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Oscuro Placer.

Oscuro Placer.

Status: Terminada
Genre:CEO / Enfermizo / Amor-odio / Completas
Popularitas:71.2k
Nilai: 4.6
nombre de autor: maucris

Laura entró en Valdez Enterprises buscando una carrera, pero encontró una perdición.

​Bastó una mirada de Adrián Valdez, su jefe, para que la ingenua joven viera desmoronarse su mundo. Lo que comenzó como una admiración profesional se transformó rápidamente en una obsesión voraz: Laura ya no trabajaba para él, vivía para él. Cada gesto, cada orden fría y cada segundo en su presencia se convirtieron en el combustible de un deseo insaciable.

​Pero tras la fachada de poder de Adrián se esconden sombras que ella no está preparada para enfrentar. En esta oficina, el deseo no es un juego, es una trampa. Y Laura, cegada por su propia fijación, está a punto de descubrir que entregarse a su jefe es un placer tan intenso como peligroso.

​¿Estás listo para cruzar la línea donde la obsesión se vuelve irreversible?

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: El Filo del Abismo.

El silencio en el piso cincuenta y cuatro se volvió una presencia física, una presión en los oídos que latía al mismo ritmo que mi sangre.

La penumbra del despacho, bañada solo por las luces ambarinas de la ciudad, suavizaba las facciones de Adrián, pero hacía que su tamaño resultara abrumador. Se alzaba frente a mí como una montaña de granito y seda, cerrándome cualquier vía de escape.

​Me acerqué para entregarle el café, pero antes de que pudiera dejar la taza sobre el mármol, su mano rodeó mi muñeca con una fuerza que me hizo soltar un pequeño jadeo.

La taza vibró sobre la mesa, derramando una gota de líquido oscuro que se expandió como una mancha de pecado sobre la piedra.

​—Mírame, Laura —su voz no era un susurro; era un comando vibratorio que me recorrió la columna vertebral como una descarga eléctrica.

​Luché por sostenerle la mirada. Él era más grande de lo que recordaba en la oscuridad, su pecho ancho bloqueando mi vista del ventanal.

Soltó mi muñeca solo para llevar su mano a mi cuello, donde su pulgar empezó a trazar círculos lentos, casi perezosos, justo sobre mi yugular. Pudiendo sentir el calor abrasador de su palma.

​—Has estado jugando a ser fuerte toda la mañana —murmuró, inclinándose hacia mí.

Su aroma a sándalo y whisky era tan denso que me mareaba

—Has estado intentando convencerme de que ya no sientes nada... Pero tu cuerpo es un traidor.

​Con un movimiento fluido y carente de esfuerzo, me rodeó la cintura y me sentó sobre el escritorio de cristal.

El frío del vidrio contra mis muslos desnudos, ya que mi falda se había deslizado peligrosamente hacia arriba, fue un choque térmico contra el calor de sus manos. Me abrió las piernas para posicionarse entre ellas, obligándome a rodear su cintura con mis muslos para no caer.

​—Adrián... —mi voz fue un ruego, una confesión de derrota.

​Él no respondió. En su lugar, tomó mis anteojos y los lanzó sobre la alfombra.

El mundo se volvió borroso, excepto él. Sus ojos eran lo único nítido, dos pozos de tormenta que me devoraban. Sus manos bajaron de mi cuello a mis hombros, desgarrando la compostura de mi chaqueta, y luego bajaron más, recorriendo mis costillas hasta hundir sus dedos en la carne de mis caderas con una posesividad que me hizo arquear la espalda.

​—¿Quieres que deje de escribir en ti? —preguntó, con su rostro a milímetros del mío.

Sentí su aliento rozando mis labios.

—¿O quieres que firme mi nombre en cada centímetro de tu piel?

​No pude responder... Solo pude cerrar la distancia.

​Cuando sus labios finalmente chocaron contra los míos, el mundo desapareció. No fue un beso tierno; fue una colisión, una reclamación de territorio, puesto que abía a poder y a prohibido.

Su lengua invadió mi boca con una urgencia que me dejó sin aire, y yo le respondí con una desesperación que me asustó, enredando mis manos en su cabello, tirando de él como si quisiera fundirme con su piel.

​Su mano derecha subió por mi pierna, acariciando la parte interna de mi muslo, deteniéndose justo en el borde de mi lencería, justo donde el incendio era insoportable.

Jadeé contra su boca, entregándome por completo, esperando que me tomara allí mismo, entre los papeles de la constructora y las manchas de café.

Quería que terminara con la agonía, que llenara el vacío que él mismo había cavado en mi interior...​Pero de repente, la presión desapareció.

​Adrián se apartó con una brusquedad que me hizo tambalear sobre el escritorio. Su respiración apenas estaba alterada, mientras que la mía era un desastre de sollozos y jadeos.

Se arregló la corbata y se abrochó la chaqueta, recuperando esa máscara de indiferencia absoluta en un segundo.

​—Es suficiente por hoy —dijo. Su voz era de nuevo el acero frío de la oficina—. Vete a casa, Laura.

​Me quedé allí, sentada sobre el cristal, con la falda subida, los labios hinchados y el cuerpo gritando por un contacto que él acababa de retirar como quien apaga una luz.

