Ella necesita un esposo para poder obtener la herencia que le dejó su abuelo, a él le quieren imponer un matrimonio. Un momento de confusión los hará conocerse y él aprovechará esa oportunidad para escapar del matrimonio que no desea, sin saber que gracias a ella también obtendrá la libertad que tanto ansiaba.
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Descubriéndose
Una semana más había pasado sin novedades importantes. James no tenía noticias sobre Elena o Marcos, y Rebecca se mantenía sorprendentemente calmada. Kyle y Annia continuaban con su vida tranquila en la pequeña casa, y a medida que se conocían más, ambos descubrían detalles reveladores sobre el otro que les hacía sentir algo diferente, algo más profundo.
Era una tarde cálida y soleada, y Annia había decidió aprovechar el buen tiempo para dibujar en el pequeño jardín de la casa. Kyle se unió a ella con un libro, buscando un momento de paz después de un día complicado en la empresa.
-¿Qué estás dibujando hoy?- preguntó Kyle, sentándose en el césped junto a ella.
Annia levantó la vista de su bloc de dibujo y le sonrió.
-Estoy intentando capturar la esencia de este jardín. Tiene algo especial, algo que me hace sentir en paz -respondió, mostrándole el boceto.
Kyle miró el dibujo, impresionado por el detalle y la sensibilidad en su obra.
-Eres muy talentosa, Annia. Realmente logras transmitir esa sensación de calma- dijo, admirando su trabajo- Pero los otros días me pareció haber visto unos bocetos de moda...
Annia se sonrojó ligeramente, pero su sonrisa se mantuvo.
-Gracias, Kyle. Dibujar siempre ha sido mi forma de escapar y expresar lo que siento. Y si, has visto unos bocetos de moda, aunque también sé bastante sobre publicidad.
Kyle cerró su libro y la miró con curiosidad.
-¿Alguna vez has pensado en hacer una exposición de tus dibujos?-reguntó, genuinamente interesado- ¿Conseguir empleo en una casa de diseño? ¿O tal vez en el área de la publicidad?
Annia se encogió de hombros, su mirada volviéndose introspectiva.
-Lo he pensado, pero nunca me he sentido lo suficientemente segura. Siempre he dibujado para mí misma, como una forma de terapia.
Kyle asintió, comprendiendo su punto de vista.
-Bueno, creo que deberías considerarlo. Tus dibujos merecen ser vistos por más personas.
-Aunque eso de la moda o la publicidad podría ser- replicó ella, y le agradeció con una sonrisa cálida, sintiéndose valorada y comprendida por él.
Otro momento revelador ocurrió una noche mientras cocinaban juntos. Decidieron preparar una cena especial, y Kyle había sugerido hacer una receta que había aprendido de su abuela.
-Entonces, ¿qué vamos a cocinar esta noche? - preguntó Annia, poniéndose un delantal.
-Vamos a hacer lasaña. Es una receta que mi abuela me enseñó cuando era niño- respondió Kyle, sacando los ingredientes.
Annia lo observó con interés mientras comenzaban a trabajar.
-No sabía que sabías cocinar tambien. Siempre pensé que te especializabas más en el desayuno - dijo ella riendo ligeramente.
Kyle sonrió, disfrutando de la conversación ligera.
-Mi abuela decía que un hombre que sabe cocinar nunca pasará hambre. Así que me enseñó varias recetas- explicó mientras cortaba los ingredientes.
Annia se unió a él en la preparación, mezclando los ingredientes con cuidado.
-Eso es increíble. Mi abuela materna también me enseñó a cocinar, aunque nunca me especialicé en platos tan elaborados como una lasaña - dijo, sonriendo.
Mientras trabajaban juntos en la cocina, compartieron historias sobre sus abuelas, encontrando consuelo en las similitudes de sus experiencias. Experiencias que Kyle había vivido antes de que sus padres y su abuela murieran y él tuviera que mudarse con su abuelo.
Una noche, después de cenar, se sentaron en el sofá a ver una película. Al final, la conversación se desvió hacia sus sueños y aspiraciones.
