Aitana es mujer joven orgullosa de sus logros, ya que logro por mérito propio convertirse en la vicepresidente de Marketing de la empresa familiar, eso le permite vivir cómodamente fuera de la casa familiar.
todo esto cambia cuando comienzan a acosarla, cuando la situación escala un poco su padre la obliga a tener un guardaespaldas, para no perder parte de su libertad ella acepta, y ahí su dinámica de trabajo y su vida cambian por completo.
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capitulo 1
-Lucy quita esas flores de mi escritorio, ¿Quién las puso ahí? – pregunto la elegante mujer, haciéndolas a un lado al sentarse, para después estornudar
Otra mujer menudita entro corriendo y se las llevo, después regreso con una caja de pañuelos – no sé quién les dejo ahí señora – respondió, acomodando sus lentes.
-¿acaso no saben todos que soy alérgica a las flores? – respondió la mujer limpiando su nariz
-voy a averiguar quién las dejo ahí – señora
-por favor hazlo Lucy, es la tercera vez esta semana que sucede esto, si vuelve suceder voy a tener que despedir al responsable -
Lucy la asistente se salió, y Aitana se puso a buscar las toallitas desinfectantes, y limpio la mesa, por si tenía polen encima, los últimos días, les estaban pasando cosas extrañas, y eso solo la ponía de malas, como si no tuviera trabajo suficiente.
Lucy entró más tarde con otra chica, esta parecía apenada - ¿ahora qué quieres Lucy? – pregunto la mujer, apartando la vista de la computadora
-esta chica es nueva, al parecer ella ha recibido las flores –
-lo siento señora, yo no sabía que era alérgica –
-¿de dónde salieron esas flores dime? –
-no lo sé señora, solo viene un mensajero y las deja en recepción, yo no tengo ni un mes aquí, no sabía que usted no solía a aceptarlas, y nadie me lo dijo, por eso las traje, y las puse aquí–
-descuida, la próxima vez trata de averiguar quien las envió, quiero saber quién está detrás de esto –
-si hay una próxima vez, intentaré averiguar todo lo que pueda –
-gracias, puedes retirarte –
-señora, perdone que me meta, pero creo que usted opina lo mismo que yo, aquí hay algo raro –
-¿Qué le hiciste a las flores? – pregunto Aitana
-las deje otra área, no se preocupe –
-¿revisaste si traía tarjeta? –
-no señora, en este mismo momento averiguó eso –
-hazlo, y si tiene alguna, tráemela – Lucy asintió, y se fue, más tarde regreso con pequeño sobrecito, el cual le entrego
Aitana lo tomo, y saco la tarjeta “¿no te gustan las flores, o porque nunca las recibes?” después de leer la tarjeta se la paso a Lucy - ¿esto que se significa? –
-sea quien sea la persona que se las envía, parecer que la espía, de lo contrario como sabe que no las recibe, señora, perdón que me meta, pero esto es más serio de lo que parece –
-venga ya Lucy, creo que exageras, mejor ponte a trabajar, ya perdimos toda la mañana en esto –
Al día siguiente, en lugar de flores fueron chocolates, y al siguiente también, al final de la semana Aitana estaba harta de la situación, cuando vio la caja de chocolates al llegar al trabajo ni se molestó en ver la nota directamente los lanzo a la basura.
-estoy harta de esto Lucy –
-¿deberíamos hablar con su padre? –
-no lo hagas, ya sabes que hará una tormenta en un vaso de agua –
-¿y la policía? –
-¿Y qué voy a decirles, que me han estado enviando chocolates? Mejor consígueme un analgésico, para después poder ir a la reunión –
Aitana no logro que su dolor de cabeza se fuera por completo el resto del día, así que regreso a su departamento muriendo de cansancio, pero cuando iba a abrir la puerta se dio cuenta de que esta estaba abierta, la empujo con cuidado al ver el interior dejo caer su bolso, todo era un desastre, se inclinó a buscar su celular y llamo a la policía.
-¿ACASO NO PENSABAS DECIRME LO QUE ESTABA PASANDO? – el padre de Aitana no paraba de gritarle cuando se enteró de todo
-¿puedes bajar la voz padre? Puedo oírte, toda la casa puede oírte, es más creo que hasta el perro que está afuera poder escuchar tu voz –
-mi hija estaba siendo acosada, y yo soy el último en enterarme de eso, ¿te dejé vivir sola para eso? Pero se acabó señorita, regresas a esta casa –
-me niego a volver a esta casa, iré a cualquier otra de tus propiedades, menos a esta –
-bien, pero tengo una condición, y tú la aceptarás, de lo contario te quedas aquí –
-¿Cuál es esa condición? dime-
-tendrás un guarda espaldas hasta que encuentren a tu acosador –
-¡NO! Me niego a tener alguien detrás de mí todo el tiempo, puedo cuidarme sola – se quejó Aitana
-entonces ya puedes ir acomodándote en tu habitación – dijo su padre, poniéndose de pie
Al final Aitana termino cediendo, pero puso como condición que le darían el fin de semana libre, así que el lunes, estaba esperando al dichoso guardaespaldas, conociendo a su padre de seguro sería un gorila mal encarado de dos metros, que llamaría un montón la atención.
Lucy tocó la puerta – Adelante –
-señora, él está aquí –
-¿y? –
-quiere verla –
-¿Por qué? –
-quiere presentarse con usted –
- no entiendo para qué, pero dile que pase – Lucy se quedó parada, removiéndose un poco nerviosa -¿Qué haces ahí parada? Hazlo pasar–
-es que… bueno está bien – Lucy se salió, y regreso un momento después –bien aquí lo tiene –
-di lo que tengas que decir y vete, estoy ocupada – soltó Aitana, sin levantar la mirada del ordenador
-buenos días, señora – Aitana dejo de teclear, la voz masculina y profunda llamo su atención, pero no levantó la vista aun – mi nombre es Estéfano Morgan, desde hoy seré su guardaespaldas, tengo órdenes de su padre de ir con usted a todas partes –
-relájate, no tienes que seguir las órdenes de mi padre al pie de la letra – respondió ella por fin levantando la vista, para encontrarse con un hombre bastante joven y atractivo de cabello castaño que llevaba un traje negro, que le quedaba a la perfección
Él no respondió, solo se quedó ahí parado, esperando órdenes por lo visto – puedes esperar afuera, te aviso cuando vayamos a salir – le dijo Lucy, finalmente, él solo asintió con la cabeza y se salió.
-¿no cree que está guapísimo? – comento Lucy, cuando este se salió
-Lucy, ¿vienes a trabajar o a coquetearle a mi guardaespaldas? –
-puedo hacer ambas, señora – respondió la chica y se marcho de igual modo de la oficina, A Aitana también le pareció atractivo el hombre, pero eso no iba a hacer que dejara de hacer lo que estaba haciendo para contemplarlo.