​—¿Qué? —mi voz era un hilo roto—. Adrián, no puedes...

​—Puedo hacer exactamente lo que desee —me interrumpió, dándome la espalda y caminando hacia su silla—. Te he dado lo que buscabas. Ahora sé lo que sucede cuando te toco de verdad. El resto... el resto tendrás que ganártelo.

​Me bajé del escritorio con las piernas temblando tanto que casi caigo al suelo. Recogí mis anteojos de la alfombra con dedos que no sentía.

La humillación era tan intensa que el aire me quemaba los pulmones. Me había llevado al borde del abismo, me había mostrado el paraíso y luego me había soltado la mano, dejándome caer en una caída libre de deseo insatisfecho.

​—Mañana a las siete —dijo sin mirarme, abriendo una carpeta como si nada hubiera pasado—. Y Laura... no olvides ponerte el labial borgoña. Me gusta cómo se ve cuando intentas no gritar.

​Salí de la oficina casi corriendo, sintiendo el fuego en mis venas y un vacío en el vientre que se sentía como una herida abierta.

Adrián Valdez no solo me estaba escribiendo; me estaba volviendo loca, y lo peor es que, mientras caminaba hacia el ascensor, solo podía pensar en cuándo volvería a sentir sus labios antes de que me dejara caer otra vez.

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💕Queridas lectoras... Por favor den me gusta cuando terminen de leer un capítulo.💕

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Ventura Calcaneo
Ya me cayo mal esa tipa asta k grado a llegado ya ni kiero seguir leyendo m askea ese tipo de mujeres k son así y eso k no la a tocado k horror, lastima pensé k se iva superar con la frente en alto pero k desepcion 🤮
Lila Olvera: exacto pienso lo mismo pero también sé que son los primeros capítulos de ésta historia espero que en adelante se empodere
total 1 replies
Luz Amparo Marmolejo
no sé por qué muchas mujeres no solo esta Se ven tan atraídas por aquellas parejas que representan personajes oscuros siniestros que a través de sus acciones sus actitudes sus palabras destruyen su dignidad las humillan de una manera tal que las convierte en simples aditamentos o pertenencias físicas
Ventura Calcaneo
Mal me caes ya Laura x dejarte manipular x un hombre k juega contigo como pieza de un tablero y tu pudiendo sacar tu temple demuedtras k no estas ahí para k el satisfaga sus cochinadas k poco valor te das si caes en su juego asle saber k tu juegas mejor demuestra k tienes dignidad coño
Ventura Calcaneo
Tan poca cosa te sientes ser huzada así Laura tu fuiste a trabajar y a superarte no aprender de sexo y k te huce y te rebajes y k poco hombre es ese Adrian y las k se dejan huzar x el no hay nada k aprender ahí ni nada tiene valor ni con todo su poder y dinero y inteligencia le kita lo poco hombre y ser humano k es no te dejes huzar demuestra kien manda en tu cuerpo y tu voluntad no te dejes huzar xfa
Ventura Calcaneo
K poca cosa se considera k baja. Estima
Luz Amparo Marmolejo
Por fin se llama Isabela o se llama Elena
Luz Amparo Marmolejo
pues la trama lo atrapa uno pero el trato humillante déspota inhumano humillante es aterrador y asqueroso
Luz Amparo Marmolejo
q qué capítulo Y qué escenas tan denigrantes tan humillantes🤮
Luz Amparo Marmolejo
qué vaina tan grotesca la escena es totalmente denigrante al punto de ser vulgar podría decirse que hasta náuseabunda qué vaina tan humillante
Rosa Cervantezz
eso ya es acoso
betty alvarez
👏👏👏Laura así se actúa l🥳 ahora le toca al demonio ese suplicar. Me encanta lo que Laura le hizo. 👏👏
betty alvarez
Laura no dejes que te manipule. Piensa con mente fría. Calcula lo que puedes hacer. Para que el demonio de Adrián suplique el. 🤭Me esta afectando a mi tambien 😅
betty alvarez
😱Este ser endemoniado es cruel, Laura encuentra una forma de doblegar a ese engendro 🤭. Me da una rabia..
Isabella Montoya
no me gustaría que después de todas esas humillaciones ella se quedará con el
Isabella Montoya
no me gusta que acepte esas humillaciones, solo por un poco de atención
betty alvarez
Laura busca la manera de decolorarl a el, que no te humille, ve ideando la manera de destruirlo a él. Adrián Valdez no te puede ganar. 👏👏👏
betty alvarez
Ese arrogante mal llamado jefe, Laura ponte en ventaja, ya sabes puntos débiles. Se astuta. 👏👏
betty alvarez
Que bueno que no flaqueo, y tuvo determinación. Laura tienes carácter y ese loco no te vuelve a humillar. 👏👏👏
betty alvarez
Laura por fin sacas tu carácter. Quede de piedra, eres mi super héroe. 👏👏👏.
betty alvarez
Hay caramba, pero que bueno que despertó, ahora a defender su dignidad. Ese desgraciado no la va a seguir humillación. Excelente capítulo.
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