Me encuentro sentado en el suelo pensando en como salir, ya he intentado mas de 1,000 cosas y no he podido ni siquiera hacer un rasguño, ya se me está acabando la esperanza.
De repente siento un temblor, me levanto rápidamente y observo como se va desvaneciendo el campo de fuerza. No entiendo porqué desapareció pero no lo pienso dos veces y huyo, no desaprovecharé esta oportunidad.
¡No lo puedo creer! después de 17 largos años al fin soy libre, pienso con júbilo.
Jamás perdonaré a las personas que me encerraron, me las van a pagar uno por uno y no tendré piedad. Conocerán realmente de lo que soy capaz.
Aunque se tendrá que esperar mi momento de venganza, tantos años encerrados me debilitaron. Y también necesito tiempo para reunir a mi ejército.
No se donde estoy. Veo mucha arena, seguro me encuentro en un desierto pero esto no me detendrá, algún día podré llegar a ellos y será su fin.
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Me despierto desorientada y con dolor de cabeza, ¿dónde estoy?.
Espero que se me aclare la vista y veo que estoy en una habitación pequeña con paredes blancas.
Después recuerdo todo lo que pasó, lo del golpe, la sangre en la nariz y el desmayo. Seguro estoy en la enfermería de la escuela. Me levanto y veo a alguien acostado en la otra camilla de la habitación, me acerco y quedo sorprendida de quien esta ahí, es Liam, el inútil que me lanzó la pelota.
Pero ¿por qué esta aquí?, él no se golpeó ni nada parecido, será que cuando me desmayé le pasó algo.
Escucho que abren la puerta y entra una una señora regordeta con una bata.
-Hola cariño, mi nombre es Beatríz y soy la enfermera del colegio ¿cómo te encuentras? -me dice amablemente.
-Hola, bien aunque tengo dolor de cabeza.
- Es normal, toma estas pastillas para que se te pase. -Me da la pastilla y un vaso de agua.
-Gracias. -Me la tomo y le devuelvo el vaso.
-Bueno querida recibistes un golpe fuerte pero no tienes nada grave, aunque te sangró la nariz no fue mucho así que no hay porqué alarmarse, y seguro te desmayastes por la impresión. Solo toma estas pastillas para el dolor de cabeza, y si no se te quita me dices para revisarte.
-Bueno, gracias.
Escucho a alguien quejándose, me giro y veo a Liam despertándose, se toca la cabeza y la gira de un lado al otro con una expresión confundida.
-¿Dónde estoy? -pregunta Liam.
-Menso no ves la camilla, obviamente en la enfermería -le respondo con disgusto.
-Pero por qué estoy aquí, ¿qué pasó?.
-Sabrás tu.
-Liam te desmayastes en la cancha y sufristes sangrando nasal, ¿no lo recuerdas?. ¿Te había sucedido antes? -le aclara la enfermera.
-Ah si, ya recuerdo. Y no, jamás me había sucedido.
-¿Tienes algún resfriado?.
-No.
-Bueno es normal que te sangre la nariz, pudo ser por un resfriado pero como no tienes pudo ser por estrés u otra cosa. Como no sangraste mucho no es severo, aunque te desmayaste no creo que sea algo grave. Lo mejor es que descanses e intentes de no hacer mucho esfuerzo físico.
-Bueno.
-Aquí tienes la pastilla para el dolor de cabeza.
-Gracias.
-Saben que coincidencia, se desmayaron al mismo, que extraño, pero que cosas pienso, mejor olviden lo que dije. Eso es todo, pueden irse o se les hará tarde, pronto tocarán el timbre.
-Bueno, gracias -respondimos.
Me levanto de la camilla y recojo mi bolso, seguro que Kelly me lo llevó.
Salgo de la enfermería a la par que Liam, me queda sonando lo último que dijo la enfermera, es mucha coincidencia de desmayarnos al mismo tiempo aunque fueron por razones diferentes.
-Oye lo siento por lo de la pelota, no pensé que te ibas a golpear -manifiesta Liam apenado.
Me lo pensé por un momento, no se si disculparlo, ese golpe me dolió mucho, pero es mejor dejar las cosas atrás, aunque todavía me cae mal no puedo andar por la vida como una grosera.
-Bueno te perdono. Me hace sentir mejor que tu también te hayas desmayado -declaro con cierta maldad. -Aunque es muy extraño, ¿no te parece?.
-Gracias. -Me da una enorme sonrisa. Me quedo por un momento deslumbrada por lo hermosa y pícara que es.
-Súper raro.
-Si, oye que tal si olvidamos todo lo que pasó este día y empezamos de nuevo -me propone amablemente.
-Pues no se, todavía me caes mal.
-Pero si ni siquiera me conoces.
-No necesito conocerte para que me caigas mal.
-Claro que si lo necesitas, dame la oportunidad de conocerme y ya después decidirás si te caigo bien o no.
-Dejame pensarlo.
-Bueno, apenas iniciamos este año o sea que hay tiempo suficiente.
-¡Lia! -grita mi hermano corriendo a mi lado. -¿Estás bien?. ¿Te duele mucho?. ¿Quieres que vayamos al hospital?.
-Calmate, estoy bien, solo tengo dolor de cabeza, y no es necesario de ir al hospital -lo tranquilizo y me abraza.
-Que bueno, estaba tan preocupado. Escuché decir que una chica y un chico se habían desmayado en la clase de Educación Física, enseguida me imaginé que eras tu.
-Vaya tan mal piensas de mi.
-Yo se lo pésima que eres en los deportes además eres muy torpe y para rematar atraes a los desastres.
-Pues yo no tengo la culpa de que los desastres me busquen tanto.
Escucho una tos falsa, y veo que es Liam, pensé que ya se había ido.
-¿Tu quién eres? -proclama mi hermano frunciendo el ceño.
-Él es idiota que me golpeó con la pelota -le menciono.
Mi hermano enseguida lo sujeta por el cuello del suéter.
-Como te atreves a lastimar a mi hermana -reclama Dylan enojado.
-¡Ey! cálmate, fue un accidente -le aclaro tratando de separarlo.
-Amigo esa no era mi intención -asegura Liam.
-Más te vale, si la lastimas otra vez te la verás conmigo imbécil. -Lo suelta y me hala en todo el camino hasta llegar al carro.
-Sueltame que puedo caminar sola. -Le espeto y entro al carro. Después arranca y nos vamos a casa.
Tremendo primer día de clase, pienso con ironía, espero que los demás no sean así.
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