Hoy me prometí investigar en las pertenecías de mis papás y lo haré. Pensé en faltar al colegio con la excusa de estar enferma pero seguro mi mamá se querrá quedar conmigo, lo que arruinaría completamente mi plan. Así que decidí ir a la escuela y escaparme, sencillo ¿no?.
Sinceramente veo este idea peor aún. Primero que todo no tengo en que irme, y segundo no sé si podré salir sin que nadie se dé cuenta. En mi colegió anterior siempre había un portero que vigilaba la entrada, nadie podía salir a menos que tuviera la autorización del rector. No tengo ni idea si así es acá, espero que no.
Necesito solucionar el tema del transporte, podría ir en bus pero conociéndome terminaré quien sabe donde, soy muy bruta para esas cosas. Otra opción sería tomar un taxi, que es lo mejor. Me iré en el descanso, está decidido.
En estos momentos me encuentro en el colegio en la tercera hora, la que casualmente me toca con Liam. Él está sentado detrás de mi y hoy como nunca ha estado molestándome golpeando mi silla con su pie. Estuve apunto de lanzarle el escritorio en la cabeza, sin embargo, respiré hondo y traté de tranquilizarme.
Me tira un papelito y por poco estallo y le grito cuanta vaina se me viniera a la mente pero me hace una seña para que lo lea y eso hago.
...¿Ya investigaste en tu casa? :)...
Tanta molestadera y sólo para saber eso ¿en serio?, ni siquiera podía esperar al descanso, que impaciente es, solo falta una hora. Agarro un lapicero y le respondo en el mismo papel.
...No :(...
Se lo tiro y lo lee rápidamente, luego escribe.
...¿Cuándo piensas hacerlo?...
Medito en si decirle o no lo que tengo planeado hacer, y lo mejor es contarle la verdad.
...Hoy, en el descanso...
Primero hace una cara confundida, después parece entender y me da una expresión de sorpresa.
...¡¿Te vas a escapar?!...
Siento que el profesor me está mirando mucho y trato de mantener una expresión relajada, le respondo y le doy el papel cuando el profesor se distrajo.
...Si, después te cuento, el maestro está que nos pilla, ya no me lo mandes más...
Me hizo caso y pasa tranquilamente el resto de la clase, lo cual fue un gran alivio para mi. Tocan el timbre para el descanso y recojo todas mis cosas.
En la entrada se encuentra Liam esperándome, ¡por Dios! quiere saber el chisme de una.
-Hola linda -me saluda Liam.
-Cuántas veces te he dicho que no me llames así.
-No entiendo porqué te molesta si es la verdad. -Me sonrojo.
-Ya lo sé, no necesito que me lo pases diciendo -respondo arrogante intentando recomponerme. Luego voy al grano y le cuento todo mi plan.
-No pensé que eras de esas chicas que se escapan de la escuela.
-Y no lo soy, solo que esto es una situación de emergencia.
-Bueno, yo te acompaño, ya me he fugado unas cuantas veces pero si es contigo es más emocionante princesa -menciona coqueto.
-¡No me digas así!. ¡Jum! con que te has escapado varias veces, eres todo un chico malo y mala influencia para mi.
-No soy un chico malo sólo por unas cuantas escapaditas, y la mala influencia eres tú que me estás guiando por el mal camino, tu eres la que quiere escabullirse -articula dramático.
-No seas bobo. -Le golpeo el hombro con mi mano.
Atrapa mi mano y le da un beso, como una típica escena de siglos pasados. Ese acto me hace temblar.
-Tu hermosura hace que me vuelva así. -Me sonrojo y retiro la mano rápidamente.
Ahora me doy cuenta de cuan peligroso es que ya podamos tener contacto físico, a parte de la agradable corriente, siento una conexión que va más allá de mi entendimiento y es algo que no quiero pensar a profundidad.
-Centrémonos en lo relevante. Me sirve que vayas conmigo para que me lleves y tenemos que estar pendiente para que nadie nos vea. ¿Siempre hay alguien vigilando la entrada?
-Si, las veces que me he escapado una persona lo distraía y así salíamos sin que se diera cuenta.
-El problema es que no podemos involucrar a otra persona.... Sabes qué, ya se me ocurrió una idea, andando.
Vamos donde está estacionado el carro y le voy contando mi plan, nos cercioramos de que no habían personas y arranca, cuando estamos algunos metros a la entrada le pido que apague el auto.
-Ojalá nuestros poderes sirvan de lejos. -pienso en voz alta.
-Eso también espero.
Liam se concentra y manda un fuerte viento donde está un señor vigilando la entrada. Se le vuela el sombrero bastante metros y corre tras el, después que ya está en una distancia lejana, levanto la tierra y hago que se tropiece. Pobre señor pero es necesario, espero que no se haya golpeado muy fuerte. Aprovechamos y salimos disparados.
-¡Wuao! Controlar nuestros poderes es cada vez más fácil -expresa feliz por nuestro pequeño triunfo.
-Pues si... ¿Te acuerdas de mi dirección?
-Claro nena. -Se acaba la conversación y me siento un poco nerviosa por lo que vaya a descubrir.
Llegamos y abro con mi llave. Miro para todos lados verificando que nadie esté, dejo pasar a Liam y cierro la puerta.
-¿Por donde empezamos?
-Por la oficina de ellos -le respondo dirigiendo allí -. Hay que buscar en todas partes, tenemos que estar pilas ya que no sabemos exactamente que buscamos.
-Bueno.
Entramos en la oficina y revisamos por todas partes. En su escritorio habían puros expedientes de unas investigaciones, todo era acerca de su trabajo.
Mis papás son científicos, ambos trabajan en una empresa muy reconocida por sus logros e investigaciones. Ahora abrieron una sucursal acá en Miami, y ellos son los directores por lo que nos va muy bien económicamente.
Pasan varios minutos y aún no averiguamos nada, nos tomamos un descanso en el sillón pensando en nuestra siguiente jugada.
-Ya llevamos bastantes tiempo y no hemos encontramos nada importante.
-Si -afirmo desanimada-. Hay algo que no se me sale de la mente y es que una vez escuché a mi papá decir sobre una construcción en la casa, y lo cierto es que no sé donde fue porque cuando nos mudamos la casa estaba completamente igual a las fotos que nos mostraron.
-Que extraño. Si estuviéramos en una película seguro habría un cuarto secreto -dice riéndose.
No lo tomo a broma y pienso seriamente en la posibilidad de que sea real.
Fijo mi mirada en toda la oficina tratando de encontrar algo fuera de lo normal. Cuando no logro ver nada se me va la esperanza pero de repente algo me llama la atención.
Me levanto inmediatamente y me acerco a la estantería de libros, hay uno pequeño y leo el título que dice recetas de cocina. Mi papá odia esos libros, asegura que no se puede cocinar solo leyendo unas instrucciones, se necesita a alguien que lo guíe en vivo y en directo. Así que, ¿por qué tendría uno?
Lo toco y la halo pero no pasa nada. Me desilusiono, pensé que al fin iba a tener suerte, cuando ya me dirigía al sillón siento como un botón en la parte de arriba del libro, lo presiono y se abre el estante.
Quedo boquiabierta ante lo que acaba de pasar, miro a Liam que está igual que yo.
Ya se a lo que se refería mi papá con la construcción.
¡Hay un maldito cuarto secreto en su oficina!.
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