Sara queda huérfana luego de perder a sus padres en un accidente, pero aun así ella sigue viviendo con optimismo y tenacidad, convirtiéndose en una hermosa chica. Sin embargo, su vida cambia por completo cuando conoce a ese hombre. Él es un mafioso homicida, el cruel emperador que ronda por las oscuras calles. La belleza de Sara lo deja hechizado, codiciando todo de esta hermosa joven.
-La mayoría de las mujeres, dicen que el sexo masculino, siempre muere primero por hacer cosas estúpidas…. Ella da dos pasos hacia atrás y me mira confundida.
-Me pregunto que hace una chica… que al parecer es bastante llamativa ante los ojos de cualquier hombre, cruzando un parque a media noche…. Si quieres que abusen de ti dímelo, yo estaría encantado…
NovelToon tiene autorización de AMRM para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 12
SARA.
Abro mis ojos lentamente, y solo veo oscuridad, trato de levantarme, pero es imposible, caigo nuevamente al suelo y mi cabeza empieza a dar vueltas como si hubiera estado en la rueda de la fortuna por horas. Me quedo quieta, cierro nuevamente mis ojos, tratando de aclarar mi visión. A lo lejos puedo observar algo de luz por un orificio de la puerta, me incorporo nuevamente, pero una cadena adherida a mi tobillo me lo impide; llevo mis manos hasta el lugar y si, desgraciadamente, estoy encadenada.
No sé cuánto tiempo he estado inconsciente, y ¿dónde estoy?, es una pregunta que me hago cada momento. El tiempo ha pasado, el olor a humedad me tiene mareada, la cadena que amarra mi tobillo me está dando picazón tanto que me arde cada vez que hago un movimiento, mis labios están resecos y es señal de deshidratación.
Trato de acomodarme, cuando escucho un ruido proveniente de la puerta que me priva de mi libertad. Hago un esfuerzo y me pongo de pie, tampoco quiero que me vean débil, así que decido enfrentar lo que venga de una manera valiente.
La puerta se abre y la luz proveniente de la entrada, me dificulta observar a la persona que está de pie en el centro del umbral de la puerta, mis ojos se empiezan a acostumbrar cuando me encuentro con esa horrible persona, si se le puede llamar así.
-Pensé que necesitarías el beso de tu príncipe azul para que despertaras.
Expreso aquel hombre con una voz burlesca, encendió la luz y pude observar que estaba vestido con un fino traje de color negro, su corbata roja le iba a juego con su pinta, su aspecto ante los ojos de cualquier mujer era atracción. No podía pasar por alto que era altamente atractivo. Su rostro no mostraba emoción alguna. Traía en las manos una charola con comida. Mi visión cayó directamente a su cara, necesitaba almacenar ese rostro en todas las regiones de mi cerebro, una vez salga de aquí, lo denunciaré ante las autoridades.
-Una foto te duraría más. Pero creo que no la necesitas, estarás aquí de manera permanente, así que vas a tener todo el tiempo que desees para escudriñar mi rostro. y quién sabe. Tal vez otras partes de mi cuerpo. Mostró una risa macabra de boca cerrada.
-Si te portas bien, tal vez salgas de la suite dorada.
Puso la charola en una mesa que había, y camino directamente hacia mí. Inmediatamente, su perfume varonil invadió mis fosas nasales. - ¿Qué tal tu noche? Levanto su mano y tomo mi barbilla, nuestras miradas quedaron fijas por un momento. Dicen qué los ojos son el reflejo del alma, pero mirándolo a fondo, creo que ni alma tiene, su mirada es muerta, oscura, llena de maldad. -Me estremecí cuando sentí como me acariciaba con su pulgar mi barbilla. -Dime que al menos estuve en tus sueños.
Sentí tanta repulsión en su toque, que mi cuerpo reacciono primero que mi cerebro, haciendo que escupiera su cara. Su rostro de serio, paso a furioso, la vena de su cien, se frotó, sus ojos se oscurecían a un más. Negó con su cabeza. - Muy mala bienvenida, y como un destello de viento, tomo mi cuello estrellándome contra la pared, haciéndome golpear fuerte mi cabeza. Las lágrimas no tardaron en invadir mis ojos, el miedo automáticamente invadió mi sistema, el corazón se me quería salir del pecho, no sabría la grandeza de crueldad de ese hombre. Empecé a sentir una presión en mi cuello, que empezó a dejarme sin aire, cerré mis ojos, tomé sus muñecas tratando de liberarme. Pero fue imposible, su agarre cada vez era más intenso. Sentí como acerco su cara a mi oído susurrando.
-Si quieres salir de aquí, es mejor que te comportes.
Me soltó haciendo que mi cuerpo perdiera estabilidad, no me pude sostener y caí al suelo, haciendo que mi tobillo se lastimara aún más. Empecé a toser y froté mi cuello, me faltaba el aire. Él se acercó a la mesa donde había dejado la charola para acercarme un vaso de jugo. Se inclinó quedando a mi nivel, y me ofreció el vaso.
Con mucha calma lo tome, dude por un momento si beber el líquido, no sabía si tendría algo que me hiciera perder el conocimiento de nuevo, así que aun con toda la sed que tenía decidí rechazarlo –No gracias
-Bien, desearás haberlo tomado, si quieres salir de aquí, debes cumplir una regla muy sencilla. –Su voz era gruesa y firme.
