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Tenias Que Ser Tú...

Tenias Que Ser Tú...

Status: En proceso
Genre:Amor a primera vista / Romance entre patrón y sirvienta / Padre soltero / Madre por contrato / Hijo/a genio / La Vida Después del Adiós
Popularitas:119.7k
Nilai: 4.5
nombre de autor: Katerine Pulgarín Taborda

-Esto no puede continuar así María Camila, eres la mayor, no puede ser que esta sea la quinta niñera que renuncia en menos de un año-
-No queremos una extraña en casa papá, yo puedo cuidar a mis hermanos-
-Eso no está en discusión, sabes que tengo que trabajar, habla con tus hermanos de inmediato-
-Desde que se murió mamá has cambiado mucho, sabes te necesitamos en casa, mamá ya no esta y nos duele comprende esto no te duele solo a ti-
-María Camila no te vayas así, hija, escúchame-

Laura no entiendo porque tenias dejarnos solos justo en el momento en que mas te necesitamos.

NovelToon tiene autorización de Katerine Pulgarín Taborda para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: Un paso al costado

Emiliano

La reacción de mis hijos durante el desayuno era algo que, sin duda, tenía merecido. Me sentí como el peor padre del mundo, pero si algo tengo claro, es que las cosas deben empezar a cambiar.

Hablar con Luciana me abrió los ojos. He sido un egoísta. Me concentré tanto en mi propio dolor que olvidé el de mis hijos. Los gemelos la están pasando mal en la escuela, Emiliano y Camila atraviesan etapas difíciles, y recién me entero de las terapias de Sol. Todo eso sucedía mientras yo me escondía tras el trabajo, pretendiendo que el mundo no se me venía abajo.

Pero ya no más.

De ahora en adelante, mi prioridad será mi familia. Recuperar el cariño de mis hijos y cumplir la promesa que le hice a Laura antes de morir.

En la oficina, la situación tampoco mejora. La reunión que debía salvarnos fue reprogramada, al parecer por comprensión del cliente, o eso fue lo que Diana, mi secretaria, me explicó con su habitual tono prudente.

Tengo varias llamadas perdidas de Valeria, mi socia. Esa mujer no cambia: desde hace años busca quedarse con mi cargo. Y, siendo sincero, tal vez este sea el momento de cederlo y enfocarme en lo verdaderamente importante.

—Es casi imposible contactarte, Emiliano —dice Valeria entrando sin tocar la puerta.

—He tenido asuntos familiares que resolver. ¿Qué necesitas hoy? —le respondo, intentando mantener la calma.

—En quince minutos hay junta de accionistas. La convoqué con urgencia. No hay ganancias, querido, y creo que es hora de que des un paso al costado —dice con esa sonrisa que siempre me pareció más venenosa que encantadora.

—Perfecto. No te preocupes, Valeria. Mi cargo queda a tu disposición. Ahora tengo asuntos más importantes que atender —respondo poniéndome de pie.

Ella me observa sorprendida, pero enseguida recupera su postura altiva.

—Todo sería tan fácil para ti, Emiliano. Solo tendrías que casarte conmigo y todo se solucionaría. Seguirías al mando de la compañía… pero eres tan terco —susurra, acercándose demasiado.

—No te confundas, Valeria. Yo no me vendo. Prefiero perderlo todo —le digo, saliendo de la oficina sin mirar atrás.

Su obsesión viene de años atrás. Antes de conocer a Laura, sus padres intentaron arreglar un matrimonio entre nosotros, pero los míos se negaron. Hoy agradezco que lo hicieran. Amo esta empresa, pero no tanto como para traicionar mi dignidad.

Antes de irme, me despido de Diana y de los empleados que han sido leales durante tantos años. Veo llegar a los accionistas, la mayoría ya convencidos por Valeria de que mi retiro era lo mejor. Tal vez tengan razón.

De regreso a casa, noto el auto de mi padre en el parqueadero. Seguramente ya le informaron de mi salida.

Al entrar, lo veo en la sala conversando con Luciana. Su risa retumba en el ambiente, y por un momento todo parece más ligero.

—Hijo mío, esta es la mejor contratación que has hecho en muchos años —dice papá sonriendo.

—Al parecer sí. Ven, hablemos en el despacho —le respondo.

—Luciana, en una hora pide a Camila y a Emiliano que bajen al despacho —le indico antes de marcharme.

Papá y yo tomamos asiento en el despacho. Él sirve dos copas de whisky; en este momento no me viene mal un trago.

—Por fin tomaste la decisión correcta, hijo —dice, dándole un sorbo a su bebida.

—¿De qué hablas, papá? ¿De Luciana o de la oficina? —pregunto curioso.

—De ambas. Se nota que esa muchacha quiere a tus hijos, les hace bien. Y en cuanto a la empresa… debiste dejarla el día que nacieron los gemelos. Abandonaste a tus hijos, igual que yo te abandoné a ti —responde con tristeza.

—Estamos de acuerdo, papá. Por eso lo hice. Mis hijos mayores me odian y los pequeños tienen problemas. Es hora de cumplirle a Laura su última promesa —le digo, sintiendo un nudo en la garganta.

—Eso me enorgullece, Emiliano. Sé que amas la empresa, pero nada vale más que tus hijos. Yo aún me arrepiento de haberme alejado de ustedes. Mira a tu hermano, vive en otro país, y a ti casi no te veo —dice bajando la voz.

—Luciana tiene razón, nunca es tarde para cambiar. No comparto muchas decisiones de mi hermano, pero no te guardo rencor, papá —le respondo con sinceridad.

