Una historia de amor y realeza 👑
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Capítulo 18: Lo que la noche revela
La noche cayó con una calma engañosa sobre el castillo. Afuera, el viento golpeaba suavemente las ventanas, mientras dentro de la habitación el silencio se instalaba poco a poco, como si esperara algo.
Polet seguía sentada en la orilla de la cama, mirando sus manos sin realmente verlas. Todo el día había sido demasiado… demasiado intenso, demasiado extraño, demasiado nuevo. Y ahora, en ese silencio compartido, cada pensamiento parecía hacerse más fuerte.
Elliot, por su parte, permanecía de pie cerca de la ventana, observando el exterior con atención. No era solo costumbre, era precaución. Después del ataque en el bosque, no podía permitirse bajar la guardia, mucho menos en territorio ajeno.
—¿Siempre eres así? —preguntó Polet de pronto, rompiendo el silencio.
Elliot giró ligeramente el rostro.
—¿Así cómo?
—Como si todo el tiempo estuvieras esperando que algo pase.
Elliot no respondió de inmediato. Volvió la mirada hacia la ventana antes de contestar.
—Sí.
Polet lo observó en silencio.
—Debe ser cansado.
—Lo es.
Esa respuesta la sorprendió. No por lo que dijo, sino por lo fácil que lo admitió.
Polet suspiró y se dejó caer hacia atrás en la cama, mirando el techo.
—Creo que yo no podría vivir así.
—No tienes que hacerlo.
—Ya lo estoy haciendo —murmuró ella.
Elliot guardó silencio ante eso.
Polet giró un poco la cabeza para verlo.
—Oye…
—¿Sí?
—Gracias… otra vez.
Elliot la miró con leve confusión.
—¿Por qué ahora?
—Por no dejarme sola… por incluirme en todo esto… por no tratarme como si fuera… inútil.
Elliot se acercó un poco más, sin prisa.
—Nunca pensé eso.
—Lo sé… pero podrías haberlo hecho.
Elliot negó suavemente.
—No eres alguien a quien se le ignore.
Polet parpadeó, sorprendida por el comentario.
—Eso sonó… muy serio.
—Lo es.
Ella sonrió ligeramente.
—Bueno… entonces intentaré estar a la altura de esa opinión.
Elliot no respondió, pero su mirada se suavizó apenas.
El silencio volvió, pero esta vez no era incómodo. Era un silencio distinto, más tranquilo, como si ambos comenzaran a acostumbrarse a la presencia del otro sin necesidad de llenar cada espacio con palabras.
Polet se incorporó un poco.
—Entonces… ¿ya es hora de dormir?
Elliot miró la cama y luego a ella.
—Debería serlo.
—“Debería” no suena muy convincente.
—Nada en este lugar lo es.
Polet hizo una pequeña mueca.
—Eso no ayuda.
Elliot se quitó lentamente la capa, dejándola a un lado.
—Descansa. Yo me quedaré despierto un rato.
Polet frunció el ceño.
—¿Toda la noche?
—Si es necesario.
—Eso es demasiado.
—Es lo prudente.
Polet lo observó unos segundos… y luego negó con la cabeza.
—No.
Elliot la miró.
—¿No?
—No puedes quedarte toda la noche sin dormir, no después de todo lo de hoy.
—Estoy acostumbrado.
—No me importa.
Elliot arqueó ligeramente una ceja.
—Eso fue muy directo.
—Lo sé.
Polet se cruzó de brazos, mirándolo con determinación.
—Si se supone que esto es un… trabajo en equipo, entonces no puedes hacer todo tú solo.
Elliot la observó en silencio.
—Puedo vigilar yo un rato —añadió ella— y luego tú duermes.
—No.
—¿Por qué no?
—Porque no es seguro.
Polet suspiró.
—Entonces dormimos los dos.
—Polet—
—Confía en mí —repitió ella, imitando ligeramente el tono que él había usado antes.
Elliot se quedó en silencio.
Polet sonrió un poco.
—¿Ves? No suena tan fácil cuando te lo dicen a ti.
Elliot no pudo evitar una leve exhalación que casi parecía risa.
—Eres insistente.
—Y tú terco.
—Probablemente.
Hubo un pequeño silencio.
Y luego, sin más discusión, Elliot cedió.
—Está bien.
Polet sonrió, satisfecha.
—Bien.
Se acomodó en la cama, dejando espacio suficiente entre ambos, aunque no demasiado. Se cubrió ligeramente y cerró los ojos… pero los volvió a abrir casi de inmediato.
—Esto sigue siendo raro.
Elliot, ya recostado también, giró apenas el rostro hacia ella.
—Un poco.
—Un poco mucho.
—Te acostumbrarás.
Polet lo miró.
—No estoy segura de querer hacerlo.
Elliot sostuvo su mirada unos segundos.
—Yo tampoco.
El silencio volvió.
Pero esta vez…
Era más sincero.
Polet cerró los ojos de nuevo, intentando relajarse. Su respiración comenzó a hacerse más lenta poco a poco, aunque su mente seguía activa.
—Elliot…
—¿Sí?
—Si mañana todo sale mal…
Él no la dejó terminar.
—No lo hará.
Polet abrió los ojos, mirándolo en la penumbra.
—No puedes saber eso.
—No.
—Entonces…
Elliot la interrumpió con suavidad.
—Pero puedo asegurarme de intentarlo.
Polet lo observó en silencio.
Y, por alguna razón, eso fue suficiente.
Cerró los ojos de nuevo.
Esta vez, el sueño llegó más rápido.
Elliot permaneció despierto unos minutos más, observando el techo, escuchando cada pequeño sonido del lugar. Pero, poco a poco, incluso él comenzó a relajarse.
Giró ligeramente el rostro hacia Polet.
Ella dormía tranquila.
Sin sobresaltos.
Y eso… le dio una calma que no esperaba.
Cerró los ojos.
Pero justo cuando el silencio parecía completo…
Un sonido suave.
Casi imperceptible.
Elliot abrió los ojos de inmediato.
Alguien estaba afuera y no parecía ser un guardia.