-Kyle, ¿qué te gustaría hacer en el futuro? - preguntó Annia, acurrucándose en el sofá con una taza de té.
Kyle se tomó un momento para pensar antes de responder.
-Siempre he querido viajar más. Conocer nuevos lugares, aprender sobre diferentes culturas. Pero, por ahora, estoy enfocado en mis responsabilidades aquí- dijo, mirándola a los ojos.
Annia asintió, comprendiendo su deseo.
-Yo también quiero viajar. Mi sueño es visitar Italia algún día y recorrer sus calles llenas de historia y arte- dijo, con su voz llena de emoción.
Kyle sonrió, imaginando la posibilidad de hacer el viaje juntos.
-Tal vez algún día podamos hacer ese viaje juntos - sugirió, medio en broma.
Annia rió, pero no pudo evitar sentir una punzada de esperanza.
-Sería increíble, Kyle. Realmente lo sería- replicó tras un suspiro y una sonrisa de esperanza.
A medida que pasaban más tiempo juntos, había entre ellos pequeños gestos que revelaban aspectos importantes de sus personalidades. Una mañana, Annia encontró una nota junto a su taza de café.
-“Espero que tengas un día maravilloso. Gracias por hacer que cada día sea un poco más brillante.”- leyó en voz alta, sonriendo al reconocer la letra de Kyle.
Kyle entró en la cocina, observando su reacción con una sonrisa.
-Pensé que sería un buen comienzo para tu día- dijo, encogiéndose de hombros.
Annia se acercó y le dio un abrazo espontáneo.
-Gracias, Kyle. Realmente aprecio estos pequeños gestos.
Kyle la abrazó de vuelta, sintiendo una conexión cada vez más profunda con ella.
Unos días después, estaban nuevamente en el jardín. Annia había decidido enseñarle a Kyle algunos trucos de dibujo. Mientras Kyle intentaba replicar uno de sus bocetos, Annia observaba con paciencia.
-No es tan fácil como parece, ¿verdad?- dijo Annia, riendo ligeramente al ver el esfuerzo de Kyle.
Kyle sonrió, levantando su dibujo.
-Definitivamente no. Tienes un don, Annia. Pero es divertido intentarlo- respondió, riendo con ella.
Annia tomó el dibujo de Kyle y lo observó con cuidado.
-No está nada mal para ser tu primer intento. Con un poco de práctica, podrías mejorar mucho- dijo, alentándolo.
Kyle sintió un calor en su pecho ante su aliento y sonrió.
-Gracias, Annia. Tal vez me convierta en tu alumno- bromeó.
Annia rió, encantada con la idea.
-Sería un honor, Kyle. De verdad sería un honor.
A medida que pasaban los días, ambos comenzaron a reflexionar sobre lo que realmente significaban el uno para el otro. Lo que comenzó como una convivencia por conveniencia estaba lentamente transformándose en algo más significativo. Los pequeños momentos, las risas compartidas y las conversaciones profundas creaban un lazo que ambos comenzaban a valorar.
Una noche, mientras preparaban una cena sencilla, Kyle miró a Annia y sintió una oleada de gratitud.
-Annia, quiero agradecerte por todo - dijo de repente, con su voz suave pero seria.
Annia levantó la vista del sartén, sorprendida por el tono de Kyle.
-¿Por qué dices eso, Kyle?- preguntó ella.
Kyle se encogió de hombros, buscando las palabras adecuadas.
-Porque gracias a la oportunidad que me diste tengo donde estar- dijo él- por eso estoy muy agradecido.
Annia sintió un nudo en la garganta, pero sonrió.
-Gracias, Kyle. Tú también has hecho mucho por mí. Creo que ambos nos hemos encontrado en el momento perfecto.
Kyle asintió, sintiendo que las palabras de Annia eran más ciertas de lo que ninguno de los dos podría haber imaginado.
Con cada día que pasaba, la conexión entre Kyle y Annia se fortalecía, revelando capas de sus personalidades y sus corazones que antes permanecían ocultas. La tranquila rutina de su vida juntos se volvía cada vez más significativa, mientras ambos descubrían que quizá el destino tenía planes más grandes para ellos.