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Obligada A Amarte

Obligada A Amarte

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Mujeriego enamorado / Posesivo / Atracción entre enemigos / Arrogante / Amor-odio / Completas
Popularitas:83k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Siempre pensé que mi destino lo elegiría yo. Desde que era niña había sido un espíritu libre con sueños y anhelos que marcaban mi futuro, hasta el día que conocí a Marcelo Villavicencio y mi vida dio un giro de ciento ochenta grados.
Él era el peligro envuelto en deseo, la tentación que sabía que me destruiría, y el misterio más grande: ¿Por qué me había elegido a ella, la única mujer que no estaba dispuesta a rendirse? Ahora, mí única batalla era impedir que esa obligación impuesta se convirtiera en un amor real.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo X Primer enfrentamiento

Punto de vista de Marcelo

Después del desayuno fuimos al registro civil, donde ya me esperaba mi abogado con los dos documentos que pedí redactar.

—Lee esto y después firmas —sentencié, entregándole a Diana las carpetas amarillas que acababa de revisar.

—¿Qué es esto? —preguntó, confundida, aunque su tono ya era resignado.

—Eres muy inteligente, así que sabes la respuesta.

Ella leyó el primer documento, el acuerdo de separación de bienes. Sonrió con ironía y procedió a firmar.

—¿Acaso no piensas refutar nada? —Pregunté, exasperado. Su falta de interés por mi fortuna me frustraba.

—No me interesa tu dinero, ni nada que venga de ti —dijo, firmando el documento ante la mirada atónita de mi abogado.

Luego tomó el segundo documento. Este era el contrato donde se establecía que, una vez terminado el año de matrimonio, firmaríamos el acuerdo de divorcio. Una vez terminado el trato, ella obtendría el dinero por su trabajo y un apartamento equipado para que pudiera vivir libre.

También había una cláusula en la que ella debía ser fiel hasta finalizar el matrimonio.

—Estoy de acuerdo con esta cláusula. Sin embargo, pido lo mismo de tu parte —Su petición era absurda, pero al mismo tiempo abrió la puerta para que yo ofreciera algo más.

—No tengo problema con eso —respondí, con una sonrisa ladeada—, siempre y cuando consiga en casa lo que todo hombre casado necesita.

—Está bien, puedes andar con quien te dé la gana. Igual no me interesa mantener una relación sentimental con nadie —Me estaba retando, y ese juego sería muy peligroso, pues su desinterés era mi mayor provocación.

—Espero no cambies de opinión más tarde. —Firmamos ese último documento y luego pasamos con el juez que nos casaría—. Sonríe, cariño, es nuestra boda —susurré a su oído mientras avanzábamos por la oficina del registro civil.

Ella forzó una sonrisa, aunque a decir verdad parecía tan genuina que quien no la conociera diría que ella estaba disfrutando este momento. La ceremonia fue muy sencilla. Después de dar el "sí, acepto", firmamos los certificados, llegando al momento que había estado esperando: la hora de besar a mi esposa.

Pude notar la incomodidad en Diana. Su cuerpo estaba tenso, pero no se negó al beso. Me acerqué a ella despacio, acaricié su suave rostro y con delicadeza la obligué a mirarme a los ojos; esos ojos miel que mostraban a una mujer dulce y al mismo tiempo fuerte, temerosa, pero al mismo tiempo decidida. Era la mezcla perfecta para una noche de pasión.

La besé con suavidad. Ella respondió con ternura, y el beso duró más de lo que esperaba, abriendo una puerta que pensé cerrada. Su boca era dulce y me atrajo con una familiaridad que me aterrorizó y me excitó. La estreché un poco más, reclamando mi derecho recién adquirido, y ella se dejó hacer por un instante.

Sin embargo, la dicha no podía durar más. Mi padre, Roberto Villavicencio, irrumpió en la oficina, trayendo con él una tormenta difícil de apaciguar.

—¡¿Qué has hecho, Marcelo?! —preguntó, interrumpiendo el momento con una voz atronadora—. ¿Cómo pudiste casarte con esta mujer? ¡La hija de nuestro enemigo!

Diana dio un paso atrás, se separó de mí y pude sentir su cuerpo tensarse y la confusión pasando por sus ojos. Mi padre era una fuerza destructora que acababa de confirmar a Diana que esta unión era pura estrategia.

—Es mi vida, padre. Y ahora Diana es una Villavicencio —confesé, con la voz firme—. Y te aseguro que será nuestra mejor arma para destruir a su padre.

—¡Ella jamás será parte de mi familia! —rugió Roberto, acercándose a Diana con la intención de humillarla.

—Así es, señor. Yo nunca seré parte de su familia. Quienes recurren a métodos poco convencionales para amedrentar a las personas.

