NovelToon NovelToon
¡PUEDO CONVERTIRME EN GATO!

¡PUEDO CONVERTIRME EN GATO!

Status: En proceso
Genre:Romance / Mundo mágico / Autosuperación
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Bai Qi

Dorius Isolde tiene un secreto: puede convertirse en un gato naranja.

Desde que su abuela murió, vive en una casa de acogida con otros cuatro niños y Sonia, la única adulta que lo ha querido sin condiciones. En el instituto, es invisible. El chico callado de la última fila. El que nadie mira.

Kael Alistar es todo lo contrario. Capitán de baloncesto, popular, guapo, rodeado de gente. Pero su sonrisa es una máscara. En casa, sus padres lo desprecian por el color de su pelo —negro, en una familia de rubios— y le exigen que sea perfecto. En las noches, cuando nadie lo ve, se sienta frente a la ventana y le habla a un gato naranja que aparece los jueves.

El gato es Dorius.

Y Kael no lo sabe.

Todavía.

NovelToon tiene autorización de Bai Qi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO #11: HUMO EN LA AZOTEA.

La amistad entre Kael y Dorius creció como crecen las cosas que no se fuerzan: despacio, sin hacer ruido, ocupando espacios que antes estaban vacíos.

Empezó con pequeños gestos. Kael le guardaba sitio a su lado en algunas clases. Dorius le llevaba apuntes cuando faltaba a entrenar. Kael le preguntaba su opinión sobre cosas sin importancia. Dorius respondía siempre con una honestidad que a Kael le sorprendía.

—¿Por qué dices siempre lo que piensas? —le preguntó Kael un día, en el patio.

—¿No debería?

—La gente no suele hacerlo. Dicen lo que creen que quieres oír.

—Contigo no sé qué quieres oír. Así que digo lo que pienso.

Kael se rió.

—Eres raro.

—Lo sé.

Pero no lo decía con desprecio. Lo decía con esa mezcla de asombro y admiración que se siente cuando encuentras a alguien que no se parece a nadie más.

Adán observaba desde la distancia.

No decía nada. No se quejaba. Pero sus ojos seguían a Dorius cuando se acercaba a Kael, y su expresión se volvía difícil de leer.

Una tarde, después del entrenamiento, Kael invitó a Dorius a su casa.

—Mi madre no está —dijo, como si eso lo explicara todo—. Podemos pedir comida. Ver algo. Lo de siempre.

Dorius aceptó.

Llegaron cuando el sol empezaba a caer. La casa estaba igual que siempre: ordenada, fría, silenciosa. Pero con Kael ahí, el silencio pesaba menos.

Vieron una película. Comieron pizza. Hablaron de cosas sin importancia.

Y entonces, en un momento dado, Kael miró por la ventana.

—¿Quieres ver algo? —preguntó.

—¿Qué cosa?

—El atardecer. Desde la azotea.

Dorius lo miró, sorprendido.

—¿Tienes acceso a la azotea?

—Sí. Por la escalera de servicio. Nadie la usa.

Subieron.

La azotea era un espacio abierto, con vistas a todo el barrio. El cielo estaba pintado de naranja y rosa, con nubes finas que parecían pinceladas. El viento soplaba suave, fresco.

—Es bonito —dijo Dorius.

—Sí. Vengo mucho aquí.

Kael se apoyó en el borde, mirando el horizonte. Dorius se puso a su lado.

Estuvieron un rato en silencio, viendo cómo el sol se escondía detrás de los edificios.

Luego Kael sacó algo del bolsillo.

Una cajetilla. Un mechero.

Dorius lo vio encender un cigarrillo, llevárselo a los labios, inhalar. El humo se mezcló con el aire del atardecer.

—¿Fumas? —preguntó Dorius, sin poder ocultar su sorpresa.

Kael sonrió con amargura.

—Sí. Pero no se lo digas a nadie.

—¿Adán lo sabe?

—No. Nadie lo sabe. Bueno, ahora tú.

Dorius lo miró. Kael sostenía el cigarrillo con una naturalidad que hablaba de horas de práctica. De costumbre. De algo que llevaba tiempo haciendo a escondidas.

—¿Por qué? —preguntó.

—¿Por qué fumo? Muchas razones. El estrés. La ansiedad. La necesidad de hacer algo con las manos cuando la cabeza no para.

—¿Y no puedes hacer otra cosa?

—Como ¿qué?

—No sé. Escribir. Dibujar. Salir a correr.

Kael se rió.

—Corro todo el día por el baloncesto. No es lo mismo.

Dorius asintió. No juzgaba. Solo intentaba entender.

—¿Cuánto tiempo llevas?

—Desde los quince. Empecé con uno de vez en cuando. Luego se volvió más seguido. Ahora...

Se encogió de hombros.

—Ahora es lo que hay.

El humo se elevaba, se deshacía, desaparecía.

—No está bien —dijo Dorius.

—Lo sé.

—Pero no voy a decirte qué hacer.

Kael lo miró.

—¿No vas a darme un sermón? ¿No vas a decirme que es malo, que me va a matar, que debería dejarlo?

—No. Eso ya lo sabes.

—Entonces ¿qué?

—Solo quería saber por qué.

Kael lo miró largo rato. El cigarrillo se consumía entre sus dedos.

—Porque es lo único que hago solo para mí —dijo al final, en voz baja—. Todo lo demás es para otros. El baloncesto, las notas, la sonrisa. Todo es para que los demás estén contentos. Pero esto... esto es mío. Aunque sea malo. Aunque me haga daño. Es mío.

