Antonio Kühne llega a la ciudad con un único propósito firmar un contrato con la familia Blackmore.
Émily Blackmore, universitaria, hija del empresario Joseph Blackmore. Creció con el amor de sus padres, pero con la llegada del nuevo socio de su padre todo cambiara.
secretos muy oscuros seran revelados, infidelidades, surgirá un amor netamente prohibido.
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capítulo 12
Respiro profundo tratando de calmarme. Él me abre la puerta de su carro y nadie dice nada, porque al parecer para él lo mejor es el silencio, pero tiene su mano puesta sobre mi muslo.
Sin querer, recuerdo que ayer estaba con una rubia y tan solo pensar en eso nace una rabia dentro de mí y aparto su mano con brusquedad.
— ¿Qué pasó? —me mira con el ceño fruncido y vuelve a posar su mano otra vez.
— Nada —ruedo los ojos y miro por la ventana del auto.
Vamos en camino y todo es totalmente silencioso, viendo que estamos próximos a llegar.
Lo miro rápidamente y aparto la vista.
— Gracias, que no vuelva a pasar nada de esto —me bajo molesta por mis mismos pensamientos.
Me arrepiento de lo que dije, pero creo que es lo mejor y pienso que él sabrá que así es.
Veo cómo su carro se aleja y suspiro entrando a casa, ya que es muy tarde.
Me encuentro con mi madre en la cocina.
— Hola, mamá —me da un beso en el cachete y la abrazo.
— Hija, ¿por qué no me habías hablado que estabas saliendo con alguien?
— ¿Yo? —pregunto extrañada.
— Sí, cariño, esto lo dejaron hoy —me muestra.
Un ramo de flores grandes con rosas blancas y rojas y al fondo tenía una carta.
"Querida Reina Emily, esa belleza tan inusual, esos ojos verdes tan hipnotizantes merecen todo. Estoy dispuesto a darte el mundo si me lo permites, te dejo mi número por si gustas."
ATT: A
Miro impactada esto y no sé qué hacer, así que las pongo en agua y subo a mi cuarto procesando la información. No sé quién es, pero no pienso llamarlo o por ahora no.
Me tiro a mi cama como es de costumbre y dejo que el sueño me consuma.
Veo una oscuridad.
— Emily —susurran.
Pero no me levanto.
— Emily, aunque no creas en muchas cosas, hay algo que sí deberías...
— Prepárate —susurran.
— Los malos augurios sí existen y te va a pasar, prepárate, personas cambiarán tu vida para bien y para mal, prepárate que esto solo es el comienzo de todo —susurran.
— No confíes, no lo hagas.
Me levanto sobresaltada. ¿Esto qué fue? Veo mi reloj y son las 6 de la mañana.
Estoy sudando. Qué mierda. Me miro al espejo y tengo unas ojeras de muerta.
Me tranquilizo y empiezo a echarme un poco de vitamina C y algunas mascarillas y me relajo.
Yo no creo en fantasmas ni nada de eso, pero este sueño no es cualquier cosa, aunque le voy a restar importancia, solo fue un sueño y nada más.
Me quito mis mascarillas para prepararme para salir a la universidad primero.
Yo mandé un mensaje a la empresa que hoy no podía presentarme, lo cual ellos saben porque estoy haciendo prácticas.
Por eso me dejan.
Bajo las escaleras y mi madre no hizo desayuno hoy, raro en ella.
Miro las flores y están todas marchitas cuando ayer estaban bien. Las tomo y las echo a la caneca de basura, tan lindas que se veían, no entiendo por qué se murieron.
Camino hasta mi auto, el cual no tengo porque ayer, por dejarme llevar de Antonio, lo dejé en el trabajo, pero como eso tiene seguridad espero que no le pase nada.
Pido un taxi, el cual en cinco minutos llega, agradecida de que no demorara tanto.
Suena mi celular y veo que es Elaya.
"Cena a las 7 PM, no falten."
Seco como siempre él, no digo nada, solo cierro el celular sintiéndome más cansada de lo habitual.
Llego por fin a la universidad y hoy tengo que mostrar avances de mi proyecto de grado, pero primero me voy a encontrar con mis amigos, que los tengo abandonados.
Los veo desde lejos en el comedor y me acerco lentamente.
— Buenas —les digo saludándolos a cada uno.
Veo que Magnus está con unas ojeras y un mal genio, vaya, no soy la única con cara de muerto.
— ¿Qué pasó? —le pregunto acercándome más a él.
— Es mi padre, tú sabes cómo se pone. Me echó de la casa, cogí mi tarjeta, retiré una suma grande de dinero antes de que él me la cortara y ahora estoy buscando dónde quedarme —me confiesa estresado.
— Mira, tómalo con calma, primero te puedes quedar en mi casa o en la de Joset y ya después miras lo del apartamento donde te puedas quedar, tómalo con calma, ya casi nos graduamos —le digo dándole un abrazo.
— Sí, yo le dije la vez pasada que me avisara, que yo también tengo cuarto disponible —afirma Joset.
Pongo mi cabeza en su hombro, tomo una foto y la subo a mis estados.
— ¿Cómo les ha ido? Yo tengo que organizar algunas cosas todavía para el trabajo de grado, ya dentro de una semana se acaba el semestre y en el otro semestre, al principio, tengo que presentarlo —les digo.
— Tengo nervios.
— Yo estoy bien con todo —dice Magnus.
— Excelente, puedes conseguir un trabajo, tú puedes —lo aliento.
— Yo ya tengo uno para cuando me gradúe, qué maravillosos años con ustedes —nos dice.
Yo los miro y sí, desde que entramos hemos sido nosotros tres y nos graduamos los tres.
— ¿Se acuerdan cuando nos conocimos por primera vez y yo los miré mal? —reímos.
— La vez que Emily se cayó de las escaleras por andar pensando en las bolas de sabrá Dios quién —ríen los dos y los fulmino con la mirada.
— ¡Oye! Solo estaba distraída, no pensando en nada más —le golpeo el hombro.
— El día que golpeamos a tu ex, Emily.
— Ni recuerden eso, gracias —los miro mal, pero a la vez soltamos carcajadas, qué recuerdos.
Los miro por última vez y los abrazo a cada uno.
— Mis amigos por siempre, pero dejen de ser mujeriegos, cuídense o les pegan algo, idiotas —los regaño.
— Les escribo más tarde, iré donde la profesora a presentar lo del proyecto.