así que grité como si estuviera dando a luz por el infernal dolor que sentía. Debido al dolor estuve al borde de caer inconsciente y me quedé quieto sin hablar con los ojos cerrados para intentar poner mi mente en orden.
Sus guardias se pusieron frente a mí con una mirada muy fría para vigilarme, creo que es como dicen, nadie sabe qué tan peligroso es hasta que ponen a tres personas fornidas para intentar evitar que escapes.
—Hmph ¿Por qué el jefe quiere que estemos aquí con este niño, míralo es un escuálido de mierda?
—No lo sé, mi amor, solo trata de resistir, ¿sí? Qué ya casi nos pagan —añadió su compañero—.
—Oigan, cállense
—Carajo, tengo ganas de ir al baño
—¿Qué? ¿Ahora? Te dije que fueras hace unas horas, Alberto, por dios santo
—Yo también quiero ir
—Me lleva la… —respiro hondo para calmarse—. Vayan, solo no dejen que los vea el jefe
Aproveche que los otros guardias se habían ido para balancearme hacia el guardia y en un parpadeo, sujetarlo del cuello con mis piernas hasta romperle el cuello con todas mis fuerzas.
Con el guardia muerto rompí la soga moviéndome de un lado a otro de manera brusca hasta que la fricción hiciera el trabajo.
Me metí un tremendo golpe contra el suelo pero… eso era mejor que morir por lo que sea que estaba acercándose a la sala.
Con ayuda de un cuchillo que tenía el guardia corte las cuerdas y hurte todas las armas que tenía en su mochila. La verdad Intenté irme de la forma más sigilosa posible pero los otros guardias regresaron del baño.
—¡¿A dónde crees que vas?! —gritó mientras me disparaba sin filtro alguno—.
Rápidamente esquivé las balas mientras corría hacia él, lo lance contra la pared con una patada en el rostro. Su compañero por su parte trató de atacarme por la espalda pero sin inmutarme le disparé en la cabeza, tirándolo al suelo como un maniquí sin vida.
—Todo el personal por favor a…
Antes de que llamarán a más soldados me desahogué con él por lo que me hicieron en la mejilla, lo único que puedo decir es que gaste todas mis balas en ese grandísimo hijo de perra. Les quité las armas a todos esos cabrones que me habían marcado como una vaca.
—Bien, Scott —respiré hondo recargando mi pistola—. Solo debo salir de aquí y… matar a unos cuantos tipos que seguramente quieren matarme… es un domingo cualquiera, sí… un domingo común —murmuré dándome ánimos para salir—.
Salí de la sala preparado para enfrentar a los guardias, para encontrarme con algo muchísimo peor…
—¡¡El Proyecto 67 se ha escapado!! ¡¡Repito!! ¡¡Ha escapado!! —advirtió una voz desde el megáfono—.
Al salir vi como en el pasillo se formaba la silueta de un hombre bastante alto, con brazos saliendo de su espalda, con rostros humanos saliendo de sus hombros, su cuerpo estaba musculoso e imponente, sus dos brazos de lobo, eran los principales y eran del tamaño de una persona al igual que sus piernas. Por si fuera poco su único ojo se clavó en mí al cruzar miradas.
—Esto debe ser una broma —susurré al ver a esa cosa caminando hacia mi con bastante tranquilidad—.
—Pequeño… Butterfly… —susurró con distintas voces—
Irving trató de pararlo con sus hombres, pero los cazadores fueron rivales, para la sombra de los Butterfly.
—¡¡Acaben con Shaw!! ¡¡No podemos dejar que escape con las extremidades de los rehenes!! —ordenó Irving alterado—.
Y al parecer su objetivo había pasado a ser yo, con un simple salto, Shaw gritó mientras intentaba aplastarme con sus gigantescos puños, logré esquivar sus puños rodando por el suelo y le disparé todas mis balas con la esperanza de que tan siquiera funcionara.
—Los tuyos… nos arrebataron la vida y ahora nosotros… ¡¡Vamos a arrebatarte la tuya!!
Estaba quedándome sin balas y no podía entender cómo vencerlo, el tiempo se me estaba agotando hasta que pude ver una salida hacia un túnel.
Por suerte ese grandulón no podía entrar al pequeño túnel, ni moverse dentro…
No sabía quién era esa cosa, pero sin duda debía mantenerme alejado de él en todo momento.