CAPÍTULO 18

-¡¿Qué dijiste Lia?! -grita alguien y nos volteamos.

!Ay no! justamente él tenía que escuchar todo lo que dije.

-E-eh nada? -respondo nerviosa mirando a Liam esperando que capte mi señal y me siga la corriente.

-¿Qué fue lo que escuchaste? -pregunta Liam.

-Todo. Ahora no me vengan a enredar con cuentos baratos y me dicen la verdad. Expliquenme con lujos y detalles lo que está pasando aquí.

-E-eh p-pues -tartamudeo nerviosa-. ¿Se lo cuento? -le susurro a Liam.

-No hay de otra, al parecer escuchó bastante, no podemos engañarlo -me responde muy cerca de la oreja. Me estremezco por su cercanía pero trato de ponerme firme. Si se lo voy a contar debo ser fuerte.

-Mejor hablemos en otro lugar, es una historia muy larga. Vamos al patio -propongo y se muestran de acuerdo. Llegamos al pequeño kiosco que está al frente de la piscina y nos sentamos en unas sillas grandes y cómodas de madera.

-No sé por donde empezar -expreso.

-Por el principio, por donde más -expone Dylan haciéndose el listo.

-Obvio idiota sólo que no sé por donde empezar, son tantas cosas.

-Pues por donde sea pero hazlo ya que me está volviendo loco tanta espera.

-Ok, pero no me interrumpas hasta que haya terminado. Y Liam me dices si me paso algo por alto.

-Bueno -aceptan obediente.

-Resulta y acontece que soy adoptada y que Liam y yo somos hermanos -lo digo tan rapidamente que no se si me entendió.

-¡¡¡¿Qué?!!!. ¡¿Cómo es posible que seas adoptada y seas hermano de eso?!-grita Dylan levantándose exaltado.

-Si quieres habla más duro para que todo el mundo te oiga -gruño molesta.

-Lo s-siento, me descontrolé un poco.

-Bastante diría yo. No hables tan fuerte que nuestros papás pueden escucharnos.

-Ok, lo siento. Prosigue -me anima y se vuelve a sentar ya más calmado.

-Bueno, te cuento desde el principio para que entiendas mejor. ¿Recuerdas el primer día de la escuela cuándo me choqué con Liam?.

-Si, claro. Ahora que recuerdo tenías una expresión muy extraña -se burla.

-Ponte serio Dylan -chillo frustrada-. En fin, ese día cuando nos chocamos sentimos una corriente muy rara, no sabíamos que sucedía pero lo dejamos así. Luego me pasaron cosas irreales, no sé si a Liam también.

-Si, en el partido.

-Ah ya, no me lo habías contando. Pero bueno, en el partido cuando Liam se lastimó la muñeca pasó algo muy extraño, enseguida sentí el dolor en la misma parte y ni siquiera me había golpeado con algo. Desde ahí empezó a inquietarme la situación. Después de eso nos encontramos en la fiesta, le conté mis inquietudes porque ya me estaba volviendo loca y necesitaba desahogarme, ahí descubrimos que estamos conectados, el dolor de uno lo siente el otro. También descubrimos que tenemos poderes gracia al incidente que ocurrió -miro sin disimulo a Liam-. Él se descontroló e hizo que corriera un poderoso viento y casi incendia el kiosco, lo bueno es que pude detenerlo a tiempo. -Espero unos segundos para que Dylan procese todo-. Sé que es algo difícil de creer y de pronto pienses que estemos locos pero te digo la verdad.

-D-dame un momento -tartamudea Dylan y se levanta caminando de aquí para allá-. Dejame ver si entendí, ustedes son hermanos -nos señala-. Están conectados y tienen poderes. -Asiento con la cabeza-. Yo preocupándome por tu relación con Liam y resulta que son hermanos -susurra pero alcanzo a escucharlo claramente.

-Pues ya puedes estar tranquilo, ahora sabes que no somos nada de lo que tu pensabas.

-Y si tienen poderes, ¿pueden mostrarme? -pide ansioso.

Miro a todos lados verificando que mis papás no estén viendo. Luego levanto la mano dirigiéndola hacia la piscina y hago que levite un poquito de agua, realizo varias figuras, como un corazón, un cuadrado, que es hasta ahora lo único que he aprendido hacer.

-¡Wuao! -exclama muy sorprendido Dylan.

-Entonces, ¿ya nos crees? -le pregunta Liam.

-S-si... ¿Cómo descubriste que eres adoptada y que son hermanos?.

Empiezo a contarle lo que escuché a escondidas de mis papás. También todo lo que pasó el día que investigué en la casa, lo del cuarto secreto en la oficina y el contenido de las carpetas. De paso le conté la fantástica experiencia de la cueva. De nuestro pequeño pero largo viaje al pasado.

-¡Vaya vida que tienes hermanita!. Y yo que pensaba que eras toda una chica aburrida, amargada, gruñona, sin vida social...

-¡Ya, ya, detente!. Entendimos tu punto, no sigas -lo interrumpo porque sino quién sabe que más cosa diría, Dylan no tiene pelos en la lengua.

-Ok enana -dice riéndose y le pego un puñetazo en el brazo-. ¡Auch!, no me pegues que tienes la mano muy pesada.

-Entonces no me digas así. ¿Está claro?. -Lo miro con ojos amenazantes.

-Si, si. Lo que tu digas... Hablando serio y con respecto a lo que me has dicho les digo a los dos que pueden confiar en mi y que les ayudaré en lo que necesiten.

-Gracias Dylan. -Le abrazo en agradecimiento.

-Y sobre mis padres no sé que pensar. Estuvo muy mal que nos hayan mentido toda nuestra vida pero no creo que ellos sean malos, estoy seguro de que tienen buenas intenciones.

-No lo sé, todo esto es tan confuso que no sé que creer.

-¿Por qué no hablamos con ellos? -propone Dylan y observo a Liam esperando saber cuál es su opinión.

-No sé, primero pensemos con claridad y después veremos que hacemos.

-¡Chicos!, se me ocurrió una idea.- Enseguida se acercan prestándome su plena atención.

Les cuento y les parece muy bien. Elaboramos detalladamente el plan aunque no decidimos cuándo realizarlo.

Liam se tuvo que ir como a las 6 porque tenía planes con su amigo Chase. Nos despedimos con un fuerte abrazo donde transmitimos sin palabras nuestro apoyo y afecto.

Dylan y yo cenamos con nuestros padres y actuamos normal con ellos. Después nos fuimos a nuestros cuartos.

Luego escucho que tocan la puerta y grito que pase.

-Hola otra vez enana. -Le tiro una almohada y la esquiva-. Que agresiva, lo siento, ya no te voy a llamar así -expresa riéndose-. Vine porque quería hablarte de algo importante.

-Ah bueno. Pasa, sientate -le señalo un espacio en la cama.

-Sólo quiero decirte que a pesar de que no somos hermanos de sangre siempre te querré y te veré como mi molesta hermana menor. También que estaré para ti en todo lo que necesites.

Sus palabras me llegan al corazón y me lanzo a sus brazos en un confortable y fraternal abrazo.

Nosotros no somos de esos que demuestran su afecto a menudo pero esta es una ocasión especial.

-También te quiero Dylan.

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