El viento se llevó las palabras. Dorius las atrapó y las guardó.

—Te entiendo —dijo.

—¿De verdad?

—Sí. Yo también tengo cosas que son solo mías. Cosas que los demás no saben.

Kael apagó el cigarrillo contra el borde y guardó la colilla en el bolsillo.

—¿Como qué?

Dorius dudó. No podía decirle lo del gato. No todavía.

—Como que a veces me siento invisible —dijo—. Pero no de la forma triste. De la forma en que puedes observar sin que te vean. Aprender cosas de la gente. Saber quiénes son de verdad.

—¿Y qué has aprendido de mí?

—Que eres más de lo que muestras. Que las sonrisas no siempre significan felicidad. Que guardas piedras y plumas y sueños. Que fumas en azoteas cuando nadie mira.

Kael sonrió. Era una sonrisa triste, pero también agradecida.

—Nadie me ve así —dijo—. Solo tú.

—Y el gato.

Kael se rió.

—Y el gato. Ese maldito gato naranja que aparece y desaparece cuando quiere.

—¿Todavía no volvió?

Kael negó con la cabeza.

—No. Pero está bien. Ya me acostumbré.

Dorius sintió una punzada de culpa. Pero no dijo nada.

El sol se había ido del todo. El cielo era ahora un azul oscuro, salpicado de primeras estrellas.

—Deberíamos bajar —dijo Kael—. Hace frío.

—Sí.

Bajaron. En la puerta de la casa, Kael dudó un momento.

—Dorius.

—¿Qué?

—Gracias. Por no juzgarme. Por no intentar arreglarme.

—No hay nada que arreglar.

Kael lo miró. Algo brilló en sus ojos.

—Eres buena persona —dijo—. No sé si te lo dice alguien seguido, pero lo eres.

Dorius sintió calor en el pecho.

—Tú también.

Caminó a casa con el corazón ligero y pesado al mismo tiempo. Sabía más de Kael ahora. Sabía sus secretos, sus debilidades, sus formas de esconderse.

Y cuanto más sabía, más lo quería.

Pero también más difícil se volvía guardar el suyo.

...--------♡--------...

El viernes en el instituto, Adán lo paró en el pasillo.

—¿Puedo hablar contigo?

Dorius asintió. Fueron a un rincón apartado, cerca de las canchas.

—¿Qué pasa con Kael? —preguntó Adán.

—Nada. Somos amigos.

—Lo sé. Pero es distinto. Contigo es distinto.

—¿Y eso te molesta?

Adán tardó en responder.

—No lo sé. Tal vez sí. Tal vez no. Llevo años siendo su único amigo de verdad. El único que sabe cosas. Y ahora apareces tú y...

—Y qué.

—Y él te cuenta cosas que ni siquiera a mí me cuenta.

Dorius sintió un nudo en el estómago.

—Como ¿qué?

—No lo sé. Pero lo veo. En sus ojos. Hay algo que comparte contigo que no comparte conmigo.

Dorius pensó en el cigarrillo. En la azotea. En el atardecer.

—No es lo que crees —dijo.

—¿Y qué creo?

—No lo sé. Pero Kael te quiere. Eso no va a cambiar.

Adán lo miró con intensidad.

—¿Y tú?

—¿Yo qué?

—¿Tú lo quieres?

La pregunta cayó como una piedra en un estanque.

Dorius no pudo responder.

Adán asintió lentamente.

—Ya —dijo—. Eso pensaba.

Se dio la vuelta y se fue.

Dorius se quedó solo en el pasillo, con el corazón latiendo fuerte y la certeza de que las cosas se estaban complicando.

1
no tengo dinero pa terapia😌
me da pena🥺
no tengo dinero pa terapia😌
💪eso vv
no tengo dinero pa terapia😌
JAJAJA ni que fuera perro😭
no tengo dinero pa terapia😌
hagan trio yo apoyo y Sonia tambien😭
no tengo dinero pa terapia😌
yo tambien soy negra no te preocupes💪🥺
no tengo dinero pa terapia😌
se le junto el ganado a Kael
⭐~ELISA~⭐
¡Ahhhhh! siiiiiiiiiii lo besó
Jimminie
a dónde tan romántico? 🤭
⭐~ELISA~⭐
noooooo pensé q si le iba a decir😭
⭐~ELISA~⭐
sabes por q mi papá pensaba lo mismo?
no?
por q nací Blanca 🤦JAKDJDSJDJ
⭐~ELISA~⭐
se que es personal pero eso sí me pasó a mí ,si se siente feo pero con el paso del tiempo te acostumbras y lo vas dejando atrás y no le tomas importancia
⭐~ELISA~⭐
Dorius es muy listo
⭐~ELISA~⭐
me gusta la manera en la q poco a poco Adán se hace cada vez más competitivo por su amor hacia kael,eso le da más entusiasmo al leer
⭐~ELISA~⭐
ai q lloro😭
⭐~ELISA~⭐
q bonito🤭
⭐~ELISA~⭐
si la verdad es muy bonito
⭐~ELISA~⭐
zi JAKSJAK
⭐~ELISA~⭐
ponle otorrinolaringólogo
⭐~ELISA~⭐
cuál bonito
Bello, hermoso.😻
⭐~ELISA~⭐
ai q belloo😻
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play