Tomé el brazo de Diana con fuerza para evitar que dijera cosas comprometedoras delante del juez.

—Lo siento, señor juez, nuestra historia es como la de Romeo y Julieta. Nuestras familias se oponen al amor que sentimos el uno por el otro.

Le pedí a Diana que saliéramos de la sala y a mi padre que no se metiera más en mi vida, que era un hombre capaz de tomar mis propias decisiones.

Una vez estuvimos solos en el auto, le dejé claro a Diana que una de las cláusulas del contrato era que ella ni nadie de su familia podía divulgar nuestro acuerdo y que si rompían esa regla las consecuencias iban a ser desastrosas para ellos.

—No lo he olvidado, así que no es necesario que lo traigas a colación cada vez que no puedas controlar algo —replicó, mostrando un desafío admirable—. Pero lo que sí te dejo claro es que: no permitiré que nadie de tu familia quiera humillarme, y menos que vuelvas a ponerme una mano encima. —Eso último lo dijo mirando su brazo enrojecido.

Había perdido el control de mi fuerza, y en nuestro primer minuto de casados, ya había lastimado a mi esposa. Todo por la intromisión de mi padre, aunque no tenía excusas para lo que hice.

—Lo siento, no medí mi fuerza —dije, sintiéndome genuinamente preocupado—. ¿Te duele? —pregunté.

—Ya no importa, mejor dime cuál es el siguiente paso.

Sabía que le dolía. Tenía que buscar la manera de resarcir el daño, por lo que decidí llevarla de luna de miel. Aunque no fuese real, era lo menos que podía hacer después de lo que hice.

—Es una sorpresa —dije, volviendo a mi estado de frialdad.

—No me gustan las sorpresas, mejor volvamos a la mansión. Necesito descansar.

—Adonde vamos, descansarás todo lo que quieras.

El chófer nos llevó hasta el aeropuerto, donde ya nos esperaba mi avión privado.

—Era de esperarse que el hombre más rico del mundo tuviera su propio avión privado —comentó con sarcasmo.

—Quiero que por estos días dejes atrás que nos caemos mal y mejor disfruta de tu libertad.

—Te recuerdo que aunque el ave esté en jaula de oro, sigue siendo prisionera.

Tras su comentario, caminó hasta el avión, dejándome atrás con el mal sabor de boca que sus palabras me habían ocasionado, ella tenía razón, seguía siendo una prisionera aunque le diera el mundo entero. La seguí de cerca para tomar su mano y entrelazarla con la mía.

—Disimula, hay periodistas cerca.

Inmediatamente, fingió una sonrisa, pegando su cuerpo al mío, pareciendo que éramos una pareja real. La ayudé a subir al avión. Una vez dentro, nos sentamos juntos a esperar el despegue de la nave.

—Al llegar a nuestro destino iremos a almorzar, quiero que está luna de miel sea lo más real posible.

—Como digas.

Diana volteo a ver por la ventanilla alejándose de mí, no sabía por qué su actitud me estaba haciendo sentir una emoción indescriptible, me sentía frustrado, no sabía cómo hacer para que Diana Vega se fijara en mi y dejara de pensar en ese patán de Sergio.

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Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que hermosa novela, cada vez me sorprendes más, muchas felicidades escritora y gracias por compartirla 👏👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que bueno, era hora de que empiecen a pagar todas sus fechorías 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo desgraciado, padre no es el que engendra sino el que cría, pero tu lo hiciste bastante mal, no supiste criar a ninguna, ella era solo una niña
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena jugada de ellos, me imagine la cara de Luis, eso es solo el principio de lo que te toca pagar jaja 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo desgraciado infeliz, ojalá y lo hagan pagar por todo el daño causado 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esta familia esta metida hasta las masas en todo lo sucedido con Diana y su madre, gente mas desgraciada
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena, Diana al fin dejo de ser sumisa y se está convirtiendo en una mujer de gran carácter
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Cuidado que los siguen, espeto esta ves se den cuenta
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay pobre Diana, al fin le contó
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Las dudas de ella son razonables, cuéntale hombre si no la perderás
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Cuéntale hombre, ella lo entenderá, después no te querrá si le sigues ocultando cosas
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Viejo infeliz como tan miserable, lo que hacen por dinero 😱🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Marcelo cuéntale si no ella se enojara después
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esos son unos desgraciados infelices, unas verdaderas ratas
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Pero listo guardias son más pajarones
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que les pase nada no mas, por favor escritora 🤔👏👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Diana cuídate de la la zorra de tu hermanastra ella es tan mala como tu supuesta familia
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Así debe ser siempre, poner a las zorras en su lugar
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Bonito capitulo 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
De quien sera hija Diana, esa mi inquietud, porque por algo se odian estas familias
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