—Lo sé, hijo. Y eso vale más que cualquier empresa —me dice, con los ojos humedecidos.

—Quédate con nosotros una temporada. Ayúdame a recuperar a mis hijos… y recuperemos también el tiempo perdido —le propongo.

—Así lo haré, hijo. Voy a casa por unas cosas y regreso. Dile a Elena que prepare mi platillo favorito; hoy quiero celebrar con mi hijo y con mis nietos —dice abrazándome.

Luciana

Hoy tuvimos una visita inesperada: don Emilio, el padre del señor Emiliano. Es un hombre encantador, alegre y con un sentido del humor que contagia.

Lo que más me sorprendió fue que el señor regresara tan temprano. Su expresión era de preocupación, pero no quiso mostrarlo. Después de saludar a su padre, se dirigió al despacho, aunque antes me pidió que avisara a Camila y a Emiliano que los necesitaba.

—Emiliano, ¿puedo pasar? —pregunto tocando la puerta.

—Pasa, Luciana —responde amablemente.

—Tu padre te espera en el despacho. Quiere hablar contigo —le informo.

—¿Mi padre? A esta hora… qué raro. Gracias, Luciana, bajo enseguida —responde sorprendido.

Voy luego a la habitación de Camila. Aún tengo pendiente una conversación con ella, pero el momento no se ha dado.

—Camila, tu padre te necesita en el despacho —le digo desde la puerta.

—¿Mi padre? ¿A esta hora? —pregunta, visiblemente confundida.

—Sí, Camila. Mira, entiendo tu dolor y tu enojo, pero te aconsejo que lo escuches. Dale una oportunidad —le digo, tomando su mano con suavidad.

—Gracias, Luciana. Has cambiado la vida de mis hermanos, y eso nunca lo voy a olvidar —me dice con una sonrisa tímida.

—Gracias a ti por darme una oportunidad —le respondo emocionada.

—Ve, habla con tu padre. Luego hablaremos tú y yo —le digo, observando cómo se marcha.

Ojalá esta vez puedan reconciliarse. Esta familia necesita sanar, y sé que ese proceso apenas está comenzando.

Gracias por leer...

Estaré atenta a sus comentarios....

1
Anonymous Carmen diaz
Muy interesante tu historia ojalá pronto continúes
Anonymous Carmen diaz
Que mal Lucrecia ningún crimen es Perfecto descubrieron lo que hiciste con Laura y Erick en su locura la amaba por eso y más odia a Emiliano ahora tu morirás por ello
Anonymous Carmen diaz
Descarado es tu familia pero tu corazón negro puede dañar a todos
Anonymous Carmen diaz
Que bien no por querer recuperar a Erick permitan destruya a Emiliano y sus hijos y esa loca de Lucrecia deben actuar ya o será tarde y podrían arrepentirse de nuevo tu Emilio actúa
Anonymous Carmen diaz
Cuidado Erick tu padre ya sabe que fuiste tu quien ayudo a Lucrecia a secuestrar a tu hermano por lo cual te recibieron pero están esperando te delates y actuar
Anonymous Carmen diaz
Emiliano tus amores llegaron dales atención son tu mundo
Gladis Ulloa Rodríguez
Me gusto mucho pero no me gusta que no terminen para que suben si no tienen terminada la historia es una falta de respeto para las personas que leemos sus novelas
Anonymous Carmen diaz
Erick lo bueno que ya saben que eres tu quien ayudo a Lucrecia que bueno que eso no lo sabes caerás con ella por dañar a tu propia familia
Anonymous Carmen diaz
Será Erick quien te acabe o destruya Lucrecia o ambos terminarán uno contra el otro
Anonymous Carmen diaz
Erick regresaste a dañar todo es tanto el odio tus sobrinos hijos Laura no merecen los separes ni de su abuelo o de su padre
Anonymous Carmen diaz
Hay erick esa astucia ese odio debiste volverlo en amor para tu familia si tu padre no vio eso en ti pudiste demostrar y ser el vicepresidente pego tu odio ambición y ese mal amor por tu cuñada te volvió rencoroso y con odio por tu familia e incluso al dañarlos dañarles a los hijos de Laura no que la amabas
Anonymous Carmen diaz
La mujer que te ayudo a reconstruir a tu familia después de la muerte de tu esposa Laura y no como esa bruja de Lucrecia prima de Laura que por ambición destruyó a tu familia
Anonymous Carmen diaz
Quien es ese hombre porque ayuda a Lucrecia Esteban solo fue un vínculo
Anonymous Carmen diaz
Debieron ser un poquito más astutos y esperar para que recordara todo y siguiera fingiendo o Lucrecia puede hacer algo que dañe a todos
Anonymous Carmen diaz
Elena cuidado no sabes si hay cámaras o micrófonos ahí
Anonymous Carmen diaz
Muy bien Elena y don Emilio ya sabe que le da Lucrecia ahora deben buscar como lograr que esa mujer le de otros en su lugar para que lo suden a recordar
Anonymous Carmen diaz
Bravo Elena despierta como nunca haz tomado una pastilla se la das a don Emilio para que sepan de que es
Anonymous Carmen diaz
Si sigue así Emiliano observando poco a poco irán llegando recuerdo desconfía de Lucrecia pero no se lo des a entender
Anonymous Carmen diaz
Emiliano empiezas a recordar
Anonymous Carmen diaz
Elena no te haz percatado de nada en la casa tu te quedaste en ella cámaras empleados no leales a ustedes medicamentos que toma Emiliano reaccionen vean
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