Antonio Kühne llega a la ciudad con un único propósito firmar un contrato con la familia Blackmore.
Émily Blackmore, universitaria, hija del empresario Joseph Blackmore. Creció con el amor de sus padres, pero con la llegada del nuevo socio de su padre todo cambiara.
secretos muy oscuros seran revelados, infidelidades, surgirá un amor netamente prohibido.
NovelToon tiene autorización de stefy.R para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capítulo 11
Yo quería levantarme con la mejor actitud, pero no fui capaz me llegó el periodo y estoy irritada, tras de eso tengo que ir a clases hoy después del trabajo, doble cansancio.
Me visto algo sencillo y bajo las escaleras de mi casa viendo que no hay nadie en el comedor, porque últimamente todos parecen más ocupados que lo normal, ya casi no conozco a mis hermanos.
Cómo dicen, cada quien en su mundo.
Acostumbrada a la soledad, pero a la ves cuando nos reunimos se siente lindo, supongo que a veces uno se tiene que sentir y estar solo, pero igual no importa.
Salgo para mí trabajo el cuál llegó en media hora por el tráfico.
— Buenos dias — gritan a mí lado y yo miro molesta por el grito.
— pensé que no iba a llegar temprano, había un tráfico horrible — murmuro Laura.
Sino mal recuerdo en la contadora.
— Si — respondo sin ánimos.
Insoportable periodo.
Hoy no puedo, ella está feliz y yo aquí con mi cara de culo, de paso que hace mucha bulla, sin ofender hoy la siento insoportable.
— ¿Si ves esto? — pregunta.
Ruedo los ojos y afirmo mirandola cansada.
Llegamos a nuestro piso y me voy lo más rápido posible a mi puesto.
Miro uno que otro papel y me arden los ojos y me duele la espalda.
— Hola, puedes llevarle esto a nuestro jefe — Me dice la jefa de piso jessi.
— Porque razón tengo que ser yo — pregunto extrañada.
— si te soy sincera a todos los bombardio con preguntas en la entrevistas y a ti no, de paso que el mismo pidió que tú fueras la que le llevarás los papeles para ir viendo tu desempeño — miro curiosa.
Si claro, desempeño pero para hacerle un oral.
Me en camino hasta su puerta y no tocó al pasar, pero porque se me olvidó, no me juzguen ok, acostumbrada a las empresas de mi padre .
— Disculpe — digo por obvias razones y el no me dice nada.
El se para y cuando hace eso siento como si mi mundo girara alrededor de mi y veo todo negro...
Huele a alcohol, me despierto sobresaltada y miro la persona que tengo cerca y me asusto.
— ¿Que me pasó? — pregunto recomponiendome en la silla.
— Se desmayo, apenas entro ¿ya comió?
— No — respondo.
Me duele la cabeza, el me pone un algodon cerca de donde me toque la cabeza y lo deja por unos segundos, nuestros ojos se encuentran y quedamos atrapados en una atmósfera en la que solo el y yo sentimos.
Se aleja de mí y vuelve a su escritorio, cerrando el alcohol.
— Vamos — me dice, con esa voz tan fría como el hielo.
— ¿perdón? — pregunto extrañada.
No dice nada, solo me toma de la mano y veo que ya es de noche, cuánto me desmaye, por lo visto llevo horas.
Ya casi no hay gente en la empresa y la poca que hay se me quedan viendo de una manera, dios, que pena..
El me jala fuerte ya que trato de esconderme detrás de el.
Bajamos al estacionamiento y todavía me siento un poco mareada, el abre la puerta y me ayuda.
En el camino, tenemos un silencio un poco incomodo pero nadie dice nada, de paso que no lo conozco casi y eso me hace estar en alerta máxima, me pone nerviosa.
Veo que se estaciona y es el primero en bajar y abrirme la puerta.
— Gracias — Respondo.
Camino detrás de el entrando al restaurante y es impresionante la decoraciones que tiene, muy elegante y cada cosa esta impecable lo cual me recuerda a mi madre obsesionada con la limpieza.
Tomo asiento en frente de el y lo veo acomodandose.
— ¿Porque me trajistes? — pregunto con una sonrisa.
— No sé — dice con total sinceridad.
— Ordena lo que quieras — siento incomodida, no habla.
— Como te has acoplado a lo del trabajo — pregunta con ese tono frío que el solo sabe hacer sentir y esa seriedad como si no le importará nada.
— Bien trato de acoplarme — respondo devolviéndole la seriedad.
— supongo que tú padre no sabe — ríe malicioso
— ¿Sorque sabrías eso?
— solo yo entiendo eso
— dime— insisto mirándolo a los ojos y una electricidad recorre por todo mi cuerpo, haciendome extremecer en el puesto.
Apoya los codos en la mesa y me mira profundamente.
— No tengo nada que decirte, Emily, solamente puedo decirte que dejes la curiosidad, a veces nos trae mal ratos— me advierte con una voz tan. Masculina y un poco fuerte.
No digo nada solo ruedo los ojos y tomo mi celular para hacer que estoy revisando algo.
Intenrrumpe un chico. El cuál pregunta que vamos a pedir y yo le digo rápidamente lo que quiero.
Después de media hora nos traen la comida y estamos en un profundo silencio.
— Gracias — digo cuando ponen el plato frente a mí.
— Emily, come rápido, deja de mirarme así — me llama y lo sigo mirando fijamente.
Me quedé admirando un rato sus facciones y este hombre es perfecto una piel impecable, supongo que le llueven bastante las mujeres.
Dejo de mirarlo y me enfoco en mi plato y devoró la comida lo más rápido posible.
Nos levantamos de la mesa y salgo yo primero y el detrás de mí.
— No me vuelvas a mirar así porque a la próxima no respondo de lo que sea capaz de hacerte — me susurra, pegandose a mí espalda y me agarra la cintura fuertemente.
— Hazlo — le digo volteandome.
Quedamos cara a cara y lo beso, deslice mis manos hasta su nuca y las entrelaze detrás de su cabeza, nos fundimos en un beso apasianado que necesitabamos, lo caliente que es la sensación y esos suaves labios, es como un hechizo y nos dejamos llevar comiendonos los labios en medio de la calle.
La sensación es sensacional, sientes que estás en un sueño una maravilla y solo con un beso.
Una sentencia de muerte y problemas a futuro, pero eso ahora no importa, solo el beso.