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Entre Susurros

Entre Susurros

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Edad media / Completas
Popularitas:8.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Víctima de la traición y de los falsos rumores orquestados por quien creía su hermano de crianza, Melody muere trágicamente en la helada solitud de la corte imperial. Convertida en un espectro atado a la tierra antes de que la magia del tiempo le otorgue una segunda oportunidad, presenciará la macabra verdad tras las sonrisas de la aristocracia y jurará reescribir su destino.

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Capítulo 11: Las cadenas rotas y la petición ducal

​El Comedor de Diario del palacio de Westfall era una estancia iluminada por altos ventanales ojivales que daban directamente a los rosales del jardín norte. El duque Arthur de Westfall y su esposa, la duquesa Eleonor, disfrutaban de un desayuno tranquilo compuesto de pan recién horneado, mermelada de albaricoque y té negro traído de las colonias orientales.

​Arthur era un hombre de unos cincuenta años, de rostro severo, barba canosa bien recortada y una presencia política impecable en el Consejo Imperial. Eleonor, por su parte, encarnaba la máxima elegancia de la antigua aristocracia: postura rígida, modales medidos y un ojo clínico para la reputación de su linaje.

​Las pesadas puertas doble de caoba del comedor se abrieron y Melody ingresó a la estancia. No vestía los sencillos trajes juveniles de colores pálidos que solía favorecer; en su lugar, llevaba un vestido de paseo de corte impecable en tono azul cobalto, que resaltaba la blancura de su piel y la dorada majestuosidad de su cabello, peinado en un recogido refinado. Su caminar ya no era el de una niña inocente que revoloteaba por los pasillos, sino el de una auténtica heredera ducal.

​Sus padres levantaron la vista, notablemente sorprendidos por el cambio de aura en su hija.

​—Buenos días, madre, padre —saludó Melody, realizando una reverencia perfecta antes de tomar su lugar en la cabecera lateral de la mesa.

​—Buenos días, mi vida —respondió la duquesa Eleonor, observándola detenidamente sobre el borde de su taza de porcelana—. Te ves notablemente diferente hoy, Melody. ¿Ocurre algo? Pensé que estarías en la terraza esperando a Felipe. Suele llegar a esta hora para desayunar contigo.

​Al escuchar el nombre del conde, la mano de Melody apretó sutilmente la servilleta de lino sobre su regazo, pero su rostro no mostró la más mínima perturbación.

​—Precisamente de eso deseo hablar con ustedes dos, madre, padre —dijo Melody con una voz clara, serena y profundamente madura que hizo que el duque Arthur dejara su periódico sobre la mesa y la mirara con atención concentrada—. Les pido unos minutos de su valioso tiempo para tratar un asunto de vital importancia para el futuro de nuestra casa ducal.

​El duque y la duquesa se intercambiaron una mirada de intriga.

​—Te escuchamos, hija. Habla —dijo Arthur, acomodándose en su sillón.

​Melody se irguió aún más en su asiento, mirando a sus padres directamente a los ojos.

​—Durante los últimos tres años, la sociedad noble de la capital ha alimentado un rumor absurdo e infundado: la idea de que existe un compromiso implícito entre el conde de Rosewood y mi persona. Un rumor que ha impedido que otros caballeros de linaje ilustre se acerquen a esta casa o soliciten formalmente audiencias de cortejo.

​La duquesa Eleonor sonrió con indulgencia, cruzando las manos sobre la mesa.

​—Melody, mi amor, no entiendo por qué te refieres a eso como un 'rumor absurdo'. Todos sabemos la cercanía que existe entre Felipe y tú desde que eran niños. Tu padre y el difunto conde de Rosewood mantuvieron alianzas sólidas. Asumimos que era cuestión de tiempo para que Felipe formalizara las cosas...

​—Y ahí radica el grave error que hemos cometido como familia, madre —interrumpió Melody con una firmeza que heló el ambiente—. Felipe de Rosewood jamás ha expresado una intención formal hacia mi persona. Yo lo he tratado únicamente como a un compañero de juegos de la infancia, como a un hermano distante, nada más. Jamás he tenido sentimientos románticos hacia él, ni pretendo tenerlos.

​El duque Arthur arrugó el entrecejo, sorprendido por la frialdad categórica con la que su hija hablaba del joven conde.

​—Melody... ¿tuviste alguna discusión con Felipe? —preguntó el duque con tono inquisitivo—. Sabes que el rango de los Rosewood, aunque inferior al nuestro, es respetable en la corte...

​—Padre —dijo Melody, mirando a su progenitor con absoluta solidez—, no he tenido ninguna discusión. He abierto los ojos a la realidad política de nuestro apellido. La casa Westfall es uno de los ducados más antiguos e influyentes del Imperio de Valoria. Permitir que mi nombre quede atado informalmente a un simple conde que no ha movido un solo dedo para solicitar mi mano de forma oficial es una falta de respeto hacia mi dignidad y hacia la grandeza de nuestro linaje. A mis dieciocho años, no he recibido una sola propuesta de matrimonio seria debido a esta falsa percepción.

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Mary Salazar
wow que horror como tan ciega
Anni Arias
me gustaría saber si vas a seguir publicando porque si es así me gustaría seguirte ya que me gustan mucho tus historias
Lelixi: Muchas gracias por el apoyo, me alegra que te gusten mi historias, tengo varias ideas que estoy desarrollando y mi idea es seguir publicando 🥰
total 1 replies
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