-Obediencia.
–menciono Tomando la charola y girando en sus pies desapareciendo por la puerta.
-Me recosté en el colchón y quede vuelta un ovillo, llore tanto que no supe en qué momento mis ojos se cerraron, cayendo en un profundo sueño.
El sonido de la cerradura me indico que estuviera alerta, no sé cuántos días había estado encerrada, solo ingresaba un hombre, y me dejaba un pedazo de pan, y un vaso con agua. El perfume que mis fosas nasales presenciaron, me congelaron los huesos; nuevamente ese hombre horrible estaba frente a mí, con su aura varonil y mirada intimidante.
-Camino por todo el lugar, chasqueando. –¿De verdad insistes en quedarte aquí?. Recostó su espalada en la pared que dividía la salida. –¿Dime que decisión tomaste?. -pregunto, cruzando los brazos en su pecho, esperando pacientemente una respuesta.
No dije nada, temía que impulsivamente mi boca soltara algo desagradable para sus oídos, así que pensé bien lo que diría, no quería que esta bestia me fuese a lastimar. Recordé las veces que mi hermana me decía que no mostrara debilidad ante un evento donde particularmente estuviera en riesgo mi vida; así que decidí poner en práctica su consejo, aunque por dentro me estuviera muriendo de miedo… Trate de mostrarme tranquila, baje la mirada al suelo y decidí preguntar con total calma.
- ¿A qué clase de obediencia te refieres?
Sentí como se acercaba lentamente hacia mi dirección, dejando a mi vista sus zapatos finos y bien lustrados. Se inclinó y quedando a mi nivel, sentí como tomo mi mentón levantando mi rostro. -Me estremecí, y la temperatura de mi cuerpo descendió, quedando más helada que un témpano de hielo. -Mirándome fijamente respondió – A todas mis órdenes, -Bajo su mirada, a mis piernas que se encontraban descubiertas, aún tenía puesta mi bata de dormir.
Mi visión fue interrumpida por las lágrimas que se acumulaban en mis ojos. Vi como tenso su mandíbula. Estaba molesto. -si vas a chillar como una magdalena que sea porque te esté follando. Se alejó de mí para incorporarse.
Lo mire asustada, entonces ya sé a qué clase de obediencia quiere que yo acceda, como es posible que yo termine así, porque la vida se ensaña en ser cruel conmigo, que tanto mal hice en mi otra vida, para pagar de esta manera tan cruel.
Se alejó causándome una sensación de alivio. Pero un ardor en mi tobillo me hizo maldecir, no podía seguir encadenada, si me iba a quedar aquí el resto de mi vida, al menos tendría derecho a ser libre de cadenas en esta habitación.
-Dominic, lo llamé por su nombre. –Él se detuvo y volteo. –Sí.
-Por favor, si me vas a dejar en este lugar, libérame el tobillo, no aguanto el dolor.
Él puso toda su atención en mi pie, y es que de verdad se veía mal. –MATEO, llamo al guardia que permanecía fuera del calabozo, llama a Benítez que esté aquí cuanto antes.
Dominic se acercó a mí, llevando su mano derecha al bolsillo de su pantalón. Saco una llave pequeña que la incrusto en el candado soltando la cadena que tenía presa mi tobillo, la parte afectada estaba tan irritada, que se podía observar mi carne. Sentí sus brazos cruzarse por debajo de mis rodillas y espalda, elevando mi cuerpo del suelo. No proteste, por su toque, me inquietaba el destino que me esperaba fuera de esta horrible habitación.
En un instante y con grandes zancadas, Cruzo el umbral de la puerta, y camino por un largo pasillo, era bastante escalofriante, había muchas habitaciones, y lo desgastado dejaba a la vista el tiempo que tendría de existir este lugar. Sus paredes estaban agrietadas y por donde quisieras ver estaban invadidas por él moho provocado por la humedad. Parecía un túnel sin final. Subimos unas escaleras que nos trasladó a la entrada de una enorme casa, parecía la división entre el bien y el mal, el piso estaba finamente pulido, tanto que te podías observar en él, las paredes eran de un color amarillo pastel, los adornos que cubrían la casa eran hermosos, no podía dejar de mirar. Por un momento me distraje ante tanta belleza, que se me olvido arbitrariamente que iba en brazos de mi captor. Observe su cara y su aura era seria, en ningún momento bajo la mirada para observarme, sus rasgos faciales no se podrían encubrir, era un hombre que no tendría más de 35 años, era apuesto, pero su cara de imponencia intimidaría a cualquiera.
Entramos a una habitación, bastante lujosa, me recostó sobre la cama y se acercó a teléfono que reposaba en la entrada, logrando escuchar que subieran. ¿Para qué? ¿No sé? No dije nada, solo me quede, hay quieta, al menos aquí se podría respirar aire limpio, observe el pijama que cubría mi cuerpo, y estaba mugrienta, mi aroma no era el mejor, …-Bueno, ya vez, no tengo las cuentas de los días que estuve encerrada, y no pensaba volver allí. –Necesitaba emplear un plan, pasa salir de esta casa, no me quedaría ni por todo el oro del mundo, la libertad es algo que no tiene precio. Así que cuando mi tobillo se recuperara emprendería a irme de aquí lo más pronto.